Crítica de Conflicto: el thriller geopolítico que entierra la tensión en burocracia

Conflicto es una miniserie que intenta lucirse como thriller geopolítico, pero la monotonía y la falta de tensión de su guión la hacen poco memorable para sobrepasar fronteras.
Hay una parte fascinante de las películas y series que aspiran a lo grandilocuente sin contar con la infraestructura narrativa o los medios para conseguirlo: su dependencia y ciega confianza en la imaginación del espectador para cubrir los huecos.
Conflicto (Konflikti), la miniserie finlandesa que llega a AMC+ con la promesa de un thriller geopolítico en un contexto cada vez más convulso para Europa, es ciertamente ejemplo de ello. Pero no es su culpa.
Protagonizada por Peter Franzén (si has visto Vikingos, el rey escandinavo Harald) y Sara Soulié, Conflicto plantea un escenario de tensión militar y diplomática en el corazón de Finlandia después de que un comando tome la Península de Hanko en el sur del país.
Campo de cultivo para temas tan jugosos como la actual guerra ruso-ucraniana, la política internacional y las implicaciones de la OTAN, obligando a sus personajes a tomar decisiones críticas que podrían tener su eco en la realidad. Ambicioso en lo teórico, funcional en lo práctico, pero poco recomendable en su trascendencia.
Entre la fotogenia y el frío de Finlandia
Los soldados invasores sorprenden en un ejercicio de prácticas a un pequeño pelotón de novatos liderados por Annika (Julika Korpinen) y en poco tiempo, con una facilidad sólo explicable por una elipsis, se hacen con el control de la zona.
El capitán Rami (Peter Franzén) tendrá que recuperar el control, pero no sólo de su equipo, sino de todo lo que rodea a su vida. Y eso incluye a su familia. Una situación que se desarrolla como el reflejo de las decisiones que la presidenta Linnea (Sara Soulié) se ve obligada a tomar para proteger el país.

Desde la perspectiva del consumidor extranjero, la serie se pierde en su propia rigidez. Susurra entre líneas con miedo a que la tomen demasiado en serio, construyendo una atmósfera que, en vez de generar urgencia y tensión, se convierte en un ejercicio de reverencia hacia el protocolo militar finlandés.
Así transcurren los primeros tres episodios en sus 50 minutos de duración: disfrutando de los vastos paisajes nórdicos grabados en dron para soportar la monótona diplomacia política y salpicados por escenas de guerra aplaudibles para su presupuesto. Los dedos señalan inevitablemente a su guión.
Hay una gran diferencia entre calidad de la interpretación y la calidad del personaje; los de Sara Soulié y Peter Franzén son buena muestra de ello. La primera debe ser el alma de la historia, el segundo el corazón, y aunque consiguen defender sus diálogos, la sobriedad del papel es insalvable.
Es una dinámica que se repite con todos ellos: la incapacidad para generar un vínculo. Sus dilemas personales nacen de forma abrupta antes de que tengamos la oportunidad de que nos importen, más en una sociedad que trabaja cada día más el desapego y la velocidad en el consumo.
Sin esa parte emocional, herencia también inevitable del hacer nórdico de series finlandesas como Puños de hielo, la serie se convierte en un desfile de figuras estereotípicas con la suficiente altura política como para ser absolutamente olvidables entre frases huecas sobre diplomacia y soberanía nacional.
La exportación internacional acaba siendo, cómo no, su hipnótico apartado visual. Desde el diseño de producción con bases militares hasta los bosques en los que transcurre el conflicto, la imagen consigue ese realismo que se le escapa a la narrativa.

Decía que no es culpa suya y sigue sin serlo. Su enfoque tiene todo el sentido para el finlandés que se sienta en su casa a resguardarse del frío con un conflicto que suene a sospecha real. Los ecos con la política local y el homenaje a sus fuerzas armadas resuelven una idea compleja enfocada de forma sencilla y funcional.
No pasa lo mismo para ese público internacional al que llega unos meses más tarde. Conflicto no es una mala serie; sólo es una serie poco memorable. Con interpretaciones correctas, pero con un guión que carece de todo carisma, difícil papel para rellenar plataformas extranjeras.
Valoración
Nota 60
Conflicto (Konflikti) intenta ser un thriller geopolítico relevante, pero se pierde en su rigidez narrativa y en su falta de urgencia dramática para conquistar al público internacional.
Lo mejor
Una producción visualmente atractiva con escenarios naturales impresionantes y actuaciones competentes que intentan sostener la narrativa.
Lo peor
Un guion rígido y poco carismático que no logra generar la emoción que piden sus personajes, atrapados en el protocolo militar.