Dark 3
Análisis

Crítica de Dark 3: la temporada final de la serie ya está en Netflix

Por Raquel Hernández Luján

Crítica sin spoilers de la temporada 3 de Dark, que supone el final de la serie de ciencia-ficción de Netflix. Ya disponible en el catálogo de la plataforma desde el 27 de junio de 2020.

Llegó el día: como bien sabéis quienes habéis ido siguiendo la serie Dark desde su lanzamiento en 2017, la serie marcaba como uno de los principales ejes argumentales que el 27 de junio de 2020 se produciría el apocalipsis que arrasaría con buena parte de la vida en Winden y que sería, además, uno de los puntos de inflexión en los que se renovaría el ciclo que ha venido marcando la trama de la serie.

No en vano, una de las imágenes que hemos ido viendo de forma recurrente tanto en la cartelería de Dark como en elementos del atrezzo fundamentales es la triqueta.

Pero antes de meternos en materia, unas breves líneas sobre el argumento. El final de la temporada 2 nos dejó, por una parte, colgando de un hilo y, por otra parte, con cierto grado de preocupación, al ser conscientes de que la historia iba a complicarse muchísimo al introducir no solo ya el concepto de los viajes en el tiempo, sino también el de los viajes entre dimensiones.

No volveremos hasta ese punto, en realidad, hasta el episodio tercero. Antes la serie tiene que prepararnos para comprender cómo han ido evolucionando los personajes de Jonas y Martha a lo largo de los años y cuáles son los orígenes de muchos de sus seres queridos. 

Dark 3 es, a todas luces, un galimatías generacional y uno de sus principales atractivos es desenredar la madeja siguiendo la gymkana forma de árbol genealógico que nos proponen sus creadores Baran bo Odar y Jantje Friese. Y aquí va un aviso para navegantes: si no tenéis las dos temporadas anteriores frescas, es muy recomendable que sigáis un esquema que os permita ir "rellenando huecos". Ya os avisamos de que hay momentos en los que es imprescindible pararse a pensar para sacarle toda la sustancia a una serie que alcanza cotas de complejidad asombrosas.

Por otra parte, también os avisamos de que esto es una especie de McGuffin, un entretenimiento que, a pesar de que tiene su indudable interés, no será lo que nos permita "resolver" la serie. Un drástico giro de guión en el penúltimo episodio nos llevará a comprender la futilidad de toda esta empresa, para ofrecer una salida muy distinta a la que estábamos esperando.

Solo por el hecho de que el factor sorpresa funcione tan bien, ya tendríamos que tener claro que esta serie original de Netflix es sobresaliente. Pero es que además sabe enganchar a los espectadores por todos los medios: magníficas interpretaciones, momentos terroríficos, una historia de amor tan original como cautivadora, efectos especiales bien definidos y construidos, una puesta en escena con personalidad propia y, sobre todo un final. Sin zarandajas, sin concesiones, sin penosos intentos de estirar el chicle del éxito.

Y, ojo, que las posibilidades narrativas de esta tercera temporada eran verdaderamente infinitas habida cuenta de los conceptos que se abordan: desde la partícula de dios, hasta la cinta de Moebius pasando por la paradoja de Schrödinger y por tanto la aplicación en escala macroscópica de los postulados de la física cuántica.

Ya los créditos iniciales bucean por una serie de imágenes simétricas que se van multiplicando para generar esa particular sensación de extrañeza y grima que envuelve toda la serie y eso mismo se traslada al argumento en el que, en un momento dado, incluso hay una secuencia que recuerda a la del teseracto de Insterstellar.

En fin, preparaos para un viaje difícil y lleno de recovecos en el que prácticamente cada detalle tiene su explicación y en el que hay un proceso arduo de reconstrucción de los hechos para que nada quede en el aire.

Todo el proceso anterior carecería de interés, por bien expuestas que estuvieran las teorías y las líneas argumentales, si no nos interesaran los personajes. En este punto hay que pararse a aplaudir una vez más por el minucioso proceso de casting y por las emotivas interpretaciones del cuerpo interpretativo, que nos lleva a empatizar incluso con aquellos que tradicionalmente nos podían caer mal por su forma de conducirse y de caer en la misma piedra en varias ocasiones.

"El Hombre puede hacer lo que desee, pero no puede elegir lo que desea". Y al final, Dark no es más que una fábula de la capacidad del ser humano, como especie, de hacer realidad sus deseos, de tener en el amor un motor tan poderoso que le impida renunciar a lo que más quiere. Así que, más allá de postulados, teorías o reconstrucciones, de la ciencia-ficción, del fin de los días, nos queda una historia con alma y corazón de las que no se olvidan.

Valoración

Tan compleja y oscura como disfrutable y meritoria por su capacidad para enrevesar la historia y conseguir armar un puzle bien difícil, la temporada 3 de Dark supone un final más que digno para una trilogía absorbente y atmosférica que es ya una de las piezas imprescindibles del catálogo de Netflix.

Hobby

92

Excelente

Lo mejor

La forma en la que abraza la propuesta de ciencia-ficción, ahondando cada vez en terrenos más difíciles. Las interpretaciones y el casting.

Lo peor

Hay momentos en los que la trama es un verdadero galimatías: o vas tomando notas o es difícil comprender todos los giros y descifrar identidades.

Y además