Análisis

007: Crítica de Casino Royale

Por Manuel del Campo
-

CRÍTICA DE: Casino Royale 007 - DIRIGIDA POR: Martin Campbell - PROTAGONIZADA POR: Daniel Craig, Eva Green, Judi Dench, Mads Mikkelsen, Giancarlo Giannini, Jeffrey Wright y Caterina Munino. ARGUMENTO: El recién nombrado agente 007, James Bond, se enfrenta a un terrorista financiero respaldado por una misteriosa organización. En su persecución tendrá que jugar una partida de poker en el Casino de Montenegro, para lo que recibirá la ayuda de una representante del tesoro, Vesper Lynd.

Voy a empezar fuerte: Casino Royale es la mejor película
de la saga 007. En mi humilde opinión, claro (y a la espera de ver

Spectre
). Os lo dice alguien que las ha visto todas. Sé que
esto puede sonar a sacrilegio para aquellos que reivindican a
Sean Connery como el mejor James Bond. Pero ese es otro
debate. También considero que es una de las mejores películas de
acción de este siglo. Por supuesto en esta crítica os daré mis
argumentos. A partir de ahí vosotros decidís, que para gustos se
hicieron los colores.

Tras la etapa de
Pierce Brosnan, la saga 007 regresó con nuevo protagonista y un
giro en el tono y la propuesta del personaje.

La elección de Casino Royale para esta iniciar nueva
etapa no fue causal. Se trata de la primera novela de Ian
Flemming
sobre 007 y por tanto la excusa ideal para presentar
de nuevo al personaje y revelar algo sobre su transformación en
agente especial al servicio de Su Majestad. Hubo otras dos
Casino Royale, una en 1954 para TV (la primera película
sobre James Bond y la única que se hizo con la aprobación de
Ian Flemming) y una parodia de 1967 con David Niven como el
agente y ¡Woody Allen como villano!.

La elección
de
Daniel
Craig
como 007 llegó, una vez más, tras barajar
infinidad de candidatos, entre los que estuvieron muy cerca Russell
Crowe, Henry Cavill y Orlando Bloom. Para mí, la apuesta por Craig
ha sido todo un acierto. Ha devuelto al personaje la dureza y
brutalidad que se desprende en las novelas, y que se abordó por
primera vez con Timothy Dalton en Alta Tensión y Licencia para
matar.

Craig es atractivo, sarcástico y seductor. Es el menos elegante
y estiloso de todos, pero a la vez el más rudo y el más “físico”
(su salida del mar imitando a la mítica Ursula Andrews se ha
convertido en un icono del film), más hermanado con el Ethan
Hunt
de
Mission Impossible
que con los anteriores Bond. Y, sobre
todo, es frío, despiadado e implacable. Un asesino en toda regla,
que es lo que supuestamente debería ser alguien con “licencia para
matar”. Como dijo Craig en una entrevista “mi personaje
debe moverse en la fina línea de si es un chico bueno o un chico
malo trabajando para el lado bueno”
. También es el más humano:
sangra (mucho), le golpean, le torturan y muestra (como todo hijo
de vecino y muy a su pesar) su vulnerabilidad emocional.

Craig es, además, un buen actor, como ya había demostrado en
películas como Camino a la perdición y Munich, y consiguió desde
esta primera película meterse en la piel de 007 y hacer suyo al
personaje, algo que desde mi punto de vista solo habían conseguido
Sean Connery y Roger Moore. El resto solo ” lo interpretaron” con
mayor o menor éxito.

Partiendo ya con
este evidente acierto, la productora EON (responsable de toda la
saga) no quiso arriesgar lo más mínimo y apostó sobre
seguro:
Martin
Campbell
como
director (responsable de la hasta entonces película más taquillera
de la saga y una de las mejores,
Goldeneye) y dos guionistas habituales de
la saga como Neil Purvis y Robert Wade muy bien acompañados del
oscarizado
Paul
Haggis
(Million
Dollar Baby, Crash...).


Con todos estos
ingredientes,
Casino Royale es, desde el minuto uno, un
magistral ejemplo de cine de acción hecho con pasión e
inteligencia. Con un ritmo impecable durante las dos horas largas
de metraje, pero sin llegar a atropellarse (un exceso de muchas
películas de acción actuales). Ya desde el inicio, y tras un
conciso y sorprendente prólogo que nos presenta al personaje,
asistimos a una de las persecuciones más espeluznantes y mejor
rodadas de la historia del cine. Lo mejor es que no hay coches ni
aviones de por medio. Es a pie. Un especialista en parkour versus
el
agente
007
que en toda
la secuencia deja absolutamente claro que tiene más recursos que
Macgiver y Rambo juntos. Tardó 6 semanas en rodarse y es la primera
persecución a pie que aparece en una película de 007. Y, sobre
todo, muestra las cualidades que le convierten en el agente secreto
perfecto: determinación, compromiso y efectividad. Un tipo que se
mueve por resultados, sin que le importen un bledo los medios para
conseguirlos. Un dolor de cabeza para cualquier jefe porque se
salta las normas, pero nadie logra lo que él.

Es cierto que, como sucede en todas las películas de Bond, la
trama es algo enrevesada, a veces difícil de seguir y tiene
relativa importancia, más allá de entender que, como casi siempre,
el equilibrio mundial está en peligro (esta vez por asuntos de
terrorismo y blanqueo de dinero) y averiguar que hay una oscura
organización tras todo el tinglado de la que iremos sabiendo más en
las siguientes películas. También, y aunque es algo que viene de la
novela, la partida de cartas, momento culmen en el film, está
metida con calzador y resulta algo inverosímil que 007 tenga que
echar unas manos para derrotar al villano. Pero a quién le importa
cuando nos ofrece una partida de pocker tensa y apasionante, no
apta para cardiacos
(si habéis visto la película entenderéis el
chiste) y en la que pasa absolutamente de todo. Pero aún con eso,
en líneas generales se trata de un argumento sólido y consistente,
más realista de lo habitual en la saga, estructurado claramente en
episodios muy bien enlazados, en los que importa más el desarrollo
y desenlace de cada uno de ellos que el general, y que pone mayor
énfasis en la evolución de los personajes y en unos diálogos
ingeniosos y muy bien escritos.

La chica Bond

Y entonces llega Vesper. Que me perdonen
todas las chicas Bond
(y todas las chicas en general) pero
si hay algo absolutamente verosímil y creíble en el argumento es
que Bond caiga absolutamente rendido ante los encantos y la
inteligencia de Vesper Lynd, la Top 1 en mi ranking
particular de chicas Bond.
Eva Green
ya es de por sí una mujer de una belleza
extraordinaria y una actriz notable, pero su papel aquí es un
caramelo y ella lo aprovecha al 100%. Su inicial rechazo y
posterior atracción hacia Bond está muy bien contado. En sus
diálogos se encuentran algunos de los mejores momentos de la
película, y las réplicas y contraréplicas entre ambos están llenas
de ingenio y retorcido sentido del humor. “Soy el dinero”
dice al presentarse por primera vez a Bond, quien después de
mirarla de arriba abajo durante unos segundos responde impresionado
“Hasta el último centavo”.

Aunque sería injusto no destacar el resto de secundarios, cuya
contribución es clave para aumentar la calidad del film. Empezando
por M, una vez más magníficamente interpretada por esa
extraordinaria actriz que es Judi Dench (otra que ha hecho
suyo el personaje y desde aquí confieso mi agradecimiento a quien
decidiera elegirla ya en la etapa de Pierce Brosnan), siguiendo por
Le Chiffre/Mads Mikkelsen, actor siempre inquietante (no en
vano su gran éxito ha llegado interpretando a
Hannibal
para la exitosa serie de TV) -aunque a su personaje la
falta algo de profundidad- y acabando con actores de oficio
contrastado como Giancarlo Gianni y Jeffrey Wright.

Tampoco faltan casi ninguno de los ingredientes clásicos de las
películas de 007:
los coches espectaculares
(incluido el habitual Aston Martin),
las chicas Bond (aunque Eva Green las eclipsa a todas), el Martini
con Vodka (con dos gags memorables), localizaciones exóticas
(Bahamas, Venecia, Montenegro, Uganda…) y el humor sarcástico
(Craig tiene chulerías impagables). Y digo “casi”, porque los
puristas de la saga echarán de menos a Q y sus gadgets, que
no reaparecerán hasta Skyfall.

Y, por supuesto, la película incluye el inevitable tema Bond,
está vez escrito e interpretado por mi admirado Chris
Cornell
(ex solista de Soundgarden y Audioslave, muy habitual
en las películas de Michael Mann) quien compuso un excelente tema
rockero, contundente y comercial, perfectamente adaptado al
espíritu Bond tanto en la melodía como en el texto.

Con su video (y espero que con ganas de ver/revisar el film) os
dejo. 

Valoración

La saga se renueva y actualiza con un nuevo Bond más duro, implacable y humano -que borda Craig- en un film entretenidísimo, de acción espectacular y diálogos brillantes. Quizá la mejor película de 007.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

Daniel Craig y Eva Green y la química entre ellos. La acción. Los diálogos. La partida de cartas.

Lo peor

La trama es algo confusa por momentos. El personaje de Le Chiffre daba más de sí.

Lecturas recomendadas