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Alex Kidd in Miracle World DC
Análisis

Análisis de Alex Kidd in Miracle World DX, el regreso del clásico de Master System

Versión comentada: PS5

Uno de los juegos más queridos de Master System regresa a las consolas españolas con un remake made in Spain. ¿Te atreves a saltar de nuevo con Alex Kidd?

Para muchos, fue el primer videojuego que probaron en su vida o, al menos, el primero que probaron en una consola doméstica. Alex Kidd in Miracle World se coló en miles y miles de hogares gracias a ser el juego incluido en la memoria de muchas Master System II. Por eso, antes de que Sonic se quedara oficialmente con el puesto, Alex Kidd fue la mascota de SEGA a ojos de los jugones de 8 bits.

Ahora, casi 35 años después del lanzamiento del juego original en Japón, la aventura regresa con Alex Kidd in Miracle World DX, un remake que, para más alegría, ha sido creado en España por el estudio Jankenteam, compuesto por varios amantes del clásico seguero, que han echado el resto para renovarlo de cara a los tiempos actuales.

En esencia, Alex Kidd in Miracle World DX es el mismo juego que tantas horas nos robó a principios de los 90, pero al que se le han incorporado numerosos cambios por aquí y por allá. El más evidente es el visual, gracias a la dirección artística de Héctor Toro, que ha dado un aspecto muy animado al personaje, a la par que respeta sus orígenes. Alex no para de moverse incluso cuando no camina, arropado por ese aspecto pixel art y ese diseño que mantiene la inspiración en la leyenda de Sun Wukong en la que se inspira.

Los enemigos también un aspecto muy colorido y simpático, al estilo cartoon, mientras en el entorno se llena de vida con cascadas de fondo, efectos atmosféricos, explosiones con onomatopeyas cuando damos puñetazos... Nada de esto estaba en el juego original, algo que podemos comprobar con solo pulsar un botón. Y es que, al igual que pasaba con el también renovado Wonder Boy: The Dragon's Trap, podemos presionar un gatillo para pasar automáticamente a los gráficos y la música originales de Master System. Al hacerlo, es inevitable pensar "¡ay, con qué poco nos bastaba entonces!".

Alex Kidd in Miracle World

Hablando de la música, esta también ha sido remezclada y reimaginada para la ocasión por José Ramón García, pero las melodías originales son claramente identificables, lo cual es parte de la gracia de la experiencia. Hay muchos otros cambios, como la posibilidad de continuar (sin el dinero acumulado, eso sí, que nos sirve para comprar la práctica moto o items especiales en las tiendas) aunque perdamos todas las vidas, la opción de activar vidas infinitas para evitar esa pérdida de dinero o el guardado automático para que podamos apagar la consola y continuar la partida en otro momento.

Todo esto contribuye a hacer un poco, solo un poco más fácil la experiencia de juego de un Alex Kidd cuya dificultad se acerca a lo estratosférico por momentos. El desarrollo es el propio de un juego de saltos de 8 bits, con fosas llenas de pinchos, enemigos guardando las plataformas más apetecibles y los pertinentes jefes finales al final de algunos niveles.

Como recordaréis, algunos de estos jefes se vencían a base de puñetazos, pero otros consistían en el ya clásico juego de piedra-papel-tijeras, o jankenpon en japonés. Antes de que acabe la música, hay que elegir qué "figura" sacar y, si vencemos dos veces a la del rival, ganamos. Si no, perdemos una vida. Hay patrones que podemos aprender, pero a las primeras de cambio vais a "palmar" muchas veces...

El principal problema de todo esto es que la dificultad alcanza muchos picos que más de uno considerará injustos y hasta frustrantes. Por un lado, hay saltos que tenemos que medir al milímetro o nos espera una muerte segura, a la par que tenemos cuidado con la ligera inercia del personaje.

Por otro, nuestros puñetazos tienen un alcance mínimo (si bien es posible conseguir el brazalete que nos permite disparar) por lo que hemos de golpear con una mezcla de puntería y suerte a algunos enemigos que se mueven de forma muy complicada de alcanzar (¡esos peces, esos murciélagos!). Y ojo, con un leve toque de alguno de estos enemigos, perdemos una vida... También se agradecería que el juego explicara "in game" en qué consisten los items que podemos comprar en la tienda. ¿Para qué sirven? Los veteranos sabrán recordar su uso, pero para los nuevos jugadores puede resultar críptico.

El resultado de todo esto es que, casi desde el minuto uno, nos encontramos con un juego de dificultad endiablada, al que hay que sumar bloques de items aleatorios de los que puede brotar una muerte que nos persiga para darnos caza... Es un juego propio de su época, que peca de algunos diseños de niveles y desafíos innecesariamente complicados. Esto no es culpa del remake de Jankenteam... ¡Es que el juego original ya era así de puñetero, solo que la nostalgia lo dulcifica todo!

Alex Kidd in Miracle World DX

De hecho, podemos comprobarlo si nos pasamos la aventura y se desbloquea la opción de jugar el juego original de Master System tal cual, sin ayudas extra, a lo "macho". También es posible desbloquear un modo Boss Rush para vencer a todos los jefes del tirón.

Así pues, como podéis ver, el trabajo de renovación en sí es estupendo: aparte de todo esto que hemos comentado, hay pequeños momentos de diálogos con personajes, se han incorporado fases extra que no estaban en el original, tenemos un menú de pausa para ver los objetos especiales conseguidos... Todo, desde la bufanda al viento de Alex hasta la posibilidad de hacer que se tome tortilla de patata al acabar el nivel, hacen de esta renovación un trabajo excelente de nostalgia, saber hacer y buen humor.

Alex Kidd in Miracle World DX

El problema está en que quizá, solo quizá, el juego original no era tan bueno como nosotros teníamos en la cabeza. Tenía grandes virtudes, sí, pero no estaba tan bien equilibrado como un Super Mario o el propio Sonic que llegaría después. Esto hará que algunos puedan creer por su gráficos monos que es un juego que hasta un niño podría superar (un error común con otros juegos recientes como el peliagudo Kaze and the Wild Masks) y acaben estrellando el mando contra el suelo ante su endiablado desafío.

En conjunto, Alex Kidd in Miracle World DX es un precioso y cuidado homenaje a nuestra infancia consolera, pero como juego, tiene algunas carencias que no todos sabrán pasar por alto. Pero oye, es un plataformas en el que un niño "muy mono" puede montar en lancha y en el helicóptero. ¡Solo por eso, ya merece una oportunidad!

Valoración

Un encomiable trabajo de resurrección del juego, que lo mejora con cariño en muchos aspectos, pero no resuelve su principal traba: su endiablada y, a veces, injusta dificultad.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

La cuidadísima renovación a nivel sonor y visual. Que se haya dado más opciones a los que buscan una experiencia menos dura.

Lo peor

El diseño de niveles y la dificultad de los desafíos están descompensados, lo que puede desesperar a más de uno.

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