Blackwood
Análisis

Crítica de Blackwood, la nueva película de Rodrigo Cortés

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de Blackwood (Down a Dark Hall), la nueva película dirigida por Rodrigo Cortés y protagonizada por AnnaSophia Robb, Umma Thurman y Noah Silver. En cines a partir del 3 de agosto de 2018.

En el preestreno de Blackwood en el Cine de la Prensa de Madrid, el director gallego Rodrigo Cortés presentaba su película con esta premisa en mente: "¿Qué haría Polanski encerrando a cinco niñas en un lugar que las trasciende?". Ésta fue, al parecer, la pregunta que se le vino a la mente cuando le dieron el borrador de Down the Dark Hall, basado en la novela de 1976 de Lois Duncan, en el que vio un tremendo potencial.

Lee la novela original de Lois Duncan "Blackwood"

Kit Gordy es la protagonista de esta historia: una de las cinco adolescentes problemáticas que se ven obligadas a acogerse a un programa de enseñanza impartido por la enigmática Madame Duret en el internado Blackwood. El lugar, completamente incomunicado y de estrictas reglas, les exige una entrega total. 

Pese a su escepticismo, pronto empiezan a mostrar talentos singulares que no sabían que poseían, desde la música hasta la poesía, pasando por las matemáticas... Pero no todo es idílico: también comenzarán a oír voces por los pasillos, a intuir presencias imposibles y a sentir cómo de forma paulatina se desvanece la frontera entre la realidad y el sueño. ¿Cuál es la verdadera finalidad de su confinamiento?

El misterio que envuelve esta incógnita es lo que permite introducir el tema fantástico, ya reforzado por la estética gótica de la propia mansión y la oscura fotografía de Jarin Blaschke (el artífice de la plasmación visual de la espectacular La bruja). La luz moldea los miedos adolescentes de esta historia, que como ya comentábamos parte de una novela que al parecer impresionó y obsesionó a Stephenie Meyer (la autora de la saga Crepúsculo) cuando era una niña. De ahí que se decidiera a producir una película que, eso sí, necesitaba como es evidente un enfoque más actual para poder funcionar con los códigos del lenguaje cinematográfico del siglo XXI.

Los encargados de conferirle esta nueva capacidad para enganchar a los espectadores de hoy han sido Mike Goldbach y Chris Sparling, que se encargó del guión de Buried en 2010 y más recientemente del de El aviso.

A partir de aquí es difícil realizar un análisis de Blackwood sin hablar de más, pero nos vamos a concentrar en esa tarea alabando en primer lugar la deliciosa banda sonora compuesta por Víctor Reyes con quien Cortés ha trabajado en todos sus proyectos precedentes y que también se hizo cargo de la BSO de aquella joyita llamada Grand Piano de la que os hablamos en 2013, en la que la música era especialmente importante.

El casting funciona como un reloj: Uma Thurman y AnnaSophia Robb (The Carrie Diaries) encabezan el cartel junto a Noah Silver, Victoria Moroles, Taylor Russell, Rosie Day e Isabella Fuhrman a quien recordareis por su papel en La huérfana de Jaume Collet-Serra.

Rodrigo Cortés consigue que parezca fácil lo que es muy difícil: que la historia esté engrasada en su justa medida en el comienzo para enganchar al espectador e irlo sumiendo poco a poco en esta atmósfera pesadillesca desde la que se comunica con la última película de Jaume Balagueró: Musa. En ambas películas hay un acercamiento hacia lo que el Arte le exige al artista, la forma en la que le exprime la energía y el nivel de exigencia que conlleva la genialidad. Aquí es donde tanto la película como el libro suben un peldaño respecto a los clichés de la fantasía gótica y nos permiten ahondar un poco más en las aspiraciones más excelsas del ser humano. 

Blackwood

Ojo, que hay una lectura mucho más terrenal que también merece unas líneas: que alguien tenga fe en ti puede darte alas en un momento tan crítico de tu vida como la pubertad.

Vale que la novela de base no está al nivel de los grandes clásicos, pero hay que reconocer que Cortés le ha sacado brillo y ha sabido imprimirle su sello autoral: tiene un nivel de retorcimiento muy agradable para los asiduos al género (con un par de sustos de aúpa y una utilización sagaz de los movimientos de cámara) y una autoconsciencia que nivela la expectativas de la audiencia que sabe lo que va a ver al cine y obtiene su recompensa.

La catarsis final pedía a gritos espectacularidad pero con algo más de comedimiento en el uso de los efectos especiales, sería mucho más eficiente. Poco más que objetarle a una película tan entretenida como Blackwood, cuyo recorrido comercial parece más que asegurado.

Valoración

La cuarta película de Rodrigo Cortés cumple con las expectativas: es una cinta gótica con pinceladas de terror destinada a un público adolescente con estilo e ideas bien planteadas. Solo descarrila en su tramo final.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

Toda la trama heredada de la novela en la que se basa la película que reflexiona sobre la naturaleza creadora y destructiva del Arte con mayúsculas.

Lo peor

La conclusión de la película no está a la altura del resto del metraje. Lo que la hace más comercial, es lo que arruina la función.