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Hyrule Warriors La Era del Cataclismo Nintendo Switch análisis
Análisis

Análisis Hyrule Warriors: La Era del Cataclismo para Nintendo Switch

Versión comentada: Nintendo Switch

Hyrule Warriors: La Era del Cataclismo nos propone viajar al pasado, 100 años antes de The Legend of Zelda: Breath of the Wild, para descubrir una nueva historia a golpe de 'musou'. ¿Está a la altura? Descubrámoslo con el análisis.

En Nintendo se han hartado de tal manera de que les pregunten por la secuela de The Legend of Zelda: Breath of the Wild, que han dicho: "no tenemos secuela (todavía), pero tomad una precuela y dejadnos en paz un rato". Es una broma, obviamente, pero desde luego no creemos que sea descabellado pensar que Hyrule Warriors: La Era del Cataclismo es un pequeño aperitivo para saciar el insaciable apetito de los fans de Zelda. Y para qué engañarnos, un nuevo Zelda siempre es bueno, incluso aunque sea en forma de 'musou'.

Por lo general, los 'musou' son un género un tanto aborrecido entre los jugadores, quizás por su estilo de juego simplista (pero espectacular) y su abuso de la repetición. Así que es inevitable preguntarse... ¿Es buena idea dejar que los acontecimientos previos a The Legend of Zelda: Breath of the Wild -el juego con más puntuaciones perfectas de la historia, la obra maestra moderna- se cuenten en forma de "machacabotones"? La respuesta es sí.

Sí, porque estamos ante "el machacabotones menos machacabotones", un juego muy interesante que puede hacer que os reconciliéis con el género "musou". Pero también porque no estamos exactamente ante una precuela de Breath of the Wild. ¿Cómo se come eso? Os lo contamos en nuestro análisis de Hyrule Warriors: La Era del Cataclismo.

A tortas con el cataclismo

Hyrule Warriors: La Era del Cataclismo presenta la fórmula jugable que tantas veces hemos visto en otros musou: batallas multitudinarias en mapas abiertos en las que controlamos a un personaje capaz de aniquilar a cientos de enemigos con cada golpe. Hay ataques rápidos y fuertes que se pueden combinar para obtener potentes efectos, se puede cambiar de personaje en cualquier momento y hay pequeños toques de estrategia.

Hasta ahí, lo normal. Pero lo que hace especial a La Era del Cataclismo es que a esa fórmula se han sumado mecánicas de Breath of the Wild: tenemos la piedra Sheika, que nos permite contrarrestar los golpes fuertes de los enemigos con módulos; podemos esquivar un ataque en el último momento para ralentizar el tiempo; hay cetros elementales que causan más daño a los enemigos del elemento opuesto; hay comida para recuperar salud, toneladas de materiales, enemigos con los mismos puntos débiles, 'parrys' con escudo, planeos con la paravela... Hay mucho de The Legend of Zelda: Breath of the Wild en Hyrule Warriors: La Era del Cataclismo.

Eso no quita que en esencia siga siendo un musou, pero creemos que la integración de todos estos elementos es un gran acierto: las mecánicas jugables de Breath of the Wild enriquecen la habitualmente sencilla fórmula musou. De repente, no basta con limitarse a machacar botones: hay que leer al enemigo para saber cuándo conviene esquivar, cuándo conviene usar un módulo y cuándo es buena idea usar el centro elemental.

Y siempre hay que tener un ojo en el indicador de salud para llevarse una manzana a la boca cuando sea necesario, porque de lo contrario os vais a topar con la pantalla de Game Over. Sí, La Era del Cataclismo es más desafiante de lo habitual en el género. Y de nuevo es algo que le sienta de maravilla.

Pero sin duda la mayor fortaleza jugable de Hyrule Warriors son los personajes: todos son únicos, presentando mecánicas jugables diferentes (¡y muy originales!) que nos invitan a aprender a manejarlos si queremos triunfar en los combates. No hay ningún 'moveset' o mecánica concreta que se repita, y todos cuentan con armas diferentes que es posible mejorar a través de un sistema de forja interesante pero fatalmente explicado. No podemos deciros el número total de personajes, pero os aseguramos que vais a quedar satisfechos.

Hyrule Warriors La Era del Cataclismo

Por desgracia, y pese a todo lo que hace para renovar la fórmula musou, Hyrule Warriors: La Era del Cataclismo no se libra de algunos problemas habituales en el género, uno en especial: la cámara es terrible, de las peores que hemos visto en un videojuego. Cuando peleamos en zonas abiertas no suele dar problemas, pero en cuanto el espacio se reduce un poco o tenemos algún elemento del escenario a la espalda... es un auténtico infierno. La visibilidad se reduce hasta el punto de que no podemos ver al personaje que controlamos, provocando que nos golpeen o incluso que nos maten debido a esto. Ni siquiera la fijación de objetivo ayuda; de hecho, puede que incluso lo empeore.

Los escenarios también están directamente sacados de Breath of the Wild, con alguna reforma aquí y allá, pero si habéis jugado a la obra maestra de Nintendo Switch, vais a reconocer las localizaciones al instante y vais a guiaros a través de ellas sin problemas. Hyrule era tan enorme que resulta perfecto para albergar a cientos de enemigos en batallas gigantescas, incluso aunque estén divididas por secciones.

Hyrule Warriors La Era del Cataclismo

Aquí encontramos otra pega, y es que la forma de acceder a las todas las misiones, encargos, etc. se realiza a través del mapa de Hyrule. Y a medida que progresamos, este mapa se va llenando de iconos de una forma tan exagerada que vais a perder mucho tiempo tratando de dar con las actividades que aún no habéis completado. Hay pestañas dedicadas para las misiones principales o las tiendas, pero se echa en falta una opción que nos permita activar y desactivar los diferentes tipos de iconos.

Por el contrario, nos gusta que Hyrule Warriors: La Era del Cataclismo no sea tan lioso a la hora de presentar los objetivos de cada misión; en otros musou (el primer Hyrule Warriors, por ejemplo), hay momentos en los que no tenemos nada claro qué hay que hacer a continuación debido a la enorme cantidad de información que se muestra en pantalla, pero aquí está todo bastante condensado y bien explicado.

Hyrule Warriors La Era del Cataclismo

Y hablando de misiones... una de cal y otra de arena. Las que tienen relación con la historia están bastante bien; hay batallas muy emocionantes tanto por su importancia argumental como por su diseño a nivel espectáculo. Sin embargo, todo lo demás es relleno puro y duro. No hay ni una sola misión adicional que aporte algo interesante, más allá de disputar una batalla cumpliendo ciertas reglas. Lo "bueno" es que hay misiones a patadas; nosotros llevamos casi 60 horas de juego y todavía nos queda mucho por completar.

Pese a lo bien que encajan todos los elementos de Breath of the Wild, esto también conlleva un aspecto negativo: la abusiva reutilización de materiales. Nos atreveríamos a decir que el 80% de lo que se ve en pantalla ya estaba en Breath of the Wild; apenas hay enemigos, armas o localizaciones nuevas (incluso las ropas que le podemos equipar a Link, puramente estéticas, son las mismas). Entendemos que es una historia que tiene lugar 100 años antes y que había muchas cosas que se podían reutilizar, pero puede que se hayan pasado de la raya; nos habría gustado ver más elementos nuevos.

Bueno sí, pero en realidad no

Bueno, va siendo hora de hablar de la Vah Ruta en la habitación: Hyrule Warriors: La Era del Cataclismo no es una precuela de The Legend of Zelda: Breath of the Wild. No exactamente. Digamos que hay una "trampa" que evita que lo sea. ¿Es eso malo? Sí y no. Es malo, obviamente, porque era lo que todos esperábamos: presenciar la historia del Cataclismo hasta su amargo final. En su favor hay que reconocer que es un juego honesto y en los primeros minutos de partida deja claro ante lo que estamos (si habéis jugado a la demo, ya sabéis a qué nos referimos).

Pero por otro lado, no es malo porque la historia pasa a ser imprevisible y más sorprendente. Lejos de convertirse en una historia de relleno, se ha respetado al máximo la caracterización de los personajes (se nota mucho la mano del equipo Zelda en ese aspecto), logrando que sea muy satisfactorio ver a los Elegidos interactuando y descubrir más sobre ellos, algo que se echaba en falta en Breath of the Wild. Aunque tampoco falta una buena dosis de 'fan service', algo muy habitual en los juegos de Omega Force.

Hyrule Warriors La Era del Cataclismo

Terminamos hablando de los apartados gráfico y sonoro. La primera impresión al empezar a jugar a Hyrule Warriors: La Era del Cataclismo es... bastante mala, no os vamos a engañar. Ni siquiera el precioso apartado artístico logra ocultar que la resolución y -especialmente- la tasa de frames por segundo son muy bajos, algo que se agrava al jugar en modo portátil o (peor aún) en cooperativo local. Sin embargo, sucede algo curioso: a medida que han pasado las horas, nuestros ojos se han "acostumbrado" a esa calidad de imagen hasta el punto de que apenas lo notábamos... Pero eso no quita que los problemas técnicos sigan estando ahí.

Con lo que no tenemos ninguna pega es con la banda sonora, de hecho, es uno de los mejores aspectos de Hyrule Warriors: La Era del Cataclismo. Hay nuevas versiones de melodías familiares con un tono más heroico (destacan los temas principales de cada Elegido), así como canciones completamente nuevas y muy pegadizas que no desentonan, como el tema principal. Todas son absolutamente fantásticas, y creemos que vienen a demostrar algo interesante: que la banda sonora de Zelda: Breath of the Wild tiene mucho más mérito del que a menudo se le da.

Hyrule Warriors La Era del Cataclismo

Hyrule Warriors: La Era del Cataclismo pertenece a esa clase de títulos en los que los fallos son numerosos y muy evidentes... Y que aun así no puedes dejar de jugar. Pese a los problemas técnicos y jugables, pese a todo el contenido insustancial y elementos reciclados, tiene un módulo imán que nos atrae a su campo de batalla y no nos va a dejar escapar hasta que hayamos dado buena cuenta de hasta el último moblin.

Valoración

Los elementos de Breath of the Wild enriquecen la fórmula musou logrando que Hyrule Warriors: La Era del Cataclismo sea un mejor videojuego, aunque arrastra también unos cuantos problemas habituales en el género. No es perfecto, es más que obvio, pero es tan divertido y engancha tanto, que al final todos los defectos quedan en segundo plano.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

La jugabilidad, mucho más que un simple "machacabotones". Muchos personajes y todos diferentes. La banda sonora es magnífica. 

Lo peor

La cámara. Resolución y framerate. La "trampa" de la historia. Misiones secundarias insustanciales. El reciclaje de materiales de Breath of the Wild.

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