Oniken
Análisis

Análisis de Oniken, el juego de acción retro para PS4, One y Switch

Por Daniel Quesada

Versión comentada: Nintendo Switch

Tiempos difíciles requieren héroes cachas a la altura. Al menos, eso nos decían los juegos de acción de los 80 y principios de los 90, que son homenajeados en Oniken, un título deliciosamente pixelado para Switch.

No hay duda de que Nintendo Switch se ha posicionado como una consola ideal para disfrutar de juegos retro en cualquier vertiente que se os ocurra. El último representante de esta pixelada y loable causa es Oniken: Unstoppable Edition, que se pone mañana a la venta (5 años después de lanzarse en PC) y también aterrizará en PS4 y Xbox One dentro de unas semanitas. Y cuando decimos retro es RETRO de verdad, sin contemplaciones.

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La historia nos pone en la piel de Zaku, un héroe de acción que parece la mezcla perfecta entre Rambo, Kenshiro de El Puño de la Estrella del Norte y Strider Hiryu. Es un ninja solitario pero tremendamente eficaz a la hora de acabar con sus enemigos. Ahora, tiene la misión de acabar con los Oniken, una fuerza opresora que tiene contra las cuerdas a los pocos supervivientes de un futuro post-apocalíptico. Como podéis ver, la historia no es el colmo de la originalidad, pero precisamente ahí está la gracia, en homenajear los clásicos de la acción de finales de los 80 y principios de los 90, con héroes supermusculados, robots parientes de Terminator (hay más de una referencia a la saga en el juego) y combates en los que se mezclan ninjas y ametralladoras.

Pero no solo hay homenajes a los años 80 y 90 en la ambientación. Como decíamos antes, Oniken: Unstoppable Edition quiere ser calcado a los juegos de 8 bits en los que se inspira (hay evidentes influencias de Contra, Strider o Ninja Gaiden, por ejemplo), así que los gráficos están pixelados a tope, con un Zeku pequeñito que apenas tiene un puñado de animaciones para andar, atacar, saltar y agacharse.

Oniken Unstoppable Edition

El control también es de lo más simple, pues solo contamos con los movimientos mencionados arriba (en alguna ocasión también podemos colgarnos), un botón para activar puntuales modos "berserker" que nos vuelven más efectivos y la posibilidad de lanzar granadas, si contamos con ellas en nuestro inventario. Ahí llega el principal problema del juego: el desarrollo mezcla acción y plataformas y, mientras que los saltos funcionan con una razonable precisión, no pasa así con los ataques. Para empezar, es necesario pulsar un botón+arriba para lanzar las granadas, lo que hace que la acción sea bastante incómoda y nos dificulte movernos a la vez que tiramos las "piñas". Por otro lado, pulsar abajo para agacharse es prácticamente una lotería por culpa del stick de nuestro joy-con. A veces, Zeku se agachará y a veces avanzará... Una contrariedad así es muy relevante en un juego de esta dificultad.

Y es que sí, Oniken es un juego de acción puñeteramente difícil. Aunque contamos con una barra de salud para que el héroe aguante unos cuantos impactos, los ataques enemigos son constantes y muchas veces es una simple cuestión de ensayo y error y aprenderse "coreografías" a la hora de sortear barrancos letales y disparos a tutiplén. Por supuesto, esto forma parte de la intención de transmitir lo chungos que eran los juegos de acción de 8 bits. Que el reto sea alto no es ni mucho menos malo, al contrario. El problema es cuando el juego es difícil Y EL CONTROL no acaba de estar a la altura. Por suerte, estos problemas se dan solo en momentos puntuales y no es algo tan común como en Odallus: The Dark Call, otro juego de la desarrolladora JoyMasher, de cuyo análisis se encarga mi compi Álvaro Alonso.

Oniken Unstoppable Edition

Tenemos 6 niveles (más uno secreto) compuestos de 3 etapas cada uno. Contamos con 3 vidas al empezar y, si morimos, tenemos continuaciones infinitas, pero volveremos a la etapa inicial del nivel. Si os sucede eso cuando estabais en el jefe final, os va a hacer tiraros de los pelos, pero de nuevo esa es parte de la gracia de la experiencia. Salvo en el caso de la segunda misión, que tiene un pico altísimo de dificultad, el resto de retos son complicados, pero atractivos. ¿A quién no le gusta superar retos que nos pongan contra las cuerdas? A todo ello ayudan las locas propuestas del desarrollo: carreras en moto acuática, persecuciones de osos polares, mechas tan grandes como la pantalla... Y, por supuesto, enemigos partidos por la mitad con un borbotón de sangre pixelada.

Oniken Unstoppable Edition

El apartado gráfico, además, quiere emular las sensaciones que teníamos al jugar en una tele de tubo. Así, los gráficos muestran las "scanlines" propias de esas pantallas e incluso la imagen está deformada en los lados, como si estuviéramos ante una pantalla cóncava de aquellas viejas televisiones. Es un efecto chulo, aunque las scanlines resultan molestas al ser vistas en una pantalla grande, donde ocupan demasiada superficie. A principios de los 90, no contábamos con jugar en teles de 50 o 65 pulgadas... De hecho, cuando jugamos en modo portátil, el efecto es mucho más resultón en la pantalla de la consola. Hay otros efectos puestos a propósito, como el barrido cuando se carga una pantalla o los diálogos con siluetas grandotas y poco animadas antes de cada nivel.

Oniken Unstoppable Edition

El sonido, cómo no, se limita a melodías chiptune muy marchosas y contados efectos de sonido, que os transportarán a la época de los juegos de NES. Con todo, Oniken para Switch es un juego de acción con mucho encanto gracias a su ambientación y desarrollo, aunque quizá confía demasiado en su argumento "es que es como los juegos antiguos" para evitar pulir algunos aspectos. En cualquier caso, si sois tipos duros (y mazadísimos, claro) y no os asustan los retos, este juego saciará vuestra sed de sangre.

Valoración

Un ejercicio extremo de nostalgia, que funciona a la perfección a la hora de transmitirnos los "retro-feels", pero que necesitaría estar un pelín más pulido en el control.

Hobby

76

Bueno

Lo mejor

Que va a saco a la hora de representar las partidas en 8 bits, tanto en lo jugable como en lo audiovisual. Tiene momentos muy locos y divertidos.

Lo peor

El control, especialmente al agacharse es demasiado impreciso y eso en un juego tan difícil puede ser un problema.