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Crítica de The 8 Show: el thriller psicológico de Netflix que quiere tumbar a El Juego del Calamar

The 8 Show

Crítica de The 8 Show, creada por Han Jae-rim para Netflix. La serie está protagonizada por Ryu Jun-yeol, Chun Woo-hee, Park Jung-min, Park Hae-Joon, entre otros artistas surcoreanos. El estreno de The 8 Show fue el 17 de mayo de 2024.

Todos sabemos lo que pasa cuando se produce un fenómeno viral en el cine y las series: el mar de plataformas arrastra nuevas ideas que quieren emular el éxito de la original. Con El Juego del Calamar (Hwang Dong-hyuk, 2021), que de tapado conquistó el planeta, tenía que pasar. Pero hoy no es ese día.

Ha sido la propia Netflix la que ha lanzado una nueva serie surcoreana de intriga psicológica que inevitablemente nos recordará a los Squid Games, pero que está mucho más cerca de la reflexión filosófica de El hoyo (Galder Gaztelu-Urrutia, 2019) y el estudio sociológico de la mítica El Experimento (Oliver Hirschbiegel, 2001).

Pero no sólo en sus influencias narrativas; es que el estreno de Netflix que podría convertirse en su nuevo fenómeno viral está basado en la serie webtoon Money Game de Bae Jin-soo estrenada en enero de 2020. Por si estás despistado, El Juego del Calamar llegó en 2021 a Netflix.

Estoy hablando de The 8 Show, la serie de ocho episodios de 50 minutos de duración que ya está disponible en Netflix y que vas a tener que maratonear en estos días si no quieres que te coman las conversaciones de tus amigos en el próximo fin de semana. Esclavos del contenido, sí somos.

The 8 Show es la historia de ocho personas que forman parte de un macabro e interesante concurso retransmitido para una audiencia masiva en un pseudohotel con unas normas muy particulares. Por cada minuto que aguanten en él, su premio final aumentará. Pero... ¿a qué precio?

Cuanto menos sepas de su argumento, más podrás disfrutar de lo que pretende ofrecer The 8 Show. Si quieres evitar los spoilers, es tu momento para ver el primer episodio y volver aquí para continuar leyendo. Si no, puedes saltar el siguiente bloque.

El hormiguero humano

Las normas de convivencia son muy sencillas: no se pueden tapar las cámaras, no se puede sacar nada de la habitación, nadie puede salir después de la medianoche y nadie puede morir. Si se infringe alguna de ellas, el concurso termina inmediatamente.

Los concursantes son divididos en ocho plantas; una para cada uno de ellos. Una metáfora hipervisual de la jerarquía social: los pisos más altos recibirán más dinero por minuto que los pisos más bajos de forma proporcional. La arquetípica lucha de clases, vaya.

Para ahondar en el caos de la naturaleza, los ocho protagonistas elegirán su piso antes de entrar sin saber las condiciones de su elección. Así, los que elijan los números más pequeños, serán los más desfavorecidos y acabarán obligados a someterse al yugo de los más altos.

Porque el otro condicionante es la comida y la bebida. Aunque todos pueden utilizar un teléfono de sus habitaciones para comprar lo que necesiten, la comida y la bebida estará vetada y sólo podrán recibirla a través de un montacargas que cada día llevará las raciones desde el octavo hasta el primer piso. Y si los de arriba pecan de avaricia, los de abajo la sufren.

Todo el sistema está diseñado para ser un instrumento de tortura física y psicológica al más puro estilo capitalista de la sociedad moderna, pero de forma más explícita. Si naces pobre te toca bailar.

La crueldad bajo ataduras

Este tipo de narrativas necesitan de un equilibrio minucioso para que la representación no peque de naif, maniqueísta o, sencillamente, interesada. The 8 Show sucumbe ligeramente en parte de ellas.

Es naif en el comportamiento de algunos de sus personajes, cuya poca sangre conseguirá hacerte hervir la tuya a media temporada. Justificado, al menos, en las drásticas diferencias educativas de la sociedad surcoreana con respecto a la occidental.

El reparto sigue demostrando que la interpretación surcoreana está en la cresta de la ola, consiguiendo una representación fidedigna de la sociedad asiática moderna, pero demasiado encorsetada para cumplir con los intereses de la trama gracias al inmovilismo.

The 8 Show

Esta autocompasión, melancolía, o, simple y llanamente, estupidez supina, facilitará la narración y la continua escalada de violencia, consiguiendo un martirio insoportable que, a pesar de su preparación, logra traspasarnos el dolor de la impotencia hasta llevarnos al límite.

Como —salvando las distancias— la primera vez que me enfrenté a Requiem por un sueño (Darren Aronofsky, 2000), quería terminar de verla inmediatamente y, a la vez, no podía despegar los ojos de la pantalla soñando con algo de justicia divina.

A partir de aquí, entra en juego el desarrollo más o menos sesudo de la trama. Ese fue el pilar de apoyo y la principal seducción de trabajos como La ola (Dennis Gansel, 2008) o la española El método (Marcelo Piñeyro, 2005). Ver hasta dónde se estira la ética de los personajes y de sus propios espectadores.

 

La serie de Netflix juega con este último concepto. Los espectadores no aparecen porque somos nosotros mismos quienes juzgaremos, pero tendremos poca recompensa para nuestro trabajo y la reflexión vendrá extremadamente sesgada. 

La clave aquí era explorar los límites del morbo de sus personajes a través de nosotros mismos, y en esto se queda por debajo de las expectativas sin llegar a tocar el techo de sus brutales posibilidades para representar a la sociedad en un entorno infinitamente reducido.

The 8 Show propone una parábola social cruel, artísticamente creativa y adictiva, pero con algunos vaivenes de ritmo que se tambalean cerca del final de la temporada. No tiene la visceralidad de El juego del calamar, pero tampoco la pretende ni la necesita.

Tampoco es el ejercicio más sesudo, ni la representación que más pueda potenciar nuestra empatía. Pero podría devorar una segunda temporada con nuevos personajes en el mismo pestañeo con el que escribo estas líneas; The 8 Show tiene todo lo que podríamos pedirle a un thriller psicológico con un atrevido guiño a la comedia negra que también supera en ciertos aspectos al hartazgo de El juego del calamar.

VALORACIÓN:

The 8 Show propone una representación reducida de la sociedad en forma de parábola cruel, creativa y sufrida que te va a enganchar si eres fan de thrillers psicológicos como El hoyo o La ola, pero con la frescura del cine surcoreano y el tirón de El juego del calamar.

LO MEJOR:

Las interpretaciones y el contexto están exquisitamente delimitados, y su enfoque creativo le da la frescura necesaria a la temática.

LO PEOR:

El ritmo es muy inconsistente y su narración se vuelve interesada con el paso de los episodios.
Hobby

80

Muy bueno

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Etiquetas: Netflix