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No te preocupes, no llegará lejos a pie
Análisis

Crítica del biopic No te preocupes, no llegará lejos a pie

Crítica del biopic No te preocupes, no llegará lejos a pie (Don't Worry, He Won't Get Far on Foot) dirigido por Gus Van Sant y protagonizado por Joaquin Phoenix, Rooney Mara, Jonah Hill y Jack Black. En cines desde el viernes 6 de julio.

Gus Van Sant se pasa al terreno del biopic con No te preocupes, no llegará lejos a pie (Don't Worry, He Won't Get Far on Foot) para retratar los hitos de la vida de John Callahan, un viñetista de la contracultura cuyas obras pueden verse a lo largo del metraje. Hay que comenzar diciendo que no ha sido fácil que vea la luz y lo ha hecho de una manera muy distinta a la prevista inicialmente.

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En rueda de prensa a su paso por Madrid, Van Sant habló para un selecto grupo de periodistas, ante los cuales narraba cómo había dedicado entre seis y siete años a redactar el guión, sin conseguir filmarla. Callahan falleció en 2010 y Robin Williams, que era el actor al que le iba a encomendar el papel protagonista, en 2014. Para entonces, los derechos de la película seguían estando en poder de Sony, que se decidió a retomar el proyecto, pero el libreto no obtuvo el visto bueno y la producción no consiguió engrasarse hasta que entró en escena Amazon.

Uno de los principales retos que presentaba este proyecto era el de mantener un buen balance entre comedia y drama, ya que la biografía de Callahan está marcada por varios momentos demoledores.

No te preocupes, no llegará lejos a pie nos presenta a Callahan cuando está a punto de dar una charla en agradecimiento a las personas que le han apoyado para salir adelante. A partir de ese momento, accedemos vía flash-backs al proceso que le ha llevado hasta ese punto.

En los años 70, era un despreocupado tipo de 21 años con un severo problema de alcoholismo que, tras estar de farra durante más de 24 horas, tuvo un accidente que lo dejó impedido. Este hecho marcaría su vida para siempre, condicionando sus relaciones y su recuperación, que le llevó a acudir a un grupo de Alcohólicos Anónimos. Superando los retos impuestos por su padrino y rehaciendo poco a poco su vida, conseguiría encontrar el vehículo expresivo perfecto en las caricaturas sarcásticas en la que ponía de manifiesto un sentido del humor de lo más particular.

Hasta su fallecimiento en 2010, sus trabajos fueron publicados en el diario Willamette Week de Portland, así como en revistas como Playboy y The New Yorker, entre otras muchas, y desde luego no pasaban precisamente desapercibidas. Pueden calificarse como socarronas y provocadoras, pero sobre todo, muy ingeniosas e incómodas, lo que significa que solían estar acompañadas de airadas respuestas que alcanzaban el extremo de la indignación.

No te preocupes, no llegará lejos a pie cuenta con el valor incontestable de incorporar esas tiras cómicas que tan bien explican la idiosincrasia de Callahan. En sus propias palabras: “Mi única brújula para saber si he ido demasiado lejos es la reacción que recibo de personas en sillas de ruedas o con ganchos en las manos. Al igual que yo, están hartos de las personas que presumen hablar en nombre de los discapacitados”.

Van Sant no adopta en ningún momento un punto de vista condescendiente y, a pesar de permitirnos empatizar con nuestro protagonista, no lo exime de la culpa de los hechos que lo llevaron a terminar postrado en silla de ruedas. Joaquin Phoenix compone a un personaje complejo y lleno de matices y cuenta además con dos adláteres excepcionales: Jack Black y Jonah Hill, dos actores tan dotados para la comedia que sorprenden aquí en dos papeles de profunda carga dramática. Atentos a ambos, porque derrochan talento: el primero en la escena más brutal de la película y el segundo dando vida a un hippie rico pero infeliz de trágico final, en el que puede ser uno de sus mejores papeles hasta la fecha.

La cronología temporal de la película, como ya advertíamos al comienzo de esta crítica de No te preocupes, no llegará lejos a pie, no es lineal, sino que nos va llevando a través de la vida de un hombre en proceso de recuperación con constantes saltos temporales que nos ayudan a componer su retrato: desde la ausencia de su madre hasta la relación con su mejor amigo. Si bien como recurso estilístico es interesante (sobre todo por la forma en la que las propias viñetas toman protagonismo para comprender su importancia y por la naturaleza caótica de la historia), hay momentos repetitivos y tramas secundarias que roban tiempo a la principal de forma innecesaria.

Un caso paradigmático es el de las reuniones de Alcohólicos Anónimos, que nos presentan a personajes que no son relevantes y lanzan parrafadas, en principio irrelevantes, que no terminan de llegar a ninguna parte. Está claro que hay una voluntad expresa de acompañar a Callahan y hacer una composición de lugar de paso, mostrando a otros personajes marginales que son caldo de cultivo de su actividad artística, pero esto se le va a en varias ocasiones un poco de las manos.

No te preocupes, no llegará lejos a pie no es una película perfecta, pero sí que es una propuesta lo suficientemente atractiva como para asomarse a ella y disfrutar conociendo a un hombre que supo reírse de sí mismo y conseguir que otros siguieran su ejemplo. No, no era perfecto, pero ¿quién lo es?

Valoración

Sazonada por el incómodo humor de Callahan, Gus Van Sant firma una irreverente biografía cinematográfica en la que hay interpretaciones magistrales.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

Joaquin Phoenix trabaja de forma bárbara, como siempre y Jonah Hill vuelve a demostrar una vez más su versatilidad.

Lo peor

Las sesiones de Alcohólicos Anónimos solo sirven para perder el foco de la historia principal y alargar innecesariamente la película.

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