Análisis Gears Tactics
Análisis

Análisis de Gears Tactics para PC, un cambio de género muy bien llevado

Por Alejandro Alcolea Huertos

Versión comentada: PC

Volvemos a la eterna lucha entre larvas y humanos para el análisis de Gears Tactics, el juego de estrategia por turnos de Gears of War que ha sido desarrollado por Splash Damage y que tiene un montón de detalles y sistemas que demuestran cariño por el sistema de juego. Un cambio así no siempre sale bien, y os contamos nuestra opinión a continuación.

El E3 de 2018 fue importante para la saga Gears of War. The Coalition, actuales responsables de la franquicia, mostraron su interés en explorar nuevas vías. Primero, con el cambio de protagonista de Gears 5 (por primera vez en una entrega numerada, no controlamos a un Fénix), pero también por Gears POP! para móviles y Gears Tactics, los dos en el terreno de la estrategia (de cartas y por turnos, respectivamente).

El de estrategia ha sido el último en llegar y, antes de pasar al análisis de Gears Tactics, debemos decir que en poco, o nada, se parece al Gears of War Tactics que estuvo en desarrollo hace unos años para Xbox 360. Cuando se lanzó Kinect, los diferentes estudios de Microsoft exploraron vías para poder sacar partido al dispositivo. Algunos lo consiguieron, pero otros se vieron obligados a guardar meses de trabajo en el cajón.

Gears of War Tactics iba a ser un juego en el que, con Kinect, diéramos órdenes a Damon Baird y un pelotón de tres gears en un juego de estrategia en tiempo real. Según lo mostrado, el combate iba a ser el protagonista, pero con un sistema jugable de "clic y disparar" o "clic y cubrir". Algunos queríamos ver ese juego en la calle, pero lo cierto es que, echando la vista atrás, tampoco parecía tan divertido y, de haberse lanzado, puede que nunca hubiéramos tenido Gears Tactics.

Ahora, nos encontramos ante un juego de estrategia por turnos al más puro estilo XCOM, y lo cierto es que es un cambio que "pega" con el estilo jugable de la saga. Si sois amantes de Gears of War, nunca habéis probado un juego de este género y queréis saber si os gustará, os contamos nuestra opinión en el análisis de Gears Tactics.

Matando larvas a martillazos -del alba-

Antes de ver cómo se juega a Gears Tactics, vamos con unas pinceladas de la historia. No vamos a entrar en demasiados detalles para no arruinar la experiencia, pero podemos decir que estamos ante una precuela de Gears of War que sucede 12 años antes a los acontecimientos del primer juego de la saga. De hecho, la cinemática es la misma, pero en lugar de narrada por la reina... narrada por los humanos.

El Día E ha comenzado y vivimos el primer disparo del martillo del alba para acabar con las langostas. Esto es un hecho que divide a la opinión pública (por eso de matar inocentes humanos para cargarse algunos enemigos) y que pone a la CGO en contra de un pueblo al que el régimen fascista no le hace mucha gracia. Hay algunos tintes políticos en el juego, pero ocurren muy de pasada, como en otros juegos anteriores.

Aunque controlamos un grupo de cuatro personajes por misión, hay tres protagonistas. Por un lado está Gabe Diaz, que es el mismísimo padre de Kate (la prota de Gears 5). Tiene una personalidad fuerte y no está muy alineado con las ideas del presidente Prescott. A nuestro lado está Sid Redburn, veterano de la CGO, Mikayla Dorn, líder rebelde con ningún aprecio por la CGO, y Cole Train, que no necesita presentación. Cada personaje cumple un rol y tenemos vanguardias, apoyo, pesados (con ametralladora) y francotiradores.

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Nuestra misión es investigar e intentar desbaratar los planes de Ukkon, un locust bastante inteligente que utiliza la imulsión para crear monstruos. Nuestros amigos los Brumak o los Corpser son sus creaciones. No vamos a entrar en detalles, como decimos, pero sí, nos vamos a enfrentar a estos dos grandes enemigos, entre otros cuantos a lo largo de los tres actos que dura el juego (unas 15 horas en dificultad intermedia).

Hay detalles que enlazan con otros juegos de la franquicia, pero lo máximo que podemos decir es que se nos dan algunas respuestas -no tantas como nos hubiera gustado- y es, desde luego, un buen complemento a la historia que ya conocíamos.

Lo importante de un Gears nunca ha sido (en mi opinión) la historia, sino la jugabilidad y el apartado audiovisual para meternos de lleno en una experiencia sensorial de las más potentes que podemos vivir con una Xbox o PC. Tactics cambia radicalmente de género y pasa del shooter en tercera persona... a la estrategia por turnos.

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Cuando pensamos en estrategia por turnos, la cabeza se nos va a un sistema lento que permite que nos relajemos. Sin embargo, Splash Damage (con mucho mérito al ser su primer juego de este género y, encima, cambiando radicalmente el modo de jugar de una franquicia consolidad) ha creado un sistema por turnos que se sustenta en tres pilares: nos invita a ser agresivos, es rápido y maneja muy bien los porcentajes.

Vamos a tener que leer y pensar algunos movimientos (sobre todo en dificultad elevada), pero la acción enemiga se ejecuta de forma muy rápida. No hay cargas, no hay pantallazos en negro y pasamos de nuestro turno al enemigo con un dinamismo que ya quisieran algunos grandes del género.

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En cierto modo, la sensación de estar ante un Gears of War tradicional, pero con otra cámara, está ahí. No va de ser preciosos apuntando, sino de colocarnos con precisión e inteligencia, pero ese juego de coberturas del shooter permite que el título se adapte genial a un género como este.

Se puede ver en el gameplay cómo, de manera muy dinámica, se van alternando los turnos. En cada turno controlamos a todas las tropas y cada soldado (excepto si ha sido reanimado o tiene puntos de bonificación) cuenta con tres puntos de acción. Hay diferentes acciones que consumen esos puntos, pero en un mismo turno podemos movernos, disparar y formar guardia con cada soldado (o hacer las acciones que quedamos si tenemos PA).

El enemigo puede hacer lo mismo y su IA busca evitar nuestras zonas de guardia, nuestras coberturas y flanquearnos con una inteligencia artificial que, realmente, me ha gustado. Como digo, el juego nos invita a ser agresivos, pero también a pensar las cosas cuando debemos hacerlo.

A medida que avanzamos, nuestros personajes (vamos reclutando diferentes soldados a medida que avanzamos en la campaña) van evolucionando mediante un sistema de niveles que nos permiten desbloquear habilidades pasivas y activas. Es importante conocerlas, ya que en el terreno de juego nos permiten ejecutar ciertas acciones, pero también tener ventajas tácticas contra enemigos.

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Hay mucha acción de porcentaje, de esas de “si uso esta habilidad contra este enemigo en una situación determinada, tengo un 30% de posibilidades de ganar un PA extra, de curarme o de potenciarme sin gastar puntos de acción).

Además de las habilidades, podemos potenciar nuestro arsenal y armadura con elementos tanto cosméticos como funcionales que ganamos al recoger cajones de suministros en la partida. No hay micropagos, pero lo cierto es que el sistema de suministros es tedioso.

Como digo, tenemos tres actos con varias partes por acto, pero la mitad (o más de la mitad) del tiempo nos lo pasamos haciendo misiones secundarias que nada aportan a la narrativa o a la jugabilidad. Estas misiones se dividen en misiones de control de zonas, misiones de reclutamiento y misiones de destrucción de suministros enemigos. Sirven para coger piezas de armas, pero es algo que también podemos hacer en las misiones de campaña.

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El problema viene cuando nos obligan a pasarnos varias secundarias para avanzar en la campaña. En otros juegos, como XCOM, esto tiene su sentido, ya que recogemos materiales para construir mejoras en la base, pero aquí no tenemos base y no podemos construir o entrenar tropas. Estas secundarias son de “farmeo” de armaduras y piezas de arma.

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Lo cierto es que, cuando llevas unas cuantas secundarias sin que te aporten nada, te empiezas a “enfadar” con el juego, pero cuando pillas una misión realmente buena, la cosa se te pasa. Y es que, esto es puro Gears of War. El diseño de mapas es el mejor que hemos visto en la serie gracias a unos escenarios muy detallados, con varios niveles y unas coberturas (tanto destructibles como inamovibles) que están puestas de forma muy inteligente.

Estos mapas nos permiten tomar varias vías y gestionar diferentes estrategias tanto cuando estamos en una misión a cuatro como en las que empezamos con un solo soldado. Los enemigos se portan igual que en la saga principal y, además, hay que tener muy en cuenta sus movimientos.

Por ejemplo, los infames son unidades cuerpo a cuerpo que van como flechas hacia nosotros. Si se quedan al lado de una de nuestras unidades, debemos tener cuidado al movernos con esa unidad, ya que los infames (o los drones con gnasher) tienen una habilidad que permite que se muevan fuera de turno para asentarnos un golpe. Debemos disparar con fuerza con otra unidad, intentar partirlo en dos con la motosierra o “empujarlo” con un disparo de escopeta para que caiga en el rango de visión de una unidad que está haciendo guardia.

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Hay enemigos, como los tiradores con arco o los boomer a los que podemos desarmar para coger sus potentes armas explosivas, y el enemigo también tiene francotiradores a los que vale la pena romper el turno. Son microestrategias que componen un sistema de juego muy inteligente y realmente divertido.

Estos momentos, las estrategias, el sistema de porcentajes y lo salvaje que es el juego, como digo, animan a seguir cuando terminas una misión de historia de lo más interesante, pero te obligan a hacer dos secundarias de rescate para continuar. 

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Es cierto que hay un tipo de misión secundaria que me ha gustado mucho, pero también “enrabietado”. Como si fuera un Battle Royale, los locust nos bombardean y obligan a avanzar sin volver atrás. Debemos recoger cajones de suministros mientras tenemos locust delante... y bombas detrás. Son misiones frenéticas que nos obligan a pensar rápido (también hay otras que nos dan unos turnos limitados, aunque hay margen suficiente) que están bien pensadas, pero hay veces que “terminarlas” es un fastidio.

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Me he encontrado un par de veces en estas misiones (en las que se usan personajes secundarios que pueden morir, a diferencia de los principales) en la situación de tres unidades en el punto de salida y otra que se ha quedado rezagada. Quería matarla, pero no podía.

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Ahí están esperando... mientras mueren por culpa del rezagado.

Cada turno el bombardeo se acercaba al punto de extracción, dañando a mis unidades que habían cumplido la misión, y permitiendo solo una acción en la unidad rezagada. Al final, hay que dejar correr los turnos mientras avanzas y cruzas los dedos para que no se te mueran muchos, y eso es algo que quita intensidad a la partida.

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Como digo, las secundarias no tienen sentido, pero por fortuna tanto la mayoría de las misiones principales como la historia y, sobre todo, la jugabilidad y los gráficos... sí valen la pena. Y hablando de gráficos, es hora de abrir el melón y decir que, posiblemente, es el juego más top del género en este apartado.

Un envoltorio precioso

Desde el lanzamiento en 2006 de la primera entrega para Xbox 360, Gears of War ha ido marcando el paso a nivel visual en muchos sentidos. Abanderado como el estandarte del motor Unreal Engine (lógico teniendo en cuenta que Epic Games hacía tanto el juego como el motor, y utilizaba el título como "demo técnica"), el paso a manos de The Coalition no ha cambiado eso.

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Gears 4 y Gears 5 (este último ya ha mostrado sus mejoras para Xbox Series X) demuestra que Gears sigue siendo sinónimo de gráficos a la última. Gears Tactics, en este sentido, es sublime y no tiene prácticamente ninguna pega: es un monstruo en lo que a apartado gráfico se refiere gracias a unas texturas, una iluminación, unas sombras, unas físicas y un diseño absolutamente soberbio.

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Ya se ha podido ver tanto en las capturas como en los vídeos, y Gears Tactics es fácil de describir: básicamente, es como coger la versión de consola (la de One, no la de Xbox One X) de Gears 4 y colocar la cámara en otro punto. Cuando la acción pasa a la tercera persona cinemática o se acerca para las ejecuciones y presentación de personajes, podemos confundir perfectamente el shooter con el juego de estrategia.

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Se nota que Splash Damage (participaron en las versiones de PC de Gears of War 4 y Gears of War Ultimate) tiene experiencia con la saga, pero también la ayuda de una The Coalition que no ha querido que haya diferencia alguna, en lo que a diseño se refiere, entre la saga principal y esta entrega.

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Es un absoluto gustazo ver los mapas cargados de detalle, el diseño de los personajes y sus armaduras, cómo decenas de partículas de objetos salen volando cuando hay una explosión y cómo la iluminación es impecable tanto cuando llueve como cuando no, en los niveles nocturnos o diurnos, en los interiores o exteriores. 

El mismo nivel está en el audio. Los efectos sonoros están muy cuidados y son perfectamente reconocibles para el jugador de Gears of War. La Gnasher suena como tiene que sonar, así como el sonido de una cabeza explotando como si fuera una sandía contra el suelo, el rugir oxidado de la motosierra o la contundencia del Lancer Retro. 

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Los efectos sonoros son perfectos y, además, llega de inicio con doblaje al castellano. Los usuarios de Xbox pasamos hace unos años un periodo algo turbulento en este sentido, ya que nunca sabíamos cuál iba a ser el próximo juego que no llegara con voces en nuestro idioma, pero con los últimos lanzamientos, la división se ha puesto las pilas y el juego llega con un gran nivel en lo que a voces se refiere. Eso sí, hay algo de desigualdad: si bien las de los principales están muy cuidadas, las de los secundarios presentan un nivel un escalón por debajo.

En términos generales, Gears Tactics es prácticamente perfecto a nivel audiovisual, y a nivel técnico no llega nada mal, con un acabado pulido en el que solo nos hemos encontrado algunos bugs como tiempos de espera algo dilatados entre turno y turno, como si el enemigo estuviera "pensando" demasiado.

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Lo hemos jugado en su versión de Steam (gracias a un código facilitado por Xbox España) y no hemos tenido salidas al escritorio ni nada de eso, y viniendo del análisis de XCOM Chimera Squad, no está nada mal.

No era fácil y han salido airosos

Hay dos conclusiones para el análisis de Gears Tactics, ya que hay dos tipos de usuarios que se acercarán al título. Por un lado, tenemos al usuario fan de Gears of War que lleva 14 años pegando tiros desde coberturas y disfrutando con una historia que, ciertamente, no cuenta demasiado en los juegos (se expande en novelas, por ejemplo), pero que resulta divertidísimo, sobre todo en cooperativo.

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Ese usuario quiere "lo que sea" que lleve el nombre de la saga, y Gears Tactics es un juego que conseguirá que ese perfil se acerque a un género totalmente nuevo. Por otro lado está el jugador de títulos como XCOM, amante de los juegos de estrategia tácticos que lleva años jugando a títulos muy, muy redondos en este sentido y está acostumbrado a cierto tipo de puntos negativos y positivos del género.

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Gears Tactics no es perfecto, y eso salta a la vista en cuando pasamos el primer acto. El juego empieza genial, con ritmo y una buena introducción de personajes y del propio conflicto (que se entiende tanto para el que lleva jugando a la saga desde el principio como para el que lo afronta como su primer Gears of War). Te interesa todo lo que propone y las opciones no pueden estar más claras (sabemos identificar todas las posibilidades gracias a una muy buena interfaz), pero poco a poco se desinfla... para, afortunadamente, volver a remontar al final.

Y no me refiero a la historia, sino al diseño de misiones. Las secundarias no aportan absolutamente nada y son muy, muy similares unas a otras. Sirven para conseguir cajas con modificadores de arma y armadura y, ciertamente, no aportan nada ni a la trama ni a la variedad jugable. En otros juegos del género también se hacen tediosas, pero al menos nos dan recursos para la base.

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Algunas misiones principales se sienten como secundarias, ya que hacen avanzar el acto, pero no aportan nada y se resumen en "ve aquí, consigue X cajas o X suministros defendiendo zonas y sal del lugar". El universo del juego, no ya de la saga, daba para mucho más, pero en este sentido se han quedado cortos. 

Eso sí, Splash Damage sale airoso gracias a dos puntos: el primero es que está muy pulido a nivel técnico... y es soberbio a nivel audiovisual. El segundo es que, aunque perdamos interés por la historia y el desarrollo de las misiones, es muy divertido. Los mapas están magníficamente diseñados y nuestra progresión con habilidades tanto activas como pasivas nos permite ser cada vez más eficaces en el campo de batalla.

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El fan de Gears of War va a descubrir un nuevo horizonte gracias a este cambio de género que tiene semejanzas con el estilo de la saga principal. El jugador de XCOM verá antes las costuras, pero puede que se las perdone gracias al uso de unas mecánicas muy "agresivas".

Es divertido jugar a Gears Tactics, y eso basta para que podamos recomendar el juego, pese a que no sea redondo y a la repetición de situaciones. Además, tiene mérito adaptar una saga como esta al género de la estrategia, y Splash Damage ha cumplido en casi todo. Y bueno, si sois usuarios de Game Pass Ultimate o de Game Pass para PC, no tenéis excusa para no darle una oportunidad.

Valoración

Gears Tactics es un buen acercamiento de la saga Gears of War a otros géneros. Tiene actos muy divertidos, audiovisualmente es una bestia y la historia es interesante en ciertos momentos, pero la repetición de situaciones y unas misiones secundarias que no sirven de mucho impiden que el juego brille.

Hobby

82

Muy bueno

Lo mejor

El apartado gráfico y sonoro, los diferentes tipos de personajes y la personalización. Sistema jugable, algunas misiones intensas y la IA enemiga.

Lo peor

Misiones secundarias de relleno y algunas principales que parecen secundarias. Poca variedad de situaciones.

Y además