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Deaths Door
Análisis

Análisis Death's Door, un genial juego tipo Zelda para Xbox One, Series X|S y PC

Versión comentada: PC

Análisis de Death's Door, el nuevo juego tipo The Legend of Zelda de Acid Nerve (creadores de Titan Souls) para Xbox One, Xbox Series X|S y PC.

En 2015, un estudio inglés formado por dos personas lanzaba al mercado una propuesta de lo más curiosa: armados con una única flecha y un único punto de vida, debíamos enfrentarnos a criaturas de tamaño colosal. Su nombre era Titan Souls, y su originalidad y éxito (moderado) sirvieron para dar a conocer a sus responsables, Acid Nerve.

Ahora, seis años después, el estudio vuelve a la carga con Death's Door, un juego que se podría considerar opuesto a Titan Souls: en lugar de tener una propuesta original nos encontramos con algo de sobra conocido, un "Zelda-like" con combates, exploración, mazmorras, puzles e incluso perspectiva isométrica.

Pero eso no quita que este nuevo trabajo también destaque por su originalidad, empezando por su protagonista, un cuervo que trabaja en una oficina... recolectando las almas de los muertos. Si hemos despertado vuestra curiosidad, seguid leyendo para descubrir qué nos ha parecido en nuestro análisis de Death's Door para Xbox One, Xbox Series X|S y PC.

El juego favorito de Edgar Allan Poe

El pequeño cuervo protagonista de Death's Door, conocido simplemente como Segador, llega un día más a la oficina -el HUB de la aventura, un lugar de estilo noir caracterizado por los colores blanco y negro y el sonido del teclear de las máquinas de escribir- para someterse a la eterna rutina: aceptar un contrato, salir al mundo exterior, liquidar al indeseable de turno y recolectar su alma. 

Pero cuando está a punto de completar el trabajo, algo sale mal y el alma desaparece. Esto, que no parece gran cosa, supone un terrible problema en el mundo de Death's Door; un mundo en el que las reglas de la vida han cambiado tras la desaparición de la propia muerte.

Así que al Segador no le queda más remedio que volver ahí fuera para pelear con garras y pico, explorar localizaciones muy pintorescas, sumergirse en mazmorras y derrotar a gigantescos jefazos. Lo que viene siendo un The Legend of Zelda clásico, vaya.

Porque eso es a grandes rasgos Death's Door: Acid Nerve ha cogido el desarrollo de títulos como A Link to the Past, Link's Awakening, ambos Oracle o The Minish Cap y lo ha recreado al dedillo en su nuevo trabajo. 

Deaths Door

Tenemos un mundo semi-abierto (hay división entre algunas zonas y partes a las que no podemos acceder hasta hacernos con la habilidad necesaria), plagado de enemigos y secretos; tenemos tres mazmorras en las que nos esperan puzles, un objeto o habilidad clave y un combate contra jefe; y tenemos diferentes armas, objetos coleccionables y mejoras de salud y magia al encontrar cuatro fragmentos.

La única diferencia, más o menos destacable, es que podemos mejorar cuatro aspectos de Segador (fuerza, destreza, agilidad o magia) gastando las almas obtenidas, lo que le confiere un ligerísimo toque de rol. Y no, aquí no se pierde nada al morir.

Deaths Door

En lo relativo a la acción, Death's Door es contundente y satisfactorio. Podemos encadenar golpes, realizar esquivas y usar hechizos a distancia, con un sistema de magia que se recarga con los ataques cuerpo a cuerpo. 

Aunque básico, este sistema funciona a la perfección gracias a que los patrones de ataque enemigos están muy bien definidos. En cuanto nos hayamos enfrentado un par de veces a un tipo concreto sabremos reconocerlos y actuar en consecuencia (especialmente cuando combatimos contra oleadas; es importante saber a por quién debemos ir primero). Hemos echado en falta algo más de variedad en lo relativo a las armas cuerpo a cuerpo, pues aunque podemos encontrar cosas más allá de la espada principal, al final lo que las diferencia es la velocidad y poder de ataque.

Deaths Door

Lo más destacable de Death's Door en este aspecto es el sistema de salud, pues el Segador tiene (en un principio) cuatro puntos de vida. O lo que es lo mismo: cuatro impactos y adiós muy buenas. Esto hace que el combate de Death's Door nos invite constantemente a no ser golpeados dando pie a situaciones realmente tensas, como cuando logramos superar un enfrentamiento con tan solo un punto de vida.

Los jefes son por supuesto las estrellas de la película, con enfrentamientos muy bien diseñados que ponen a prueba nuestra habilidad y capacidad para reconocer ataques. Aquí es donde se nota, y mucho, la experiencia que Acid Nerve adquirió al desarrollar Titan Souls. Si os preocupa la dificultad, podéis estar tranquilos: Death's Door es un título bastante asequible y sólo ha habido dos o tres enfrentamientos que se nos han atragantado.

Deaths Door

La exploración, ya sea del "overworld" o las mazmorras, es bastante clasicota. El mundo de Death's Door esconde un gran número de secretos y contenido opcional, así que a menudo querréis volver a zonas previamente visitadas con el nuevo equipo bajo el brazo para recoger aquel objeto que no pudisteis conseguir.

No tenemos un mapa para orientarnos... y esto plantea un pequeño problema, pues el diseño de los niveles es, en muchas ocasiones, demasiado confuso para su propio bien. Es decir, a todos nos gustan los atajos; ese momento "¡ajá!" al descubrir cómo una ubicación conecta con otra. Pero Death's Door abusa de este tipo de diseño, provocando que sea difícil dibujar una imagen mental de las ubicaciones en nuestra cabeza. Al final, cada localización es un entramado de caminos por los que avanzamos más por inercia que por lógica.

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Las mazmorras también pecan de este problema, aunque en menor medida. Todas tienen uno o varios elementos que las hacen destacar respecto al resto, como una sección sobre plataformas móviles o la necesidad de encender cuatro antorchas para progresar. Algo curioso y que nos ha gustado bastante es que todas se pueden dividir en tres fases: la primera y más clásica, con exploración, combates y puzles; la segunda, un enfrentamiento contra oleadas que nos premia con el objeto clave de la mazmorra; y la tercera y última, que suele suponer un cambio importante respecto a la primera y culmina con el jefe.

Esto hace que la duración de las mazmorras sea bastante más elevada si las comparamos con las de los The Legend of Zelda en los que Death's Door se inspira, pero eso no quita que tanto su número como el número de objetos especiales que podemos obtener (cuatro) se antoje escaso. En unas diez horas habréis tenido de sobra para llegar al final de Death's Door, aunque hay bastante contenido opcional y jefes secretos que pueden ampliar ese número.

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Pero hablemos de los apartados que más nos han gustado de Death's Door: sus personajes y su diseño visual. A lo largo de la aventura, conocemos a un elenco de lo más variopinto: desde compañeros de oficina obsesionados con el trabajo hasta víctimas de una maldición que ha cambiado su cabeza por una vasija (rellena de sopa, eso sí), pasando por un pulpo que controla el cadáver de un viejo marinero y regenta su propio bar-restaurante.

El tono de Death's Door se inclina la mayor parte del tiempo hacia el humor negro, pero entre todos los chascarrillos y personajes surrealistas también encontramos una crítica bastante aguda sobre las condiciones de trabajo deplorables o un discurso profundo (y necesario) sobre aprender a aceptar la muerte. El mundo y los personajes tienen una personalidad tremenda.

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Y tres cuartos de lo mismo sucede con el apartado visual: sin ser un juego puntero, el estilo artístico logra que sea la clase de juego que entra fácilmente por los ojos. No hay texturas detalladísimas ni efectos de última generación, pero sí hermosas vistas, localizaciones con mucha identidad y personajes y enemigos con un diseño visual muy llamativo. Especialmente destacable el contraste de colores entre la oficina y el mundo exterior.

Las animaciones están muy conseguidas, eso sí, con pequeños detalles como las diferentes poses que adoptan los enemigos al morir, las hojas levantándose al caminar sobre ellas... Y con la banda sonora han hecho algo muy inteligente: pese a no contar con un elevado número de composiciones, se repite el pegadizo tema principal a menudo (cambiando el tono o la intensidad), convirtiéndose así en otro de esos elementos que hacen que Death's Door derroche personalidad.

Valoración

Death's Door recrea la fórmula de los Zelda clásicos con gran acierto (quizás incluso demasiado), transportándonos a un mundo de combates cargados de intensidad, localizaciones de hermosa factura y personajes carismáticos, en el que la muerte se ha convertido en un trabajo de oficina. Si sois "zelderos", os encantará.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Maravilloso estilo visual y animaciones. Mundo y personajes con mucha personalidad.

Lo peor

Diseño de niveles innecesariamente confuso. Se echa en falta algo más de arrojo.

Y además