El hoyo
Análisis

Crítica de El hoyo, la sátira social multipremiada en Sitges

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de El hoyo, la flamante ganadora del Festival de cine de Sitges 2019 que supone el debut de Galder Gaztelu-Urrutia en la dirección. En cines a partir del 8 de noviembre de 2019.

Distopía, sátira social y política y thriller de acción brutal. Menuda mezcla se reúne en el magistral guión escrito por David Desola que obtuvo el Premio Ariel al Mejor Guión Adaptado por Almacenados y Pedro Rivero, que se hizo con el Premio Goya al Mejor Largometraje de Animación por Psiconautas, los niños olvidados.

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Con una unánime ovación por parte de la audiencia en Sitges y acaparando algunos de los premios más jugosos de la pasada edición del festival: mejor película, mejor dirección novel, mejores efectos especiales y el premio del público, El hoyo está a punto de desembarcar en la cartelera española y lo hará además en un momento especialmente idóneo: dos días antes de la nueva convocatoria electoral del 10 de noviembre. Y es que el visionado es muy clarificador de cara a comprender cómo funciona nuestra sociedad.

"Hay tres clases de personas: los de arriba, los de abajo y los que caen". Con una sentencia tan demoledora, arranca esta película que nos lleva a conocer un particular centro de reclusión con unas estrictas normas. Goreng despierta en una celda de uno de los pisos intermedios de una gran cárcel vertical. Ingresó en ella de forma voluntaria porque deseaba dejar de fumar y leer el Quijote, pero lo que no sabía es que además se había metido un grave problema, como le hace saber su compañero. 

Una gran mesa colmada de manjares exquisitos se prepara cada mañana en el piso superior y va bajando, nivel a nivel, para alimentar a todos los reclusos. Son dos por nivel y solo pueden comer por un tiempo limitado, sin guardarse nada. Cada mes cambian de lugar ocupando un nuevo nivel que se decide al azar. Cuanto más abajo les toca estar, más difícil es que lleguen a catar la comida.

Evidentemente, el edificio de El hoyo es una metáfora de la sociedad: en la cima disfrutan los poderosos, indolentes a lo que tienen por debajo; en el fondo, los olvidados y los que ni siquiera llegan a contarlo. Cuando los de abajo ascienden, acaparan; cuando los de arriba bajan imploran.

Los funcionarios, personificados en una excelente Antonia San Juan, reflejan a las instituciones y en gran medida su grado de desconocimiento de la propia realidad con la que tienen que lidiar, a pesar de que intenten obrar de buena fe.

Conceptos como la redistribución de la riqueza, el racionamiento o la simple y llana protesta se abren paso en un guión riquísimo en subtexto que habla de la violencia física y metafórica entre clases sociales, de la escasez de recursos y de los graves problemas con los que lidia cualquier Estado a través de una administración claramente incompetente y ajena a la realidad para la cual una parte de la pobreza extrema y los problemas que conlleva es directamente invisible.

El hoyo

El hoyo supone un debut digno de aplauso para Galder Gaztelu-Urrutia, que contaba en su filmografía con los cortometrajes 913 y La casa del lago, no solo por la planificación del rodaje y el milimétrico montaje sino también por una excepcional dirección de actores, entre los que destaca un entregado Iván Massagué, Zorion Eguileor y la ya nombrada Antonia San Juan, que introduce con su papel toda una serie de temas interesantes como el mensaje ecologista, el respeto a los animales o la movilización.

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Además, antes de ir profundizando en el dramático devenir de los hechos, la película explora también por medio de la comedia y de la incursión en el terreno fantástico otras facetas de la historia, en la cual hay una clara inspiración en películas tan sólidas y celebradas como Cube, de Vincenzo Natali.

Con ella comparte una cuidadísima puesta en escena muy detallista y la concepción de un encierro para el cual se busca una salida tratando de sobrevivir a toda costa. Y algún que otro detalle: si los nombres de los protagonistas de aquella película hacían referencia a famosas prisiones, en esta ocasión se ha optado también por nombres cuyo significado define a los personajes: Goreng, Baharat, Imogiri... en referencia a platos o condimentos o bien lugares señalados del mundo.

En fin, El hoyo es una de las mejores propuestas de cine español que van a llegar en los próximos días a las carteleras junto con Ventajas de viajar en tren, de la que os hablaremos largo y tendido en breve. Obliga a la audiencia a pensar y a cuestionarse el mundo en el que vive y es por eso un visionado casi obligatorio para la jornada de reflexión. 

Valoración

Ovación en Sitges, multipremiada y abanderada por un tratamiento visual innovador y un guión que funciona como un tiro: El hoyo es una de esas películas que no se puede dejar pasar y menos aún antes de las elecciones generales del 10 de noviembre.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

La dirección, las interpretaciones, los efectos especiales, la mala uva que desprende el guión y los machetes certeros que lanza en todas direcciones.

Lo peor

Al final tiene alguna concesión que se sustrae de la sátira social y política que parece un poco "de pegote". Es un mal menor.

Y además