El idiota preferido de Dios

Crítica de la comedia El idiota preferido de Dios (God's Favorite Idiot), protagonizada por Melissa McCarthy y su marido Ben Falcone. Estreno el 15 de junio en Netflix.

Ocho episodios de menos de media hora componen la primera temporada de El idiota preferido de Dios, comedia que sería de extrañar que renovara por una segunda (aunque hemos visto cancelaciones y renovaciones más surrealistas en la política de Netflix en los últimos años).

Se trata de una creación de Ben Falcone que, además de ejercer esta función, es productor y coprotagonista de la serie junto a su esposa, la popular cómica Melissa McCarthy que en otras ocasiones ha desplegado con mayor acierto su talento, baste nombrar la comedia Espías o su papel en Nueve perfectos desconocidos.

Aquí el humor toca fondo como hacía tiempo que no lo hacía: no en sí porque la premisa que sirva como punto de partida no sea sugerente, sino porque los diálogos no tienen gracia, los personajes no están bien perfilados y hay demasiadas cosas que recuerdan a otras comedias infinitamente más arriesgadas y gamberras como Miracle Workers o Lucifer... por no mencionar Kevin (Probably) Saves the World.

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Tráiler de El idiota preferido de Dios, ya en Netflix

Clark es un tipo reservado y solitario al que no le gusta mucho salir de su área de confort, sin embargo, un buen día, es alcanzado por un rayo y desde ese momento adquiere la capacidad de brillar.

Sus compañeros de oficina pronto lo descubren, pero él no le da mayor importancia hasta que conoce a Chamuel, un arcángel que se le aparece para anunciarle que ha sido seleccionado por Dios para llevar su mensaje de amor al mundo

Éste consiste en que la gente tiene que ser bondadosa con los demás. No hay ninguna religión por encima de otra, siempre y cuando no se use su nombre para hacer daño.

No será su único encuentro sobrenatural: pronto el mismo Dios le dice que está en guerra con fuerzas demoniacas que quieren arrebatarle el Reino de los Cielos y se encuentra cara a cara con Satán que despliega a los Cuatro Jinetes del Apocalipsis para sembrar el caos en la Tierra.

 

¿Qué arruina el show?

En cierta manera, el caso de El idiota favorito de Dios recuerda un poco al caso de Space Force. Es una comedia que llega a destiempo explorando temáticas que ya se han tratado en otras series con mayor encanto y lo fía todo a sus estrellas, sin que éstas consigan hacer brillar el show con sus improvisaciones y menos aún poniendo en pie un libreto demasiado simplón.

La pareja compuesta por Melissa McCarthy y Ben Falcone rezuma encanto y son dos buenos intérpretes por separado pero en esta ocasión sus personajes se han concebido de forma tan diametralmente opuesta que no hay forma de que se comprenda su relación.

Todo lo que tiene el Clark de amable y conciliador lo tiene Amily de áspera y salvaje. No es la primera vez que nos enfrentamos a un personaje extremo que hace bromas escatológicas, tiene sus cosas con las drogas y el alcohol y se sale por la tangente... el problema es que nada de esto es gracioso. No tanto como debería al menos.

Que los efectos especiales sean cutres debería contribuir a la diversión y llegan a hacerlo en el caso de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, que parecen más sacados de una competición barata de cosplay que del infierno desatado, pero no es suficiente para levantar la comedia.

Sea como fuere, El idiota favorito de Dios deja arrojado un anzuelo de cara a una continuación. Veremos si la audiencia le da la oportunidad de brillar, esta vez de forma metafórica a Clark, pero todo apunta en la dirección contraria. No es una serie de la que hubiera pasado del segundo episodio si no fuera por motivos estrictamente profesionales.

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VALORACIÓN:

A esta parodia religiosa le faltan muchos alicientes: originalidad, arrojo y sobre todo, sentido del humor. A pesar de contar con personajes encantadores, los guiones dejan mucho que desear.
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LO MEJOR:

La candidez del personaje de Ben Falcone: inspira la ternura que el resto del reparto no consigue irradiar. Los episodios son cortitos.
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LO PEOR:

Como comedia es muy fallida: no es graciosa, no satítica, ni siquiera original.
Hobby

50

Regular

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