Serie de Netflix
Análisis

Crítica de 1983, la nueva serie distópica de Netflix

Por Rafa Domínguez

Crítica de 1983, la primera producción polaca de Netflix. Protagonizada por Robert Wieckiewicz, Maciej Musial o Michalina Olszanska, entre otros, nos adentraremos en un mundo distópico en el que el telón de acero nunca habría caído. Su estreno en Netflix España es el 30 de noviembre de 2018.

Netflix estrena la serie 1983, la primera producción polaca de la plataforma, basada en un mundo distópico en el que Polonia sigue bajo el yugo de la Unión Soviética. El telón de acero, esa línea imaginaria que separaba la Europa Occidental capitalista de la Europa Oriental comunista después de la Segunda Guerra Mundial, nunca habría caído y nuestros protagonistas, un prometedor estudiante de derecho y un inspector de policía atormentado por su pasado, investigarán la conspiración que mantiene oprimida a la sociedad polaca.

A nadie se le habrá escapado a juzgar por el título y su condición distópica que este título tiene — o quiere tener — mucho que ver con 1984, la popular obra de George Orwell que tantos paralelismos ha trazado con la sociedad actual desde su publicación a mediados del siglo XX. En este caso, la trama transcurre en el año 2003, 20 años después de los atentados terroristas que en 1982 paralizaron el proceso de liberación de esta hipotética Polonia. La subversión y "el Partido" son nombres que resonarán a lo largo de sus ocho capítulos para seguir evocando la gran obra de la distopía literaria a la que hace su particular homenaje.

Para apoyar la narración, sus creadores harán uso de una escenografía muy particular. Influida esencialmente por el ciberpunk de obras como Blade Runner, las calles de Polonia ofrecerán una estética azulada, con grandes charcos de lluvia en los que reflejar los neones de la calle y lo suficientemente oscura como para reforzar esa constricción en la que viven permanentemente sus ciudadanos. Con todo, esta iluminación jugará en detrimento de algunos detalles de actuación que parecen descuidados.

La libertad es la esclavitud

La distopía sumada al ciberpunk hacen de 1983 una serie de las que te atrapan sólo con su portada y la sinopsis. Los problemas vienen con el desarrollo.

Hay una gran falta de definición de la estructura sobre la que se compone la sociedad de esta Polonia distópica. Desde el arranque, la serie se presenta como un drama criminal y político complejo, con numerosas líneas argumentales destinadas a explicar la razón por la que el país sigue bajo dominio soviético. Aparecerán numerosos frentes y nuevos personajes en papeles protagonistas de los que se ofrece escasa información y el desarrollo de la historia tampoco llegará a esclarecerlos, lo que deja prácticamente anulada su carga dramática. Muchos de ellos, además, parecen dispuestos sólo para enredar más la trama.

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Recurre al "partido", los ataques terroristas y la decadente vida de la población para alimentar su discurso de forma artificial. Desde los primeros compases sabíamos que pretende evocar la obra de George Orwell, pero esa es una dependencia peligrosa, sobre todo si de ella requiere la transmisión del mensaje subversivo que alimenta la trama.

1984 ofrecía un discurso desgarrador estructurado de forma brillante y construido en un contexto escalofriantemente premonitorio. Era fresco y estremecedor, y los años lo han convertido en una obra de culto por su visión anunciadora de una realidad más cercana de lo que jamás habría deseado su propio autor.

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La serie de Netflix es interesante como drama criminal. Poco más. El estado de represión policial se representa más en diálogos toscos y vacíos que en demostraciones reales de tiranía. La narración principal consigue definir un mundo del que definitivamente querríamos saber más, pero la historia termina siendo poco estimulante.

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Ya que mencionamos los diálogos, estos son el punto más flojo del estreno de Netflix. Hay una fidelidad antinatural en su reproducción y en muchas ocasiones son una descripción literal de las acciones de los personajes. Esto se convierte en un gran problema cuando es en sus palabras donde descansa todo el peso de la trama, y ni por esas conseguirá ubicarnos apropiadamente.

Los entusiastas del bloque oriental tras la Segunda Guerra Mundial encontrarán en 1983 una serie rápida de disfrutar y con una reproducción que muchos considerarían inquietantemente fiel en ciertos casos. Su factura la convierte en una de las producciones más interesantes de Netflix en este año y bien merece una oportunidad, pero cada uno deberá colocar en una balanza los pros y los contras para hacer de ella su próximo visionado.

Valoración

La distopía adornada con estética ciberpunk de 1983 luce bien, pero la historia se enreda con subtramas complejas y diálogos rígidos que se alejan de toda naturalidad.

Hobby

66

Aceptable

Lo mejor

La estética, oscura y con influencias del ciberpunk, favorece el clima de constricción que pretende transmitir.

Lo peor

Los diálogos son rígidos y las actuaciones parecen tenerles demasiado cariño. Se enreda innecesariamente en subtramas complejas.