Battle for Azeroth
Análisis

Análisis de World of Warcraft: Battle for Azeroth

Por Alejandro Alcolea

Versión comentada: PC

Os traemos nuestro análisis de World of Warcraft Battle for Azeroth, la última expansión del veterano juego de Blizzard, de momento, que pierde fuelle en algunos apartados, pero que gana intensidad, épica y espectacularidad, dando lugar a una expansión que supone una celebración para los fans de la franquicia.

Han pasado 14 años desde el estreno de World of Warcraft. Hemos vivido innumerables aventuras a lo largo de este tiempo y las seis expansiones que hemos visto hasta ahora, y Blizzard ha tomado la decisión de volver a traer el conflicto original entre Horda y Alianza, algo que hemos visto repetidas veces a lo largo de la historia de los juegos, pero que se nota como una celebración.

En 1994, la compañía lanzó Warcraft: Orcs & Humans, un juego de estrategia que asentó un género y unas mecánicas que sirvieron como cimientos a una de las sagas de estrategia en tiempo real más laureadas de la historia. Cuando muchos esperábamos un Warcraft IV, Blizzard se sacó de la manga un MMORPG que cambió la industria. Si ahora alucinamos con los números de Fortnite, en 2004 lo hacíamos con los de World of Warcraft.

Han pasado muchas cosas en estos últimos 14 años, pero es el momento de olvidar que la Horda y la Alianza unieron lazos en más de una ocasión. La tregua se ha roto y, aunque hay muchos elementos de los que no podemos hablar, en las siguientes líneas del análisis de World of Warcraft Battle for Azeroth desgranaremos todo lo que ya está disponible en esta expansión.

Guerra total

Como decimos, todo gira, de nuevo, alrededor del concepto de Horda contra Alianza. A lo largo de los años, ambas facciones se han nutrido de diferentes grupos aliados, e incluso se han unido para luchar contra un enemigo común, pero tras haber derrotado a la Legión Ardiente, la tensión vuelve a ser protagonista entre estas dos facciones.

Análisis de la expansión anterior: Legión

El mundo se va a sumir en la oscuridad por la herida que dejó la espada de Sargeras, pero eso no importa a una Sylvanas Brisaveloz, la elfa que antaño fuera un icono de la lucha en el bando de la ''luz'' y que hoy es la Jefa de Guerra de la Horda. Sin pensárselo dos veces, ha prendido fuego al Árbol de Teldrassil, destruyendo el hogar de los Elfos de la Noche.

No todos en la Horda están de acuerdo con Sylvanas, y es algo que se refleja desde el principio, si elegimos la facción de la Horda, al ser testigos de la relación entre Sylvanas y otros líderes de la facción. De la forma que sea, la Alianza no está contenta con esto y realiza un contraataque liderado por el rey Anduin Wrynn.

El conflicto ''vuelve a casa'' y se aleja del carácter universal que tomó en expansiones anteriores, y esto es algo que parece reflejarse en el propio juego, más ''pequeño'', contenido y, en mi opinión, potente. Y es que, al final todo se resume en el conflicto entre las dos facciones y la lucha es mucho más ''terrenal'' que en Legión, sin ir más lejos, pero esto es algo que ayuda a la narrativa y al desarrollo de misiones.

Estas son de lo más variadas y las hay tanto grandes, como el espectacular comienzo del juego, que mezcla de manera sorprendente recursos narrativos con la jugabilidad, como algo más pequeñas, como un rescate al inicio del acto de la Horda que comienza como una simple misión de sigilo en tierras de la Alianza y termina siendo una lucha descomunal y épica contra Jaina.

Blizzard maneja bien los tiempos en una campaña que resulta algo más breve que las anteriores, pero que está impregnada de momentos épicos y un buen ritmo que hacen que no perdamos el interés en ningún momento. Además, lo mejor de todo es que las novedades llegan muy pronto.

Battle for azeroth

En la segunda o tercera misión se presentan los nuevos mundos y las nuevas razas (tres nuevas por facción) que se unen a la causa, lo que abre enseguida el abanico de mundos que explorar. En el caso de la Horda, enseguida vamos a Zandalar (Kul Tiras, si jugamos con la Alianza), y es una auténtica gozada tanto por el diseño de esta facción (progenitora de los trolls) como por el tipo de misiones que tenemos disponible y las opciones que ellas abren, como las posteriores aventuras por las islas.

Al final, va en gustos lo acertada, o no, que os parezca la campaña de Battle for Azeroth, pero yo la he disfrutado. WoW es un juego con opiniones muy polarizadas en este aspecto, y pese a que las misiones no tienen ese tono épico de otras expansiones, y hay muchas misiones ''sin sustancia'', lo he pasado bien, aunque es cierto que Blizzard utiliza algunos trucos para intentar ocultar lo que es evidente: es una campaña, y una expansión, con un contenido justito a día de hoy.

Se avanza de manera bastante lenta y estaremos muchísimo tiempo desplazándonos para hacer cualquier cosa, y la sensación que queda es esa, que está todo ralentizado para alargar la duración de forma artificial. Sin embargo, la historia y cómo se integran las nuevas zonas en el ''lore'' de cada facción, así como el propio conflicto entre Horda y la Alianza, deja un gran sabor de boca. Y no todo termina con la campaña, ya que ahí tenemos las misiones de exploración insular y las mazmorras.

Battle for azeroth

Hora de aventuras

Está claro que aún falta contenido en World of Warcraft, algo que irá llegando con el tiempo, y las mazmorras deberían ampliarse algo más. Y es que, hay una decena de nuevas mazmorras para grupos, pero aún no son un reto a la altura, ni tampoco realmente memorables. Lo que sí es un acierto es poder explorar casi todo el mundo del juego independientemente de la facción que elijas, algo que está justificado a nivel narrativo. Pero lo mejor son las islas.

Y es que, si en la campaña prácticamente nos olvidamos de Legión, en las expediciones insulares nos vuelven a recordar que la brecha del mundo provoca que Azeroth muera, y que debemos hacer algo. Muy pronto nos dan el Corazón de Azeroth, un colgante que nos ofrece habilidades permanentes y capacidades especiales y que se ''llena'' con Azerita.

Expedición insular World of Warcraft

La Azerita es un elemento que permitirá revertir lo que Sargeras causó cuando se acabó con la Legión, y es nuestro principal objetivo en las expediciones insulares. En este modo exploramos, junto a otros dos jugadores, islas en las que debemos recolectar Azerita, que es lo que nos permitirá mejorar ciertos aspectos del personaje como hacían los artefactos.. 

Prácticamente todo en la isla, desde enemigos a cofres, nos da Azerita, y lo mejor es que es aleatorio, por lo que cada vez que viajemos a una isla inexplorada, repleta de PNJ, nos encontraremos con enemigos diferentes que aparecen en zonas en las que no estuvieron la vez anterior.

Hay jefazos y sí, no es un reto ni el gran avance que se ha introducido en World of Warcraft, como parecía a tenor de la publicidad del juego, pero es una experiencia muy divertida que rompe la monotonía a la hora de explorar el mundo que ya conocemos. Eso sí, como la raid, el modo Frentes de Guerra y las mazmorras, esperamos que Blizzard expanda estas islas con nuevos retos. Y, hablando de Frentes de Guerra, vámonos a ''Warcraft IV''.

Expedición insular World of Warcraft

Frentes de Guerra

Algo que no llegó cuando se lanzó el juego, y que era una de las características que muchos jugadores más podían desear por esa promesa de volver al Warcraft clásico, el de estrategia en tiempo real, es Frentes de Guerra. Blizzard ya avisó y nos dijo que sería en septiembre cuando se pondrían en marcha estas nuevas misiones. Y así ha sido, aunque el despliegue no es del todo satisfactorio.

Frentes de Guerra es un ''modo'' en el que participamos en una experiencia jugador contra entorno. Eso sí, no imaginéis algo como Warcraft III, aunque por la vista, puede parecerlo. Se trata de un modo en el que 20 jugadores nos lanzamos a una misión que tiene tintes de estrategia en tiempo real, pero donde no manejamos un ejército, sino a nuestro héroe en tiempo real.

Lo primero que hay que entender es que no podemos acceder a Frentes de Guerra en cuanto aterricemos en Battle for Azeroth. Necesitamos el nivel máximo y, además, haber llegado a cierto punto de la campaña para poder participar en estas misiones.

Frentes de Guerra Battle for Azeroth

Lo segundo es que, si llegáis creyendo que será un juego de estrategia como tal, estáis equivocados. En este primer Frente de Guerra, para la Horda (ahora hablaremos de esto, porque también tiene su miga), jugamos la Batalla de Stromgarde. ''Aterrizamos'' en el mapa junto a otros 19 compañeros humanos y debemos conquistar ciertos puntos para conseguir recursos a la vez que expulsamos a la facción rival.

Al final, es otro modo de juego que mantiene esa idea de ''Horda contra Alianza'' en una lucha total, pero aquí combatiendo todo el rato contra bots (que pueden ponernos las cosas difíciles, todo sea dicho. Es un modo de conquista en el que la facción rival tiene ciertos asentamientos que debemos destruir, pero al mismo tiempo debemos conseguir recursos.

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Una forma sencilla de hacerlo, por ejemplo, es matando cierto tipo de enemigos, pero la forma más efectiva es capturando unos puntos concretos, como la mina de Mostacho Seco, que nos da hierro a montones. El objetivo es acabar, al menos actualmente, con las defensas enemigas para llamar la atención de un boss y empezar a pegarnos con él.

Y... sí, es un soplo de aire fresco y el loot está bastante bien, pero el problema es cómo se están manejando los tiempos, al menos en este primer Frente de Guerra. Y es que, Blizzard lo ha planteado como un toma y daca en el que Horda y Alianza se van asestando golpes. Cada facción se va turnando cada dos semanas, aproximadamente, para hacer sus misiones y arrebatarle el control de zonas a la otra facción, que previamente las había conquistado.

Frentes de Guerra Battle for Azeroth

Pese a esto, que es el mayor problema que le veo, es un modo divertido en el que tenemos una sensación de combate y looteo satisfactoria, pero más relajada que si se tratara de un PvP. Veremos si BLizzard lo expande en un futuro añadiendo una fase jugador contra jugador, pero de momento, sin ser lo que muchos podían esperar, Frentes de Guerra no está nada mal para cambiar el tipo de acción a la que estamos acostumbrados en World of Warcraft.

La imaginación es el límite

No son pocas las novedades que trae Battle for Azeroth, aunque a muchos pueden parecerles insuficientes. Una de ellas está, precisamente, en el apartado visual. Sí, vale, no vamos a hablar de los gráficos de World of Warcraft, ya que está asumido que, tras 14 años, son los que son y han quedado claramente desfasados en todo eso de texturas, distancia de dibujado y demás ''tecnicismos''.

Sin embargo, hay algo muy importante que sí ha tenido un mimo, por así decirlo, especial en esta expansión. Se trata del apartado artístico. Y es que, es una auténtica delicia disfrutar de todo lo que es Battle For Azeroth, desde las primeras misiones (con Entrañas recreado de forma espectacular) hasta algunas mazmorras, pasando por las dos islas que podremos explorar.

Kul Tiras Battle for Azeroth

Ese tono más terrorífico impregna el conjunto, no solo la narrativa, pero si algo destaca son las zonas de Kul Tiras y Zandalar (sobre todo esta última). Una de las ventajas de este tipo de expansiones es que Blizzard puede crear lo que quiera, y los artistas han dado rienda suelta a su imaginación para crear unos personajes sublimes y unos escenarios como pocos hemos visto en la saga (y eso es decir mucho).

Una de las cosas que más me han gustado de esta expansión es que se nota que el equipo artístico ha hecho lo que ha querido. Han disfrutado creando los nuevos entornos, y eso solo son buenas noticias, ya que significa que nosotros, como jugadores, tenemos más posibilidades de caer atrapados por unos escenarios bellísimos. Además, el diseño de los propios personajes y las nuevas razas, sobre todo, es es digno de mención.

A nivel sonoro, como siempre, no hay ninguna pega. Los efectos podrían ser mejores, pero tener el juego totalmente en nuestro idioma es algo que los jugadores de 2004 no podían ni imaginar, y el nivel es bastante alto. Tampoco sorprende, para nada, el nivel de las voces. El doblaje a nuestro idioma tiene un nivel sobresaliente (quién lo habría dicho hace 14 años...).

Zandalar

La épica por bandera y futuro por delante

Pese a esto, y pese a que una nueva expansión debe suponer una tonelada de contenido listo para ''consumir'', en Battle for Azeroth no es así. Sí, las expediciones insulares están de fábula, es divertida la mecánica con la azurita y los nuevos aliados dan mucho juego, pero al final, da la sensación de ser una expansión menor (comparada con otras, claro está) que se nutre mucho de la ambientación oscura y la narrativa para convencer al jugador, pero que no sabe jugar bien sus cartas para poder meterse en el Olimpo de expansiones.

Sí, tiene problemas, como una lentitud que parece premeditada para que no sea un suspiro pasto del ''rusheo'', pero si lo que queréis es conocer algo más del ''lore'' de algunos personajes y del mundo de Azeroth, no quedaréis desencantados. No puedo terminar el análisis de World of Warcraft Battle for Azeroth sin sentir que, aunque no es la expansión más completa, ni la mejor, desde mi punto de vista, sí consigue que te sientas identificado con una facción.

Zandalar

Elijas a la que elijas, la harás tuya y odiarás al bando contrario. El grito de ''por la Horda'' o ''por la Alianza'' nunca tuvo tanto sentido. Y, como digo, aún queda mucho camino por recorrer en este nuevo Azeroth tras la herida que Sargeras dejó. 

Blizzard aún se está guardando unos ases bajo la manga para que la última expansión de World of Warcraft, quién sabe si lo será de forma literal, llegue a su fin. Lo que tenemos claro es que, si queréis disfrutar de una ambientación más que lograda y una narrativa muy cuidada, Battle for Azeroth no os decepcionará

Valoración

Battle for Azeroth es más de lo mismo, y eso es lo que muchos fans de World of Warcraft iban buscando. No reinventa la rueda y los nuevos elementos, como el colgante de Azerita, están inspirados en algo que apareció anteriormente, pero por la historia, las expediciones insulares y el modo Frentes de Guerra, vale la pena volver a Azeroth.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

El ritmo de la historia, así como el diseño de las dos nuevas grandes zonas y la mecánica de expediciones insulares. Los Frentes de Guerra...

Lo peor

... aunque no termina de convencer los tiempos (semanas) de espera. El ritmo jugable parece ralentizado a propósito para alargar el juego.