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Worms Rumble
Análisis

Análisis de Worms Rumble - Los bazookazos se pasan al battle royale

Versión comentada: PS5

Worms deja atrás sus batallas por turnos y se lanza de cabeza al battle royale. Da rienda suelta a tu bazooka y ovejas explosivas en esta divertida experiencia.

Ya han pasado 25 años desde que el legendario juego Worms enganchara a jugones de todas las plataformas con sus cómicas batallas por turnos. La Granada Sagrada, la oveja explosiva o la bomba plátano ya son armas que colocan una sonrisa en nuestra cara con solo nombrarlas. A lo largo de los años, Worms ha tenido infinidad de secuelas (la última fue el interesante Worms WMD), pero siempre se habían basado en atacar por turnos... Hasta ahora. En Team 17 se suman a la moda de los battle royale que tanto ha aupado Fortnite y lanzan Worms Rumble, que acaba de llegar a PS5, PS4 y PC.

El concepto base es el mismo de siempre: controlamos a un "simple" gusano y, con el arsenal del que dispongamos, hemos de eliminar a los demás a base de movernos por laberínticos escenarios, tenerlos a tiro y... Bam. El gran cambio está en que ya no hay turnos, sino que, desde que empieza la batalla, todo se desarrolla en tiempo real. Un frenético tiempo real.

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Por suerte, los gusanos no son tan "arrastraos" como de costumbre y se mueven bastante rápido, gracias sobre todo a un movimiento de rodar que podemos usar casi constantemente, mientras el medidor de resistencia lo permita. Además, claro, podemos saltar y nuestro gusano se pega automáticamente a la pared más cercana, para ir escurriéndose para abajo poco a poco. Combinar esto con los típicos jetpack o cuerda ninja es la clave para moverse a toda mecha y sorprender a los rivales.

Y falta nos va a hacer, porque en Worms Rumble, quien no corre, vuela. Las batallas pueden tener hasta a 32 gusanos enfrentándose entre sí y, aunque aún han pasado pocos días desde su lanzamiento y todo el mundo está "descubriendo" el juego, ya es posible encontrarse con cracks que combinan saltos con propulsiones y maniobras muy locas para dejaros como un colador antes de que os dé tiempo a reaccionar. El resultado, como suele suceder con estos juegos: probablemente, en la primera partida os veréis abrumados y no conseguiréis apenas bajas.

Pero no hay que desesperarse. Poco a poco, a medida que se pilla el truco a los disparos y la exploración (por ejemplo, es importante aprovechar los túneles de los mapas, pues son zonas en las que los demás no nos ven, a no ser que también estén en el túnel), comenzamos a conseguir más y más bajas, hasta ascender poco a poco en la clasificación de final de batalla. Es una lucha muy intensa y frenética, pero que va resultando más y más satisfactoria a medida que nos fogueamos.

Worms Rumble

A la hora de atacar, empezamos con un arma base (puede ser un bazooka, un revolver, etc., en función de lo que asignemos previamente), pero al explorar el mapa o eliminar rivales podemos encontrar otras armas, desde un lanzaovejas hasta un colocador de torretas). Solo podemos tener un arma principal y otra de reserva, pero también hay hueco para granadas, que pueden ser las clásicas o las sagradas, con un radio de acción mucho más amplio.

Por último, hay hueco para utilidades como el jetpack y también podemos asignarnos un item para recuperar salud: un botiquín o una bebida que, además, nos da algo de escudo.

Como puede haber hasta 32 gusanos en la refriega, a veces es buena idea acudir a donde haya grandes tiroteos y "aprovechar la coyuntura" para eliminar a los gusanos que estén más debilitados y distraídos con otro rival. Si somos nosotros los que morimos, reapareceremos después de unos segundos. Las rondas duran 8 minutos, en las que el objetivo es conseguir tantas bajas como podamos.

Esto es así en el modo Deathmatch, uno de los 3 disponibles que hay, aparte de una sesión de entrenamiento. El segundo modo es Último equipo en pie: en equipos de 3 gusanos, hemos de cooperar para eliminar a los otros equipos y, si nos matan, nuestros compañeros tienen unos segundos para revivirnos. Si no lo hacen, somos eliminados de la partida y solo podemos observar para ver cómo lo hacen nuestros compis.

El tercer modo es Último gusano en pie. Es lo mismo, pero ahora estamos solos. Si nos matan una vez, adiós muy buenas, solo nos queda observar cómo lo hacen los demás hasta que acabe el tiempo. En estos dos últimos modos, además, el escenario se va llenando poco a poco de zonas tóxicas, así que se nos estrecha el terreno de juego y se nos obliga a vernos las caras con los demás.

Worms Rumble

Se puede acceder a estos modos desde el principio, pero el juego nos recomienda alcanzar al menos nivel 5 (a base de superar duelos Deathmatch) para atrevernos con Último equipo en pie y nivel 10 para Último gusano en pie. Y es que estos modos son muy, muy intensos y duros, puede que apenas duremos unos segundos en la partida. Quizá por eso, o porque todavía no hay suficientes usuarios expertos, es mucho más fácil y rápido encontrar partidas en el modo Deathmatch. En cualquier caso, es el modo más satisfactorio y entretenido para el usuario medio, mientras que los otros parecen más pensados para "pros".

Sin duda, echamos en falta más modos de juego. Una franquicia como Worms, que siempre ha tenido muchas minipruebas y desafíos salpicando el desarrollo, pedía a gritos más variedad. ¿Qué tal un Rey de la Colina o un Atrapa la Bandera, por ejemplo? Además, por ahora solo hay 3 escenarios disponibles. Enormes y llenos de rutas y detalles, eso sí, pero claramente son pocos.

En cualquier caso, Worms Rumble nos tienta constantemente a seguir jugando para subir de nivel y desbloquear nuevos elementos de personalización, como más diseños para las armas, cascos, ropa, nuevas texturas para los anélidos... Y, por supuesto, vuelven los bancos de voces, tanto para los gusanos como para los locutores de las partidas. Son todos muy divertidos (nos encantan las voces sarcásticas, por ejemplo), pero solo hay disponibles en inglés, francés, alemán y chino, ni rastro de las tradicionales voces en español. Los textos si están bien traducidos, eso sí.

Worms Rumble

A nivel técnico, es un juego muy correcto, con constantes explosiones y acciones especiales en los escenarios, como gigantescos cohetes que se activan en mitad de la partida. Aunque no se cumple la tradición de destruir los escenarios poco a poco con nuestros ataques, sí que hay muchos objetos que se pueden romper para abrir nuevos caminos.

En conjunto, Worms Rumble es un battle royale que va al grano, que sabe lo que quiere y que lo hace sorprendentemente bien. El concepto tradicional de la saga se ha adaptado con mucha inteligencia al tiempo real y resulta tremendamente enganchante en las primeras sesiones. Eso sí, necesita un buen chute de contenido extra (más modos, más mapas) que, suponemos, irá llegando poco a poco para que nuestro lanzaovejas no se quede balando en una esquina.

Valoración

La traslación de la esencia Worms al battle royale ha salido sorprendentemente bien parada. Rumble es una experiencia rápida, atractiva y, lo más importante, divertida. Eso sí, necesita expandirse más.

Hobby

77

Bueno

Lo mejor

La acción es incesante, frenética y divertida, una vez te adaptas a la dinámica. Las armas son variadas y divertidas, al estilo Worms.

Lo peor

Aun así, echamos en falta algunos ataques clásicos de la franquicia. Faltan mapas y modos de juego.

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