Buster Scruggs Ballad
Análisis

Crítica de La Balada de Buster Scruggs: los Coen en Netflix

Por Rafa Domínguez

Crítica de La balada de Buster Scruggs, dirigida y escrita por los hermanos Joel y Ethan Coen. La última película de Netflix nos presenta seis historias ambientadas en el Oeste protagonizadas por intérpretes de la talla de Liam Neeson, James Franco Tim Blake Nelson, Brendan Gleeson o Zoe Kazan, entre otros. Su estreno en Netflix España es el 16 de noviembre de 2018.

Los celebérrimos hermanos Joel y Ethan Coen están de estreno en Netflix con La balada de Buster Scruggs, su última película original. Y de estos cineastas si esperamos algo es, precisamente, originalidad. Se han labrado un estilo seguido por miles de fanáticos que esperan ansiosos su próximo film. Títulos como Fargo, El gran Lebowski o No es país para viejos forman una filmografía en la que se repiten motivos que se esperaban como agua de mayo en su nueva película.

Como era de esperar, los hermanos Coen han vuelto a exprimir la naranja para ofrecer una narración atípica: La balada de Buster Scruggs es un conjunto de seis historias independientes cuyos hilos conductores son la fabulosa música de Carter Burwell, las mimadas páginas de un libro de tapa dura, como si de una colección de cuentos de dragones y princesas se tratase; y su particular revisión del género western. Un género que explotarán con los afijos del musical, la comedia negra, la fantasía o la épica, y con el que realizarán una nueva oda a los personajes tipo que son santo y seña de su cine.

Los Coen y la creatividad

Esta antología (que en un principio iba a ser una nueva serie para la plataforma y ha terminado convirtiéndose en la última película de Netflix) reformula la construcción del western desde el minuto uno de su primera historia. Cabe destacar la primera de ellas, dado que su personaje protagonista, el excéntrico y cantarín Buster Scruggs (interpretado para el deleite por un soberbio Tim Blake Nelson del que hablaremos más adelante), es la que pone nombre a la película. Y no sólo eso, sino que se erige como la más satisfactoria y exultante de todas las que narra este compendio, logrando un cénit que difícilmente será alcanzado por el resto.

Si lo tuyo es el viejo Oeste, no puedes quedarte sin esta edición de Sin Perdón

La crueldad del viejo Oeste se topa con la seca y cortante puesta en escena de la que los directores hacen gala para representar la violencia en su filmografía. Un denominador común que recogen en forma de parodia donde el drama y lo absurdo conviven con la precisión de un orfebre. ¿Y la fotografía? El preciosismo más espléndido magnifica cada escena de introducción. Desde el árido y colosal Monument Valley, recuperado en la secuencia de introducción como toda una declaración de intenciones, hasta el extraordinario valle en el que el afable Tom Waits se obstina en conseguir oro.

James Franco

El misántropo Buster Scruggs

James Franco, Liam Neeson, Tim Blake Nelson, Zoe Kazan, Tom Waits, Willie Watson... Una retahíla de intérpretes de los que se escriben con mayúsculas y a los que, una vez más, los hermanos directores han sabido sacar brillo en sus particulares personajes.

Para su antología han contado con nombres de primera línea y viejos conocidos, como es el caso de Tim Blake Nelson (O Brother!) que, además, firma la actuación más memorable de la cinta.

Buster Scruggs Ballad

Sonríe, canta, dispara, cuenta chistes e incluso tiene tiempo para romper la cuarta pared, todo ello en lo que parece un sketch de proporciones épicas. El propio Buster es la representación diametralmente opuesta del cowboy con el que temblar al escuchar sus espuelas repicando a cada paso. Es educado, estúpidamente feliz y viste de blanco; aún así, su revólver promete ser de los más rápidos del Oeste y ejecutará a todos aquellos que se crucen en su camino como si de la propia Parca se tratase. Pero la vida y la muerte tienen mucho que discutir en La balada de Buster Scruggs.

La dinámica se repetirá para el resto de historias y personajes, pero ni en el destino encontrarán misericordia: sus protagonistas caerán ante la despiadada brutalidad de una época en la que, como tan gráficamente nos muestran los hermanos Coen, lo más probable es que terminen con un tiro en la frente. No evita, sin embargo, que la película peque de una irregularidad notable a medida que vamos sumando nuevos títulos al libro.

A cada nueva historia se pierde el fuelle de la sorpresa, quedando una narración que compensa más por el impecable trabajo con los personajes que por el trasfondo en el que se desarrollan.

Buster Scruggs Ballad

La balada de Buster Scruggs es también la de Ethan y Joel Coen. Contaban en la Mostra de Venecia que algunas de las historias que la componen llevaban décadas guardadas en un cajón. Que no sabían qué hacer con ellas. Algunas cargan con tantos años a sus espaldas como su trayectoria en el oficio; una demostración inequívoca de que el estilo que los ha acompañado no surge como un capricho del destino (tan propio de sus personajes), sino que ya existía un genio, una esencia determinada y precisa que en la madurez de su último estreno nos promete que lo mejor de los Coen todavía está por llegar.

Como decíamos al comienzo de estas líneas, el tándem que conforman su exquisita banda sonora y ese libro con el que abrazan el género de la fantasía es embriagador. Sus páginas fluyen al compás del ritmo narrativo y musical, dotando a esta película de Netflix de matices tan inesperados como originales. Los Coen recogen ciertos cánones para ofrecer nuevas lecturas en las que la creatividad sigue siendo su plato fuerte, aunque pese cierta irregularidad en el fondo rescatada por la forma.

Valoración

La balada de Buster Scruggs es una obra revitalizante en la que los hermanos Coen dan rienda suelta a toda la creatividad cosechada en su filmografía para refrescar las fórmulas del western. Una antología de seis capítulos irregulares cuyos puntos álgidos soportan con creces los defectos del resto.

Hobby

83

Muy bueno

Lo mejor

La interpretación de Tim Blake Nelson y su Buster Scruggs, el trabajo de puesta en escena y el embriagador nexo que une las historias.

Lo peor

La irregularidad, ofreciendo seis capítulos de altos y bajos que desmerecen su factura.

Y además