A 47 metros 2: El terror emerge
Análisis

Crítica de A 47 metros 2: El terror emerge - El regreso de los tiburones asesinos

Por Jesús Delgado

A 47 metros 2: El terror emerge es la nueva película de terror del director Johannes Roberts, dedicada al subgénero de los tiburones asesinos. En esta ocasión, el terror es ciego y mora en el interior de unas ruinas mayas submarinas.

A 47 metros 2: El terror emerge (47 Meters Down: Uncaged) es la apuesta de Tripictures para este verano en materia de terror con animales salvajes. Esta vez, de nuevo, los tiburones se vuelven a convertir en los asesinos insaciables, devoradores de carne humana, que regresan para aterrorizar las salas de cine.

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Johannes Roberts, director de la primera A 47 metros, regresa para este nuevo filme que se estrenará a nivel internacional el 15 de agosto y que, además, supone el debut en la Gran Pantalla de la hija de Sylvester Stallone, la modelo y actriz Sistine Rose Stallone. 

A 47 metros 2: El terror emerge parte de una premisa similar a la de la primera película, un grupo de bañistas atrapadas, perseguidas por uno o varios escualos ávidos de sangre. En esta ocasión, la acción vuelve a desarrollarse en México, pero en un entorno muy distinto. Esta vez no estamos en el mar abierto, sino en unas ruinas mayas sumergidas.

Un par de hermanas adoptivas aprovechan que el padre de ambas es un arqueólogo trabajando en dichas ruinas, para darse un chapuzón en ellas. Las chicas van en compañía de unas amigas, que insisten en utilizar los equipos de buceo para ahondar más en la excavación submarina, ajenas a que el templo maya ha servido de hogar a una subespecie de tiburón blanco que ha morado en su interior durante siglos. Pronto, la escapada de fin de semana se convertirá en la experiencia más terrorífica de sus vidas. 

¡Nada por tu vida!

Si vas a pasar mal rato al cine, esta va a ser tu película. Claustrofobia, agobio, ansiedad, miedo... todas estas emocionas son las que el director Johannes Roberts logra despertar con sumo acierto en esta cinta de manual del subgénero del terror protagonizado por tiburones. De ahí que absolutamente nadie al que le vaya este tipo de películas vaya a salir defraudado del cine. Si el terror en remojo es lo suyo, va a encontrar en esta cinta lo que viene buscando.

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En muchos sentidos, A 47 metros 2: El terror emerge es, como decimos, una película de manual. Roberts construye un relato de terror, radicado en el concepto de animales asesinos en un entorno hostil, heredando preceptos de este tipo de cine. En esencia, no reinventa ni revoluciona nada del género. Lo que sí hace, en cambio, es reutilizar diversas bases del cine de terror y los mezcla para construir una historia propia.

Es decir, plantea un escenario asfixiante y cerrado como son unas ruinas anegadas y plantea diversas amenazas: los propios tiburones, las corrientes marinas, los desprendimientos, la falta de oxígeno, la presión, etc... De hecho, a los que hayáis jugado a Shadow of Tomb Raider, algunas secuencias os recordarán a ciertos escenarios acuáticos del último juego de la Croft.

El resultado es un constructo funcional, que cumple el objetivo para el que fue diseñado. Y lo hace, además, sobresaltándonos de la butaca y dándonos el mal cuerpo que pretendía crearnos. Buena parte del mérito se debe a una adecuada construcción de secuencias, con unos ritmos y unos tiempos convenientemente medidos y aprovechados, haciendo que la cinta discurra en actos bien diferenciados, con una estructura (prácticamente) novelada.

Dicho de otro modo, tiene una estructura elaborada con un soberbio cuidado y una atención casi maniática por los detalles. Aunque, eso sí, se alargue innecesariamente en ciertos momentos, las secuencias finales casi sean autoparódicas o excesivamente desproporcionadas y ciertos topicazos hagan algo previsibles ciertos géneros. Pero sabíamos lo que veníamos a ver, ¿o no?

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Al final, y más teniendo el tipo de película de su tipo que es, también hay que hacerle algunas concesiones. Sobre todo, a nivel argumental. Como ocurriera con la primera entrega, esta 47 Meters Down: Uncaged tiene problemas de coherencia científica y argumental. Es decir, pretende ser científicamente acertada en algunas cosas hasta el escrúpulo, pero en aras de la fluidez narrativa, se toma algunas licencias. Por no decir que, además, comete errores de carácter histórico y cultural, nimios e inapreciables salvo para que el que está familiarizado con la materia que se araña en la superficie para justificar la premisa del filme.  

Por otro lado, también se aprecia que no se trata de una gran superproducción. Roberts apaña un presupuesto ajustado para hacer funcional y viable su película de terror. No obstante, en ocasiones se detecta ciertas resoluciones muy conservadoras para aprovechar los pocos recursos que se tienen. Es decir, el rodaje en exteriores a veces acusa una fotografía muy quemada, en tanto los efectos especiales de los escualos hacen parecer algo falso a los animales. Un efecto que, en tanto, logra hacer más desagradable si cabe el aspecto de las bestias antagonistas.

Concluyendo. Los fanáticos del género de los sustos y de los animales enrabietados, peligrosos y asesinos van a estar satisfechos. Como todo, tiene sus carencias, pero es una perpetuación bastante digna del género y satisfará a los amantes de este tipo de cine. 

Valoración

Agobiante y espeluznante película de terror con tiburones asesinos. Cumple lo que promete: muerte, sustos y claustrofobia. Ideal para los amantes del género.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

El uso de tiempos y de recursos narrativos del género. La construcción de las secuencias. La sensación de claustrofobia y el mal yuyu que inspira.

Lo peor

La fotografía, quemada en algunas escenas y unos planos bastante pobres. El estiramiento de trama y un desarrollo, a veces, traído por los pelos.

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