Song of Horror
Análisis

Análisis de Song of Horror, el juego de terror que cambia en cada partida

Por Daniel Quesada

Versión comentada: PC

El nuevo juego de terror que te quitará el sueño es obra de un estudio español. Protocol Games presenta Song of Horror, un sentido y exigente homenaje a las raíces del survival horror.

Para los amantes de los juegos de terror hay una década clave: los años 90. En esa etapa, nacieron franquicias clave como Alone in the Dark, Resident Evil o Silent Hill, juegos que han marcado a una generación de jugadores. Pero ya ha pasado tanto tiempo que algunos de esos jugadores se han convertido, a su vez, en creadores de juegos, que quieren homenajear aquello que tanto los marcó. Tal es el caso de Protocol Games, un estudio madrileño que lleva 6 años dando forma a este Song of Horror, una aventura de terror que se ha ido estrenando por episodios desde finales de 2019 y que, por fin, estrena su quinto y último capítulo. Así, es posible hacerse con una "complete edition" que reúne los 5 episodios de golpe (por ahora, solo para PC, pero hay un proceso versiones para PS4 y One), aunque ha habido varios fans que han ido recopilando la historia con cada nueva entrega.

Hazte con las narraciones de Edgar Allan Poe

Los chicos de Protocol Games no esconden su pasión por los clásicos del terror, no solo en los videojuegos, sino también en la literatura y el cine. Así, la historia de Song of Horror bebe directamente de las obras de HP Lovecraft y Edgar Allan Poe: un escritor ha desaparecido sin dejar rastro, después de haberse hecho con una misteriosa caja de música. Su editor manda a Daniel, un ayudante que lucha por dejar atrás su alcoholismo, para que investigue su casa. Cuando llega allí, comienza a hundirse en una tenebrosa historia de locura y pavor, en la que todo aquel que escucha la melodía de la caja de música parece condenado a caer víctima de los demonios de la Oscuridad.

En esencia, el sistema de juego de Song of Horror es el clásico de un survival horror: jugamos en tercera persona y controlamos nuestro personaje por toda clase de tétricos escenarios, desde una mansión hasta un convento abandonado, mientras buscamos pistas que ayuden a desenmarañar la trama. En total, podemos controlar hasta a 13 personajes. Normalmente, cada capítulo nos permite elegir entre 4 y, si uno muere (luego volveremos a eso), podemos elegir al siguiente. Cada uno tiene sus propias características en cuanto a fuerza o sigilo, por ejemplo, pero todos poseen las mismas habilidades: caminar, correr, abrir o cerrar puertas y usar objetos. Normalmente, no podemos atacar a los entes paranormales que aparecen ante nosotros.

Antes de explicar cómo podemos hacer para librarnos de ellos, hay que explicar la gran e inteligente aportación de Song of Horror al mundo de los juegos de terror: la Presencia. Ese es el gran enemigo y, a la vez, no es nada. Se trata de una inteligencia artificial que va midiendo toda clase de variables de nuestra partida (si permanecemos demasiado tiempo en un sitio, si corremos mucho, si nuestro comportamiento es errático y muchas variables más) y, en función de eso, decide cuándo desatar toda clase de fenómenos paranormales: figuras fantasmales que aparezcan al fondo, puertas que se cierren de golpe, bombillas que explotan de repente...

Algunos de estos fenómenos, además de darnos un susto de agárrate y no te menees, aumentan el medidor de miedo de nuestro personaje. Un medidor que, por cierto, no se representa de ninguna forma en pantalla, solo a través de los latidos que oímos y notamos en la vibración del mando.

Song of Horror

Si nuestro miedo aumenta demasiado, la Oscuridad puede venir a por nosotros de diferentes formas: puede enrarecerse el ambiente y nos toca quedarnos quietos para no demostrar tensión; o quizá lo contrario: la temperatura baja de golpe y debemos movernos para entrar en calor. Pero, en otras ocasiones, el fenómeno de la Presencia puede ser directamente de ataque, en alguno de los diferentes minijuegos que pueden saltar en cualquier momento, sin previo aviso.

Esos minijuegos pueden consistir en pulsar los gatillos rítmicamente para imitar los latidos del personaje, mover un espejo para encontrar un ente que se acerca a nosotros, expandir y contraer un círculo para que no se salga de su borde... La dinámica de todos ellos es muy simple de entender, pero su ejecución ha de ser muy precisa. Si fallamos el minijuego... Nuestro personaje morirá. Pero no para cargar checkpoint o usar otra vida, no. Morirá para siempre. Permadeath. No podremos volver a utlizarlo.

Song of Horror

En ese momento, tendremos que seleccionar otro personaje que aún no hayamos usado y buscar los objetos que tenía el anterior, los cuales estarán justo donde él murió. Todas las acciones que él ya hubiera llevado a cabo (puertas desbloqueadas, puzzles resueltos, etc.) se mantendrán, así que no tendremos que volver a llevarlas a cabo. Pero si todos los personajes del capítulo mueren, tendremos que empezar el capítulo desde cero. Además, si un personaje ha muerto en un capítulo y el juego permite usarlo en un capítulo posterior (en el caso de estar vivo, claro), nosotros no tendremos esa oportunidad. Por tanto, tendremos menos "vidas" en ese capítulo.

Así pues, Song of Horror es una aventura que resulta diferente para cada jugador y ocasión, porque vamos a toparnos con muchos eventos aleatorios y muchos de ellos pueden llevarnos a una cruel muerte. El resultado: estamos con el corazón en un puño durante toda la partida. Sentimos verdadero temor ante lo desconocido y ante el hecho de que todo lo que hacemos está siendo "evaluado" por un ente invisible, que puede castigarnos cuando menos lo esperemos.

Pero claro, no solo hemos de zafarnos de espectros, también hemos de explorar a fondo los escenarios, interactuar con los objetos y resolver toda clase de puzzles para poder llegar al final de cada capítulo. En cualquier momento podemos acceder a un mapa que nos muestre el camino recorrido, las puertas bloqueadas o abiertas, las zonas donde hay un puzzle o un punto de escondite...

Sin embargo, aun con su ayuda hay muchas ocasiones en las que tenemos que pensar muy bien cuál es nuestro siguiente objetivo o dónde hay que ir. En ese sentido, es cierto que el juego debería ser algo más claro a la hora de indicar los objetivos restantes o lo que ya hemos descubierto. Aunque podemos navegar por los objetos del inventario y las notas con pistas que hayamos leído previamente, una pestaña de Diario o de listado de objetivos habría ayudado mucho.

Y ojo, que en la propia exploración también nos aguardan peligros: en ocasiones, veremos objetos o zonas sospechosas y el juego nos preguntará si queremos verlas mejor, tocarlas... A veces, esto será necesario para avanzar, a veces no y, a veces, el evento que se desencadene puede matar a nuestro personaje... Ya os decimos, en cuanto uno se despista, la palma en esta aventura de terror. Este recurso puede parecer un poco tramposo (a veces, la verdad, se percibe como injusto), pero hay que reconocer que mantiene nuestra tensión por las nubes.

Song of Horror

Otro aspecto importante es escuchar en las puertas. Sí, antes de abrir una para acceder a una habitación nueva, tenemos la opción de pegar la oreja para notar si se oye algo extraño detrás. Si notamos algo sospechoso, es mejor no abrir, porque seguramente la Oscuridad estará detrás y matará a nuestro personaje. Por tanto, hay que acostumbrarse a hacer eso siempre que exploremos, que el juego tiene peligro...

Otra rutina extra: dependiendo de quién muera y con quién juguemos después, podemos notar la "influencia" del muerto de alguna forma. No decimos más, pero hay algunas sorpresas muy molonas en ese sentido.

Cada uno de los cinco capítulos, sobre el papel, puede resolverse en una hora y media, más o menos, pero es altamente probable que tardéis mucho más, porque os quedéis atascados en alguna zona o porque algún personaje muera. Vamos, que fácilmente podéis plantaros en una franja que esté entre las 10 y las 15 horas de juego. Esa duración está estupenda para un juego así, pero hay que abordar el tema de la dificultad. A veces, el juego es excesivamente hostil con el jugador: pocas pistas, varios puzzles en marcha a la vez, acertijos realmente complicados de dilucidar... Y a la vez la Presencia pululando a nuestro alrededor, claro.

Song of Horror

 

Hay un par de tramos que son verdaderamente estresantes (un laberinto al final del capítulo dos y el tramo inicial del capítulo cinco) y puede que pongan a prueba vuestra paciencia. Tanto es así, que, justo antes del lanzamiento del quinto capítulo, el estudio ha decidido hacer caso a los fans y añadir un nuevo nivel de dificultad en el que no hay muerte permanente, solo una carga desde el último checkpoint.

Ahora bien, Song of Horror se ha concebido para jugarse con la dificultad original: con la muerte acechando a cada paso. Es duro, os pondrá contra las cuerdas alguna vez, pero hay que reconocer que es una experiencia de survival horror de lo más intensa. No habíamos pasado tanto miedo con un juego desde la primera vez que probamos Outlast.

Por supuesto, para construir esta atmósfera suele ser necesario un apartado técnico a la altura. A nivel gráfico, Song of Horror es irregular: los escenarios están muy detallados y bien iluminados (con toda clase de efectos atmosféricos, manchas de oscuridad que aparecen y desaparecen...), pero los modelos de los personajes protagonistas son otro cantar: están bastante menos detallados y sus rostros son de lo más simples, más propios de un par de generaciones atrás.

Lo peor son las animaciones faciales, muy limitadas y robóticas, algo que se nota especialmente durante los primeros planos de los momentos más terroríficos. Lógicamente, un estudio pequeño tampoco podría permitirse más lujos. Aún así, los propios escenarios y el uso de planos fijos (no controlamos la cámara y esta cambia en función de nuestra ubicación, al estilo de los primeros Resident Evil o Alone in the Dark) ayudan a construir un "mood" convincente.

Song of Horror

El apartado sonoro está protagonizado por melodías distorsionadas, tétricas y chirriantes, que ayudan perfectamente a meter el miedo en el cuerpo. Estas se mezclan con los sonidos de las amenazas que se van acercando y, claro, con las voces de los personajes protagonistas, que comentan lo que les va sucediendo (en inglés, eso sí). Mola escuchar cómo se asustan cuando pasa algo raro a su lado, pero es cierto que resulta raro verlos caminar tan despreocupados justo después o que hablen de forma tan natural mientras rebuscan por objetos justo después de haberse enfrentado a una situación de vida o muerte.

También es chocante ver cómo, después de que un personaje muera, el siguiente llegue y no se pregunte qué hacer, simplemente retome el camino donde el otro había muerto. Lógicamente, es una licencia necesaria para que la partida avance, pero resulta raro en los primeros compases.

En cualquier caso, el conjunto de Song of Horror es una aventura de terror notable, en la que se nota desde el principio la pasión de sus creadores por los survival clásicos (hay montones de nombres de lugares y personajes que son referencias directas a esos juegos, por ejemplo) y su afán por hacernos sentir pavor como cuando entramos en la mansión Derceto de Alone in the Dark por primera vez. No es un juego perfecto y es muy, muy duro en ocasiones, pero si eres un jugón sin miedo a nada y con nervios de acero, deberías darle una oportunidad. O... ¿qué pasa, McFly? ¿Eres un gallina?

Valoración

Un notable homenaje a los clásicos del survival horror, que sabe aportar ideas muy inteligentes. Eso sí, su dificultad y la tensión que genera no son aptas para los jugadores que esperen algo ligero.

Hobby

81

Muy bueno

Lo mejor

Su atmósfera oscura y amenazante. La Presencia consigue dar verdadero terror y tensión durante la partida. Sus homenajes a los clásicos.

Lo peor

A nivel gráfico, los personajes son muy irregulares. La dificultad es demasiado despiadada en ocasiones. Alguna pista más se agradecería...

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