Principal Mario Odyssey
Análisis

Análisis de Super Mario Odyssey para Nintendo Switch

Por David Martínez

Versión comentada: Nintendo Switch

Vuelve Super Mario, con su juego más ambicioso: Odyssey es un plataformas gigantesco, que se asienta sobre las entregas anteriores y nos brinda una experiencia inolvidable. Un juego que roza la perfección, tanto para veteranos como para los recién llegados a Nintendo Switch.

Hay un momento de Super Mario Odyssey -tranquilos que este análisis no contiene spoilers- que ha conseguido ponernos los pelos de punta. Por un instante, acompañamos a Mario en un recorrido por más de treinta años de plataformas. Y es inevitable que se nos encoja el corazón, cuando recordamos todo lo que hemos pasado junto al bigotudo fontanero (antes carpintero). Desde la escalada por un edificio en construcción de Donkey Kong, a los disfraces que llegaron con las entregas de 8 bits y Super Nintendo, el descubrimiento de los juegos en 3D con Super Mario 64, o los viajes espaciales de Super Mario Galaxy... un pedazo de historia jugable.

Es importante que tengamos en mente cada una de estas entregas, porque Super Mario Odyssey para Switch es una celebración de todas ellas. Nintendo ha conseguido encerrar en un cartucho toda la magia de una saga. Y lo ha hecho de forma brillante: no hay momentos que se repitan exactamente, pero sí muchas situaciones que evocan juegos anteriores. Esto significa que si somos veteranos de la serie, no sólo vamos a disfrutar de una obra maestra del género, sino que además vamos a realizar un mágico ejercicio de nostalgia. 

Los recién llegados quizá no capten algunos matices que se esconden en este juego gigantesco, pero lo van a poder disfrutar igual. Ahí radica una de las muchas virtudes de Super Mario Odyssey. Cada uno saborea este viaje a su manera, con el ritmo y la exigencia que se quiera imponer a sí mismo. 

Super Mario y su sombrero Cappy

Pero antes de continuar con todos los guiños y grandes momentos que encierra Odyssey, volvamos a su planteamiento. Cada una de las entregas canónicas de Mario tenía un "gimmick" que lo hacía especial. Ese fue el caso del disfraz de mapache -o Tanooki- en Super Mario Bros. 3, la capa de Super Mario World (y la presentación de Yoshi), el A.C.U.A.C. en Super Mario Sunshine... y ahora el sombrero Cappy. Mario puede lanzar su gorro a elementos del escenario, a enemigos o a simples paseantes y "capturar" sus habilidades. 

Sería imposible enumerar todas las posibilidades que nos ofrece esta gorra. ¿Necesitamos volar? Pues sólo hay que "cazar" un Goomba alado. ¿Nadar como un pez? Probad a ponerle una gorra a un Cheep Cheep ¿Sumergirnos en lava? ¿Ver caminos ocultos? Estas son las habilidades más "convencionales" que Super Mario Odyssey pone a nuestra disposición... pero hay muchas más, y cambian completamente nuestra manera de jugar. Para no revelar demasiado -ya que la compañía ha sido muy específica en que reservemos las sorpresas para los jugadores- basta con aclarar que lo que se ha enseñado en tráilers e imágenes (como el tanque, el dinosaurio, Chomp o Bullet Bill) representan una parte muy pequeña del juego. 

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Además Cappy es un compañero, embarcado en su propia misión de rescate, que sirve como contrapunto a Mario en conversaciones y ocasionales secuencias de vídeo. Y por si eso fuera poco, nos permite ejecutar un movimiento nuevo y my útil: saltar sobre nuestra gorra (que se une al triple salto, al rebote en la pared y demás repertorio clásico).

Un desarrollo abierto y gigantesco

Ahora sí, estamos listos para acompañar a Mario en una nueva aventura... o mejor dicho, una nueva versión de su aventura de siempre, porque nuestro objetivo consiste en rescatar a la princesa Peach de las garras de Bowser, que parece dispuesto a casarse con ella por la fuerza. Como en los juegos clásicos, tenemos que seguir su barco volador por diferentes mundos (en total son catorce escenarios y unos cuantos más que se desbloquean tras los créditos, si recogemos suficientes lunas). Cada uno de estos niveles tiene un estilo propio y nos permite una enorme libertad de movimiento. 

Puede que al principio nos parezca que los escenarios no son gran cosa, pero a medida que jugamos, se van abriendo frente a nosotros con zonas nuevas, túneles, secretos... parece que no haya ni un rincón en que no vayamos a descubrir algo. Pueden ser monedas, pueden ser vidas o pueden ser las ansiadas energilunas. Estas lunas hacen las veces de las estrellas de juegos anteriores, y nuestro objetivo final consiste en recoger tantas como podamos. Las lunas sirven como combustible de la nave Odyssey, con la que viajamos entre mundos, y en total, el juego alberga más de 800.

Algunas aparecen cuando derrotamos a los enemigos finales (los Broodals) y otras simplemente están en lugares difíciles de alcanzar. Pero lo mejor de estas lunas es que -al contrario que las semillas kolog en Zelda Breath of the Wild- cada una se consigue de una forma diferente. Tendremos que explorar y participar en minijuegos muy variados si queremos conseguirlas todas. Y cuando hablamos de variedad, lo mismo se trata de una carrera de coches teledirigidos, un partido de volley playa o una competición de saltos a la comba. 

Así que, como ocurre con cada uno de los mundos, el juego no para de crecer. Podemos acabar la historia en unas ocho horas, pero tardaremos bastante más en conseguir las 250 monedas que nos dan acceso a un nivel extra, y más aún en conseguir 500 para el siguiente paso adelante... cada vez son más complicadas, pero la relación entre la curva de aprendizaje y la dificultad es perfecta, así que no vamos a sentirnos frustrados en ningún momento.

Mario Odyssey

Por si eso fuera poco, plataformas, exploración y recompensas están combinados en su justa medida. Eso es lo mejor de Super Mario Odyssey; quedamos atrapados en su mundo y su desarrollo, y se nos pasan las horas con el "más difícil todavía" de las energilunas, sin que el ritmo decaiga ni un segundo. Claro que hay que señalar que este ritmo es más pausado que en los Galaxy o en Super Mario 3D World. ¿Hemos dicho recompensas? Sí, Odyssey tiene muchas... y de esas que merece la pena coleccionar.

Mario mexicano, mafioso, Mario en bañador... y mucho más

Fue una de las cosas que más nos llamó la atención desde el principio. Cada escenario cuenta con su propia tienda, en que podemos invertir dos tipos de moneda. Con la moneda propia de cada escenario -cincuenta o cien, ocultas por todo el nivel- podemos comprar elementos de decoración para el interior de la nave y pegatinas para el exterior, que no tienen efectos en la jugabilidad. Pero con las monedas "genéricas" tenemos acceso a diferentes disfraces, que también nos abren caminos ocultos. 

Las habilidades de Mario no cambian, pero ya que vamos a estar juntos durante interminables horas, es bueno ver cómo cambia su aspecto. Y es una muestra adicional del mimo con que Nintendo ha tratado a su personaje estrella. Porque una vez que veamos los títulos de crédito tendremos acceso a los trajes más "molones". No os vamos a decir cuáles son, pero si estáis pensando en un traje que os gustaría volver a ver... seguramente esté en Odyssey. 

Todos los trajes se pueden desbloquear jugando, pero si somos impacientes, también podemos escanear algunos amiibos para conseguir un aspecto más "cool".

Mario Odyssey 4

Un control pensado para Switch

Super Mario Odyssey es el juego exclusivo más ambicioso de Nintendo Switch. Y se nota que está diseñado para aprovechar al máximo la consola, tanto en los pequeños detalles (como la vibración HD que notamos al conducir el scooter) como en el sistema de control. 

Podemos jugar en modo portátil (a 720p) o utilizando el mando PRO en un televisor, pero el juego rinde mucho más si utilizamos los dos joy-con por separado. De esta forma, somos capaces de darle efectos a la gorra, con un giro de muñeca, que son imprescindibles para salir airosos de algunos enfrentamientos finales. Del mismo modo, también podemos disfrutar de un modo para dos jugadores en modo local. 

Casi como una evolución del multijugador de Super Mario Galaxy, en este caso nosotros podemos controlar al personaje y hacer que un amigo controle la gorra por separado. La experiencia no es tan buena como en el modo tradicional, pero resulta bastante divertido. El único "pero" que se le puede poner es que la cámara no siempre se coloca en el lugar más oportuno, lo que puede hacernos saltar al vacío en alguna ocasión. Y sin dejar de lado la óptica, tenemos que destacar el modo foto de Super Mario Odyssey. En cualquier momento podemos pulsar abajo en la cruceta digital y acceder a un sistema de captura brillante, que nos permite cambiar el enfoque y los filtros (también hay alguno que simula el efecto Game Boy o Super NES)... al principio parece un simple añadido, pero la belleza (y variedad) de los escenarios acaba haciendo que nos enganchemos también a este modo extra.

En cuanto a los aspectos técnicos, Odyssey se muestra muy sólido.En modo TV tiene una resolución dinámica de 900p, con una tasa constante de 60 FPS. Es cierto que los modelos no son muy elaborados, y que en algunos momentos nos encontramos dientes de sierra, pero la labor artística es impecable. No sólo se trata de disfrutar de mundos y personajes coloridos, animados con gracia y una personalidad indiscutible. El mérito está en dotar de coherencia a unos reinos que a su vez son únicos, y que toman prestados elementos del cine de Tim Burton, los juegos clásicos o incluso los Dark Souls (aunque parezca increíble, es así).

En cuanto al apartado sonoro, Mario Odyssey tampoco decepciona. Podemos leer el nombre de Koji Kondo en los títulos de crédito (el compositor de la sintonía clásica), pero lo que llama la atención son los dos temas corales que escuchamos en momentos muy concretos del juego, sobre todo Jump Up Super Star!. Los efectos sí que recuperan sonidos "de siempre" y las voces son "gruñidos" como en todos los juegos de Nintendo. 

Nintendo demostró al mundo cómo hacer un gran "sandbox" con Zelda Breath of the Wild. Una adaptación de una saga clásica, que sabía renunciar a elementos de diseño anticuados y abrazar un mundo abierto. Y con Super Mario Odyssey observamos una evolución similar: es una obra maestra que renueva el género de las plataformas, sin perder  ni un ápice de su identidad. Sabe aprovecharse de la nostalgia en el momento justo y ser completamente innovador cuando hace falta. Nos da la sensación de ser interminable, pero nunca nos abruma por su dificultad... es el juego más equilibrado que hemos probado en mucho tiempo, y el que mejor aprovecha el hardware de Nintendo.

Mario Odyssey 2

Sin duda Super Mario Odyssey es el mejor juego de Switch, uno de los mejores plataformas de todos los tiempos y una culminación perfecta de la fulgurante carrera de Mario. Se consolida como uno de los candidatos más firmes a GOTY (juego del año) en el mejor año de los videojuegos.  

Valoración

Una obra maestra que se coloca en el perfecto equilibrio de dificultad, exploración y saltos. Es todo un homenaje a la saga, que conserva su identidad "made in Nintendo" pero que se renueva, y nos ofrece un estilo de juego abierto que no para de crecer. Un juego imprescindible.

Hobby

98

Obra maestra

Lo mejor

Todo un homenaje a Super Mario y las plataformas en general, con infinidad de sorpresas y perfectamente adaptado al hardware de Nintendo Switch.

Lo peor

El control en modo portátil o con el mando PRO, que no permite realizar algunos movimientos específicos. El modo multijugador es algo anecdótico.

Y además