Crítica de Chicas malas: remake musical con homenaje a sus protagonistas y diversión lenguaraz

Crítica de la comedia Chicas malas (Mean Girls): remake musical escrito y dirigido por Tina Fey que además retoma el papel de la profesora Norbury. Estreno el 12 de enero de 2024.
¡Menuda cantera de actrices tenía Chicas malas! Han pasado 20 años desde su estreno y no hay más que echar la vista atrás para darse cuenta de que de ahí saldrían intérpretes inmensas: Amanda Seyfried, Rachel McAdams, Lizzy Caplan o, claro, la protagonista Lindsey Lohan, por no hablar de la gran Amy Poehler en un papel divertidísimo.
Además de la propia Tina Fey, coescritora del libreto, que no solo firma ahora el guión del remake, sino que también toma los mandos de la dirección, buscando darle un aire más fresco y acorde a las sensibilidades de hoy día.
Lo primero y más importante es alabarle el riesgo: hacer un remake actualizado ya es complicado al tener que satisfacer las expectativas de los fans, que elevaron esta comedia adolescente al altar de cine de culto, pero es que además el salto de fe es inmenso porque se ha traducido a un musical de 114 minutos de duración.
¿Balance? Muchos aspectos se han limado: se ha respetado más la identidad sexual de los personajes, se ha apostado por una mayor diversidad en las relaciones que se muestran y se han variado las etiquetas de las tribus estudiantiles del instituto en el que transcurre la narración. Eso sí, el mensaje de fondo sigue siendo el mismo: vive y deja vivir. O que te atropelle un autobús.
Por lo demás, la historia es la misma: Cady Heron se traslada de Kenia a Estados Unidos para matricularse en un instituto tras haber recibido una formación en su propio hogar. El aterrizaje es algo forzoso: se siente sola, no tiene amigos y parece que un grupo de élite compuesto por las populares Regina George, Karen Shetty y Gretchen Wieners son quienes parten el bacalao.
Janis y Damian, dos compañeros que van por libre, le prestan su apoyo, sobre todo cuando se queda prendada de Aaron, fruta prohibida por ser el exnovio de Regina. Juntos, los tres idean un plan: Cady va a hacerse pasar por una de las "divinas" para codearse con ellas y burlarse de sus estúpidas reglas. Sin embargo, cuanto más tiempo pasa en su compañía, más cambia su comportamiento.
La necesidad de aceptación le pasa factura y las cosas se desmadran cuando Regina y Aaron retoman su relación. Entonces Cady decide pasar a la acción y boicotear la vida de la líder apartándola de sus amigas, destrozando su ego y arrebatándole a su pareja... cueste lo que cueste.

Simpática, pero irregular
En general, los cambios que introduce Tina Fey en la película, no molestan demasiado, que ya es decir mucho, pero también le quitan una buena parte del encanto a algunos de los sketches más emblemáticos de la película original... que la audiencia prevenida está esperando con ganas, claro.
En ciertos aspectos Chicas malas funciona más como cinta complementaria que como remake, al recuperar por ejemplo a su propio personaje en un momento distinto de su vida. Hay guiños constantes de vestuario, situaciones, detalles... Pero lo que mejor funciona es el humor absurdo meramente situacional.
El reparto tiene sus más y sus menos, con la australiana Angourie Rice al frente, pero Reneé Rapp parece su madre... aunque solo se lleven un año. Y Avantika demasiado sobreactuada.

Chicas malas es una película que se lanza a tumba abierta desde el primer momento: o entras o no entras en ella. Si para ti , en 2004, fue significativo ver Mean Girls, es muy improbable que te desagrade, pero también que te parezca tan irreverente y aguda como aquella.
Sus buenas intenciones y el cariño que se ha puesto en ella, la honran, pero le pasa factura su voluntad de no molestar a nadie y su carácter excesivamente ingenuo. Estas chicas malas están muy descafeinadas.
Puede que su mayor talón de Aquiles sea que no consigue forjar una identidad nueva aprovechando el salto en el tiempo: apenas se araña la superficie del daño que pueden hacer las redes sociales para terminar de emponzoñar las relaciones adolescentes y no añade nada tan disruptivo o novedoso como para evitar las comparaciones.
Ni se desmarca del todo, ni llega al nivel. Correcta, sin más... Y si no entra en tu área de interés, te la puedes ahorrar tranquilamente sin cargo de conciencia.
Valoración
Nota 65
Misma historia, distinta nomenclatura. Es admirable el riesgo de hacer un remake que el tiempo ha convertido casi en clásico de culto en clave musical, aunque el experimento solo cuaje a medias. En general, al menos, se mantiene el mensaje positivo de no despellejar a las amistades en la adolescencia.
Lo mejor
Es una película que va con todo a tope desde el primer momento: o entras y te ríes o sientes una gran vergüenza ajena, pero no se achanta con nada.
Lo peor
Que hay sketches que funcionan muchísimo mejor en la película original, como el del grito o el concurso de talentos, que son los hits.
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Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.