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Análisis

Análisis de Outward, RPG añejo para PS4, Xbox One y PC

Por José L. Ortega

Versión comentada: PS4

Desarrollado por Nine Dot Studios, llega el análisis de Outward para PS4, Xbox One y PC. En esta aventura, tan humilde como ambiciosa, na propuesta RPG a la antigua usanza, destinada a un público concreto.

A la hora de hacer el análisis de Outward para PS4, Xbox One y PC, hay que tener claro un aspecto fundamental y determinante. No se trata de un juego para todos los públicos.

En primer lugar porque su enfoque, tan ambicioso como humilde, hace que no se trate de un producto igualmente valorable por todos los paladares. Además, es una propuesta dura, tanto por su exigencia como por las numerosas horas que requiere para comprenderlo y explotarlo al máximo. 

RPG de la vieja escuela

En Outward hay un concepto que prima por encima de todos: supervivencia. Puede sonar a tópico en un sector como en el de los videojuegos, en el que cada dos por tres nos venden la moto con títulos en los que tendremos que "buscar recursos para sobrevivir" y el escenario está repleto de bienes y quehaceres. Aquí no. En el juego desarrollado por Nine Dot Studios vais a sudar, pero bien, para llegar al día siguiente. 

Outward

Aquí, la supervivencia es pura. Y bastante puñetera. El juego comienza soltándonos al libre albedrío en medio de la nada. Casi en pelotas. Tenemos que caminar por los alrededores para saber qué ha pasado. Sin rumbo. Sin un mapa que nos lleve de la mano a nuestro objetivo. Simplemente explorar, descubrir y probar. Con suerte, podremos dormirnos y despertar sanos y salvos.

Prácticamente no hay detalles acerca de qué hacer. El comienzo, como decimos, arranca con un tutorial confuso. Después, despertamos en el Cierzo, y la muchedumbre nos reclama dinero sin prácticamente saber por qué. Tenemos cinco días para devolverlo y, la única opción es salir al peligroso exterior a buscar recursos que nos permitan saldar la deuda. Un vasto mundo repleto de infinitas llanuras que nos abruma con solo otearlo. Un verdadero RPG a la antigua usanza.

Outward

Una trama que se va deslavazando poco a poco a poco, como todo en Outward. En las primeras horas tenemos que tomar una decisión tan habitual como necesaria. Toca elegir entre tres facciones diferentes: La Sagrada Misión de Elatt, El colectivo de la Cámara Azul o el Heróico Reino de Levante. En función de nuestra elección, la historia girará para unos derroteros o para otros. Ampliando la rejugabilidad hasta límites insospechados para completar la historia al 100%. Eso sí, no esperéis elaborados o profundos diálogos. El argumento sirve de mero acompañamiento para lo que de verdad importa. Ah, y está subtitulado al castellano.

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Y, como habéis intuido por lo citado anteriormente, Outward se basa en explorar, explorar y explorar. Necesitaremos hacernos acopio de buenos recursos para hacer frente a los imprevisibles peligros que pueden acontecernos en cualquier momento. Para ello, cogemos la mochila y nos aventuramos ante lo que pueda suceder.

Modestia + Ambición

Una mochila que, si bien puede parecer que es un mero acompañamiento, es la protagonista omnisciente en Outward. En ella echaremos todo lo que nos encontremos. Pero claro, tiene un límite de almacenamiento y de peso, por lo que hay que tener cuidado. Y no solo eso. En los combates, puede ralentizar nuestros movimientos; algo especialmente peligroso ante enemigos ágiles. En esos momentos, lo más aconsejable es soltarla y poder blandir la espada con mayor comodidad y brío. Pero ojo con dónde la dejáis, ya que podéis perderla y es una de las sensaciones más frustrantes que tendréis delante de un videojuego. Doy fe. 

Outward

El combate, por cierto, es bastante poco agradecido. Con las horas, las nuevas habilidades y la costumbre implícita, uno lo sobrelleva mejor. Es cierto. Pero es innegable que no está a la altura. Hemos remarcado ya que se trata de una obra humilde y ambiciosa, y eso pasa factura en determinados aspectos.

Es evidente, debido a su concepto, que en el combate es donde más se notan las costuras de Outward. Las acciones de nuestro personaje son lentas, toscas y casi siempre imprecisas. Trata de beber del estilo soulslike, pero no. Resulta impracticable enfrentarse a varios personajes al mismo tiempo. Y es una pena, porque de nuestra mano tenemos habilidades físicas, mágicas y movimientos especiales que iremos desbloqueando a medida que progresamos. Pero aun así, aunque tenemos a nuestra disposición un arsenal de lo más extenso y variado, las refriegas no resultan nada intuitivas. Aunque sí intensas.

Una propuesta dura, solo para valientes

Porque además, estamos ante un juego duro. No es Sekiro, pero moriréis en muchas ocasiones. Veréis a enemigos, pero hasta que no os acerquéis a ellos y les plantéis cara, no sabréis si sois lo suficientemente fuertes como para poder derrotarlos. Y en ocasiones, muchas, es mejor salir corriendo. Porque la muerte está muy penalizada en Outward. Quizás demasiado. Apareceremos en puntos 'aleatorios' del mapa. Una pantalla de carga -muy largas de por sí- nos contará lo que ha ocurrido: ser secuestrados, saqueados o cuidados por algún habitante del lugar. Pero, en ocasiones, podremos aparecer a distancias enormes con respecto a donde hayamos muerto porque aquí, no hay caballo ni diligencias. Ni siquiera sabemos escalar o nadar. Resulta agotador.

Outward

Afortunadamente, uno de los mayores alicientes de Outward es la posibilidad de disfrutarlo con modo cooperativo, ya sea en local o a través de la red. Así, explorar el mundo resulta mucho más divertido y particular. Amén de que resultará más sencillo revivir a nuestro aliado y evitarnos así el enorme periplo y desgaste que supone morir. El descubrimiento, en compañía, engrandece una experiencia que es gratificante cuando se le comienza a coger el punto. Pero ese 'click', si llega, depende mucho de cada jugador. Outward moldea el género a su antojo. A su manera. En unos años diremos que es un juego de culto, con lo bueno y lo malo que eso conlleva.

Porque habrá a quienes le sature la infinidad de cosas que hacer en cada momento. Nuestro personaje -con muy pocas opciones de personalización, por cierto- tiene medidor de hambre, sed, cansancio... Por ende, tenemos que estar muy pendiente de tener reservas líquidas, comida para mantener nuestro vigor -y cocinarla, para que no esté envenenada y nuestra vida se vaya al garete- o descansar para mejorar nuestros stats temporalmente. Cambiarnos de ropa si hace calor o abrigarnos si hace frío. O que nuestra antorcha se apague en mitad de la noche y no veamos, literalmente, un carajo. Es un juego RPG puro, de los de la vieja escuela. Lo amarás o lo odiarás. No hay grises. No hay término medio. Y sufrirás si te adentras en su mundo. 

Outward

A nivel técnico también es innegable que el juego deja bastante que desear. Es más, muestra un resultado de varias generaciones atrás. Esto se aprecia especialmente en los primeros planos que muestran los rostros de los personajes, poco definidos y 'cutres'. El mundo, por su parte, es bastante amplio y ofrece mil parajes y estancias que visitar. Salvo algún destello propio de amaneceres y atardeceres mientras avanza el tiempo, no se puede reseñar nada positivo visualmente. Pero esto sí que es un aspecto que pasa a un segundo plano y que no incide en la diversión general de Outward. Disfrutaremos explorando sus variados parajes, tan medievales en algunas zonas como avanzados tecnológicamente en otras. Sin duda, es un juego diferente a lo que nos hemos encontrado últimamente, y eso es un punto a su favor.

Valoración

Si os encandila el género, vuestros sentimientos por Outward se incrementarán considerablemente, valorándolo en una mayor estima. Un amor quizás ciego en algunos aspectos, pero justificado con lo que puede llegar a transmitir. Si no os apasiona este tipo de aventuras, no tendréis la paciencia suficiente como para profundizar en sus particularidades

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

Su infinidad de posibilidades Verdadera supervivencia Su faceta cooperativa

Lo peor

Solo para puristas RPG Sistema de combate muy duro Desfasado gráficamente Penaliza mucho la muerte

Y además