Destroy All Humans análisis
Análisis

Análisis de Destroy All Humans!, el remake para PS4, Xbox One y PC

Por Álvaro Alonso

Versión comentada: PS4

Destroy All Humans! regresa al planeta Tierra para invadir PS4, Xbox One y PC con un remake fiel al original, pero ampliamente mejorado tras años de clonación. Suerte que tenemos una sonda perfecta para elaborar su análisis.

Allá por 2005, se lanzaba para PS2 y la primera Xbox un juego llamado Destroy All Humans! que con su título dejaba claros sus tres puntos clave: mucho sentido del humor, referencias al cine clásico y como objetivo principal... destruir a todos los humanos. Lo único que se le pasaba mencionar en el título era que nos poníamos en la grisácea piel de un alienígena, pero de eso ya se encargaba la portada.

Tonterías aparte, Destroy All Humans! suponía una vuelta de tuerca sobre el concepto de la saga GTA. Es decir, si habéis jugado a los simuladores de mafioso de Rockstar, seguro que en más de una y de dos ocasiones habéis abandonado por completo cualquier misión y os habéis dedicado a causar el caos, tratando de aguantar el máximo posible... Hasta que llegan los tanques y sólo el truco de la munición infinita puede salvarnos el culo. ¿Por qué lo hacemos? Porque es divertido.

Y en Pandemic Studios, desarrolladora que tenía mucha experiencia en eso de unir destrucción y diversión (ese mismo año lanzaron el olvidado Mercenarios, el anterior el primer Star Wars: Battlefront y años más tarde lanzarían The Saboteur... Dios cómo echo de menos a Pandemic), llegaron a la conclusión de que si hacían un juego centrado en ese aspecto, tenían que hacerlo desde el punto de vista de alguien que quisiera causar toda esa destrucción. Y quién mejor que un alienígena con malas pulgas.

Destroy All Humans!

El resultado fue tan divertido y gamberro como esperábamos, y todo un éxito con más de un millón de copias vendidas. También fue la clase de juego que hoy en día sería impensable... Pero esa es una historia para otro día, porque esta introducción se está empezando a alargar más de la cuenta

El caso, que la buena gente de Black Forest Games (responsables de Fade to Silence) han cogido ese primer juego y lo han llevado a las plataformas actuales, dándole una nueva capa de pintura, mejorando la jugabilidad e incluso añadiendo contenido recortado del original. Os lo contamos todo en nuestro análisis de Destroy All Humans!, el remake para PS4, Xbox One y PC.

Hombrecillos verdes (grises) del espacio exterior

La premisa de Destroy All Humans! es sencilla: una raza de alienígenas conocida como Furones se está quedando sin ADN con el que auto-clonarse, así que viajan hasta la Tierra para extraer el de su habitantes. Nosotros nos ponemos en la piel de Crypto-137, un extraterrestre con muy mal humor que rápidamente le coge el gusto a aniquilar humanos y extraer cerebros. 

Y ya está. No busquéis un estudio profundo sobre la complejidad de la pique extraterrestre, porque Destroy All Humans! no es eso ni lo pretende: es un juego muy gamberro que sólo busca hacernos pasar un buen rato a través de explosiones, chistes ácidos y referencias a pelis clásicas.

Destroy All Humans!

Probablemente no haga falta que lo digamos, pero ese sentido del humor es uno de nuestros aspectos favoritos de Destroy All Humans. Todas las situaciones y los diálogos satirizan los tópicos más tópicos de los Estados Unidos, de una forma que nos recuerda bastante al (antiguo) sentido del humor de Los Simpson. 

La guinda la pone ese "estilo Serie B", que le sienta como un guante. Los títulos y las tarjetas de presentación de las misiones son homenajes a clásicos de la época... con algún que otro juego de palabras.

Destroy All Humans!

Pese a las comparaciones con GTA que hacíamos hace unos párrafos, Destroy All Humans! no es un sandbox o juego de mundo abierto. Más bien, se podría decir que es un juego de "niveles abiertos", pues la historia se divide en misiones que tienen lugar dentro de varias localizaciones inspiradas en lugares reales de los Estados Unidos, como Santa Modesta (Santa Mónica) o el Área 42 (ya sabéis cuál).

En las misiones debemos ceñirnos a los objetivos que nos marcan, pero también podemos visitar estas localizaciones con libertad para completar desafíos, buscar drones o hacer explotar cosas.

Destroy All Humans!

Crypto tiene acceso a un variado arsenal de armas extraterrestres, algunas tan clásicas como la pistola desintegradora, y otras tan... ehm... banales, como la sonda anal. Pero su herramienta más útil son los poderes psíquicos: podemos coger y lanzar objetos (vacas, por ejemplo) con la mente, hipnotizar humanos para que nos echen un cable en combate o distraigan a sus compañeros haciendo el baile del pollo y adoptar el aspecto de cualquier terrícola.

Esto último es clave, pues Destroy All Humans! tiene un pequeño componente de sigilo: muchas misiones nos llevan a infiltrarnos en zonas protegidas, así que debemos adoptar el aspecto de alguien y mantenerlo leyendo mentes. La cosa puede llegar a ser bastante complicada, pues hay dispositivos que pueden desbaratar el disfraz, así que debemos sortearlos con la ayuda del minimapa y nuestras habilidades.

Destroy All Humans!

No es la mecánica más elaborada del mundo, pero a lo largo del juego se le saca partido de formas muy divertidas, por ejemplo, haciéndonos pasar por el alcalde de una ciudad y dando un discurso en el que debemos elegir las respuestas correctas para engatusar al público (la clave es culpar siempre a los comunistas).

En el extremo opuesto al sigilo tenemos la absoluta destrucción que podemos causar con el platillo volante. Crypto puede subir a su nave y arrasar edificios o lanzar tanques con el rayo abductor. Claro que cuanto más elevado sea el caos que causamos, mayor será la ferocidad de las fuerzas del orden que vengan tras nosotros (como las "estrellitas" de un GTA, vaya).

Destroy All Humans!

Si habéis leído hasta aquí y jugasteis a al original en su día, es probable que estéis pensando "un momento, todo esto me suena". Porque Destroy All Humans! se puede catalogar como remake (o no, hoy en día la línea que separa remasterizaciones y remakes es tan difusa que ya no tenemos ni idea de qué es qué) por los cambios gráficos y jugables, pero sus responsables se han querido mantener siempre fieles al original.

Hay muchos aspectos que permanecen prácticamente intactos, como las misiones y sus objetivos, las zonas que visitamos, las armas y habilidades de Crypto... Incluso se ha respetado el trabajo de doblaje original (en inglés).

Destroy All Humans!

Esto supone un problema, pues estamos hablando de que se mantiene el diseño de un juego de 2005, y que ya entonces no era para tirar cohetes. El ejemplo más evidente son las misiones donde el objetivo es proteger a alguien o algo; en la actualidad, los estudios (la mayoría) se han dado cuenta de que no son divertidas y nunca lo serán, así que tener que volver a enfrentarnos a eso en Destroy All Humans! nos ha hecho revivir flashbacks de Vietnam.

Por otro lado, y aunque es MUY divertido ser un alienígena y causar la destrucción... Se vuelve repetitivo demasiado pronto. Es decir, las armas y herramientas son bastante originales, pero su número es escaso y la sorpresa inicial se evapora después de varias misiones sacándoles partido. Es posible mejorarlas para aumentar su poder destructivo, pero no esperéis mucho más. 

Destroy All Humans!

Esto también significa que Destroy All Humans! no es un juego demasiado largo. Las misiones por lo general son bastante sencillas, lo complicado es sacar los objetivos opcionales. Podemos volver a visitar las zonas en busca de desafíos opcionales y coleccionables que alargan algo más el tiempo de juego, pero son un mero extra. Al final, donde más horas invertimos es en este "modo libre", pues es donde podemos causar el caos al estilo GTA y ver cuánto aguantamos.

No todo se ha mantenido exactamente igual, claro. El remake de Destroy All Humans! realiza varios cambios en lo jugable -ajustes, más bien- que lo adaptan de forma bastante competente a los tiempos que corren. Todos son bienvenidos, aunque la fijación manual de objetivos para acciones como leer mentes nos ha parecido un tanto incómoda. Y si es la primera vez que jugáis, la saturación de información en pantalla puede ser bastante caótica, y en ocasiones os va a costar saber con certeza cuál es el objetivo que debéis cumplir a continuación.

Destroy All Humans!

Quizás la novedad real más destacable sea la inclusión de contenido que en el original se tuvo que descartar por falta de tiempo. Este es el tipo de cosas que nos gusta ver en los remakes, porque ¿qué mejor ocasión para restaurar la visión original de sus creadores? En este caso no es más que una misión (bastante entretenida, eso sí), pero se agrade mucho. La podéis ver de forma íntegra en este mismo artículo.

Por último, pero no por ello menos importante, tenemos el apartado gráfico, que también ha sido objeto de mejora. No se trata de una simple remasterización, sino que se ha rehecho por completo. Ahora bien, está claro que no es el juego más puntero del mercado: presenta animaciones y modelos de personajes que dejan claro que el presupuesto para desarrollarlo ha sido limitado. 

Destroy All Humans!

Pero lo cierto es que, pese a todo, Destroy All Humans! se ve bastante bien, y nos atreveríamos a decir que sus carencias casan con el estilo que se respira a lo largo de todo el juego. Por otro lado, los rediseños de los personajes son muy acertados, renovados sin perder el espíritu original. En conjunto nos parece que se ha hecho un gran trabajo, pues logra evocar esa sensación de estar ante algo completamente nuevo pero muy familiar.

Valoración

Destroy All Humans! trae de vuelta toda la diversión descerebrada de esta saga de acción alienígena. Puede que se haya quedado anticuado, puede que no sea lo más puntero del mercado... ¿Pero en cuántos juegos puedes lanzar vacas explosivas con el poder de la mente? Sólo en este.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

Causar el caos y ser "los malos" es divertidísimo. Su gamberro sentido del humor. Un gran trabajo de remake, renovado pero fiel al original.

Lo peor

Algunas ideas de diseño se han quedado anticuadas. Se vuelve repetitivo demasiado pronto. No le habría venido mal incluir más novedades.

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