Reportaje

Unboxing y curiosidades de Dreamcast - La OdiSEGA episodio 8

Por Daniel Quesada
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Aún nos quedaba por disfrutar del canto de cisne en La OdiSEGA, esta serie de reportajes en los que estamos repasando la historia de SEGA a través de sus consolas. Por supuesto, nos referimos a Dreamcast, la última consola de SEGA, que llegó a finales del milenio pasado como un último esfuerzo de la compañía por recuperar el liderato en el hardware.

Las cosas no habían salido demasiado bien con Saturn. PlayStation estaba siendo una apisonadora, así que la compañía de Sonic decidió tomar la iniciativa y cambiar de generación antes que nadie. Ya en 1998, los japoneses recibieron Dreamcast, una portentosa máquina de 128 bits y múltiples innovaciones en su diseño: disco propio para los juegos (el GD-ROM, de hasta 1,2 gigas de capacidad), modem integrado en la consola por primera vez y un nuevo mando que venía acompañado de la VMU, un híbrido de tarjeta de memoria y pantalla portátil, desde la que veíamos datos curiosos de los juegos e incluso descargábamos minijuegos propios. La consola llegó a nuestro país en 1999 por unas 40.000 pesetas y todas las ganas de arrasar. Ojo a este divertido vídeo promocional de la época. Seguro que muchos lo recordáis.

Como siempre, la clave para conseguirlo estaba en el catálogo y esta vez SEGA había hecho los deberes: títulos como Sonic Adventure, Virtua Tennis o Soul Calibur dejaron a todo el mundo boquiabierto. Estaba claro que Dreamcast era una consola adelantada a su tiempo. Con el paso de los meses, seguirían llegando titulazos como Crazy Taxi, Resident Evil Code Veronica, Shenmue I y II o Street Fighter III Third Strike, pero ninguno de ellos consiguió revertir el interés por la competencia (en especial, por la recién nacida PlayStation 2). Sobre todo, no consiguieron frenar una hemorragia en la cuenta corriente de SEGA que se venía arrastrando desde los tiempos de Mega CD y Mega Drive 32X.

Conoce la historia de Dreamcast y las otras consolas SEGA gracias a este libro.

Arrinconada frente a la dura realidad, la compañía tomó una drástica decisión: dejaba de fabricar Dreamcast en 2001... Y no volvería a crear consolas, solo se dedicaría al software para otras plataformas. Así las cosas, la espiral de la consola se esfumó tras vender unas dignas 10.0000.000 de unidades y con montones de usuarios que se quedaron a cuadros, especialmente cuando estaban disfrutando tanto del aparato.

Y es que, como explicamos en este unboxing de Dreamcast, este sistema tenía buena reputación entre sus clientes y sigue teniéndola en la actualidad. Su catálogo tuvo tiempo de bombardearnos con un clásico detrás de otro y la última gran apuesta de SEGA es recordada con un enorme cariño por todos los que tuvimos la suerte de vivir esa etapa de efervescencia creativa.

¿Es este el final de La OdiSEGA?

¡Todavía no! Aunque hemos llegado a la meta de nuestro repaso seguero cronológico, no queremos despedirnos sin presentaros un episodio final de lo más especial, en el que os mostraremos en funcionamiento algunas de las consolas más raras de la historia de SEGA. Claro que todo el mundo tuvo una Master System o una Mega Drive, pero... ¿Cuántos de vosotros os hicisteis con una Nomad o una Teradrive? Dentro de unos días, pondremos el broche de oro a nuestra nostalgia con ese episodio. Mientras llega, podéis ver los capítulos previos de La OdiSEGA en esta lista de reproducción... Y seguid viviendo una aventura SEGA.

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