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Space Force
Análisis

Crítica de Space Force, la comedia creada por Steve Carell y Greg Daniels

Crítica de Space Force, la serie creada por Steve Carell y Greg Daniels (The Office) sobre una nueva unidad destinada a llevar al ejército a un campamento lunar. Estreno el 29 de mayo en Netflix.

Greg Daniels, el creador de The Office, ha estrenado recientemente en Prime Video la serie Upload, una mezcla de ciencia-ficción, comedia romántica y sátira tecnológica ya renovada por una segunda temporada y ahora, en colaboración con Steve Carell, nos trae Space Force a Netflix el próximo 29 de mayo.

Nosotros ya hemos tenido ocasión de ver los diez episodios de media hora que componen la primera temporada para poder ofreceros esta crítica sin spoilers sobre una serie que cuenta con un diseño de producción envidiable, aunque quede bastante por debajo de lo esperado en lo que a sentido del humor se refiere.

¡Sobre todo teniendo en cuenta el casting! Era de esperar que contando con actrices como Lisa Kudrow (Friends) en el reparto y con las apariciones esporádicas de Jane Lynch (La maravillosa señora Maisel) y Don Lake (Una vida a lo grande) los guiones fueran mucho más divertidos y capaces de exprimirles el jugo.

Los secundarios dan mucho menos juego del que podrían, pero hay que reconocer que el binomio formado por Steve Carell y John Malkovich sí que es más interesante y genera relaciones de tensión-distensión interesantes, con momentos puntuales en los que incluso cambian sus roles en la narración.

Si erais fans de la divertidísima Parks and Recreation recordaréis el papel de Ben Schwartz como el desastroso y verborreico empresario Jean-Ralphio Saperstein. Este rol se trasvasa prácticamente tal cual en la figura de Tony Scarapiducci, el encargado de relaciones públicas de nuestro protagonista. De nuevo hace gala del mismo materialismo y descaro siendo un verdadero calco.

Space Force nos presenta al general Naird, un estricto militar de las fuerzas aéreas que recibe un encargo de lo más especial: liderar una nueva delegación que tendrá que conseguir ganar la nueva carrera espacial por designio del presidente de los Estados Unidos. Su plan "boots on the moon" pasa por llevar a las fuerzas armadas a colonizar la Luna creando el primer asentamiento habitable en el satélite y en tiempo récord.

Esto conlleva algunas dificultades nada desdeñables, como evitar conflictos diplomáticos con otras naciones interesadas en adelantarse, soslayar las envidias internas de sus competidores por su puesto y compatibilizar cierta dosis de sentido común con el despilfarro de millones de dólares en prototipos y lanzamientos fallidos.

India y China también tienen sus propios planes y además las presiones políticas se dejarán notar en multitud de aspectos, desde las prisas por lanzar el programa como el diseño de los nuevos uniformes de la unidad a manos de una primera dama más preocupada por la moda que por el pragmatismo.

Con estas premisas y a sabiendas de que la producción es sólida, es hasta extraño tener que decir que Space Force funciona a medio gas. Todo lo relativo a los conflictos paterno-filiales y maritales del protagonista le restan interés a una historia que, en realidad, solo tendría que seguir los titulares de los periódicos para tener material de sobra para una comedia.

No es que no se cebe con la de por sí risible administración Trump, sino que apenas le saca partido a la actualidad o a los propios temas que plantea. Aunque los personajes tienen un punto entrañable, no llegan tampoco a calar y en general la sensación que deja es de frustración y de falta de solidez en el guión.

En pocas palabras: tiene medios de sobra, pero hay cierta carencia de ideas o, como poco, de un propósito claro en el discurso. Ni es tan absurda como para deleitarnos desde la bobería ni tan afilada como para resultar ofensiva e ingeniosa.

Si somos generosos, podemos pensar que simplemente los personajes de Space Force necesitan asentarse y los guionistas perfilar mejor a dónde nos quieren llevar, dándole el protagonismo a las tramas que más lo merecen. Pero tras el visionado no nos queda claro siquiera que vayamos a ver una segunda temporada, por más que nos hayan tirado la caña con un cliffhanger de manual.

Valoración

Lejos de lo que prometía el titular, la serie creada por Steve Carell y Greg Daniels queda en el terreno de "necesita mejorar". Le falta gancho y le sobra presupuesto.

Hobby

60

Aceptable

Lo mejor

El binomio compuesto por Steve Carell y John Malkovich es lo que mejor funciona en esta comedia en la que parecen el perro y el gato.

Lo peor

La crítica a la administración Trump queda demasiado diluida en dramas familiares y hay pocos momentos en los que te arrebate una carcajada.

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