Crítica de Dexter: Pecado Original - El mayor pecado de la precuela es su propia sangre

Crítica de Dexter: Pecado Original, la serie precuela narrada por Michael C. Hall y protagonizada por Patrick Gibson que no consigue potenciar su universo.

Es 1 de febrero de 1971. Es el principio, "y en el principio hubo sangre". La precuela Dexter: Pecado Original reutiliza el Evangelio de Juan en la Biblia para narrar con la voz en off de Michael C. Hall los primeros pasos de la justificación de la violencia y la maleabilidad de la moral humana.

Es el nacimiento de Dexter, el asesino que durante siete años cautivó a la audiencia con la fría retribución de la justicia por la sangre, de la redención por la violencia. Dexter: Pecado Original es una serie cuyo mayor pecado es, paradójicamente, su propia sangre.

Clyde Phillips regresa como showrunner de sus diez episodios de 50 minutos, de los que ya están disponibles tres en la plataforma de SkyShowtime. Otra gallina de los huevos de oro cuya secuela, Dexter: New Blood, demostró que todavía suenan golosinas en la piñata.

Pero a veces, por mucho que la muelas a palos, la piñata sólo escupe caramelos y ninguna piruleta. Y así pasó con Dexter y su secuela, que dejaron para la posteridad dos cierres a cuál más detestable para los seguidores de la serie.

¿Suficiente para frenar los impulsos de un nuevo intento? Nada es imposible para la imparable maquinaria de las plataformas de streaming; con Patrick Gibson, Christian Slater, Patrick Dempsey y Sarah Michelle Gellar a la cabeza del reparto, Dexter Morgan ha regresado a la pantalla.

He podido ver los tres primeros episodios de Dexter: Pecado Original por ti y, aunque no posee un carisma genuino que te haga saltar el bombín ni un desarrollo particularmente inteligente, es una serie criminal funcional cuyo mayor lastre es el buen hacer de la original.

Sangre y mercado

No será porque no quieren referenciarla. Vaya por delante. Su secuencia de créditos sigue la misma dinámica de corrosión sangrienta en primeros planos de elementos cotidianos sacados de contexto para ser referencias implícitas al asesinato, la sangre y la tortura. Nunca un filete había pasado menos tiempo en el fuego.

Ahora bájale cinco puntos de elegancia; esta es la dinámica que se va a repetir desde los primeros minutos del primer episodio hasta donde nos permiten los tres disponibles. Y en esta reseña no va a ser menos.

La trama nos sitúa en Miami, 1991. El jovencísimo Dexter Morgan, recién licenciado en la universidad, entra como becario en la policía para trabajar junto a su padre, que quiere alejarlo de cierta... desviación en su conducta.

Esto, por supuesto, tendremos que suponerlo. La serie ha cometido ya su primer gran pecado: la falta de independencia. Si le sumas un spoiler salvaje —y bájale otros cinco puntos de elegancia— del final de la serie en los primeros cinco minutos de apertura, te podrás imaginar.

Dexter: Pecado Original asume que conocemos al personaje. Que conocemos su historia, sus motivaciones y las influencias de su discutible código moral heredado de su padre. Es decir, que necesitas haber visto la serie original para poder darle sentido a una trama que, de otra manera, sólo representa a un chaval asocial con una filia perversa por apuñalar gente más perversa.

Es inevitable y necesario que los seguidores acérrimos descubran nuevos matices en una historia para la que ya tienen contexto, pero la serie debería ser genuinamente explicativa por sí misma sin depender de visionados alternativos.

La serie original ya exploró su primer asesinato y sus motivaciones a través de flashbacks que han tratado de recrear. Es más un modelo de repetición que de expansión, por lo que queda a medio camino de neófitos y expertos dejando a ambos en tierra de nadie.

La falta de tacto es una cualidad cada vez más arraigada en la franquicia, sea como fuere. El tono, la fotografía y la dirección mantienen esa dinámica de tensión con inesperados brotes cómicos que casan a la perfección con la torpeza social del joven Dexter.

Así, la estructura de los episodios se desarrollará de forma lineal con la evolución en los métodos para el asesinato del recién nacido antihéroe salpicados por los casos de justicia que impartirá con sus jóvenes manos y un cuchillo bien afilado.

Reutilizando música y construyendo escenarios, parece que el objetivo de Dexter: Pecador Original es confiar ciegamente en la nostalgia del espectador para rellenar los huecos que un guión más inteligente no sólo podría haber llenado, sino elevado a la altura de su predecesora.

Las precuelas, además, arrancan en medio de una batalla perdida contra el suspense: ya sabemos lo que va a pasar. No hay un peligro real para Dexter, que es uno de los elementos narrativos que hacen girar su rueda, porque conocemos su futuro.

¿Cómo abordarlo entonces? Series como Better Call Saul han demostrado la importancia, ahora parafraseando a Brandon Sanderson, de viaje antes que destino. Hacer que el camino sea lo suficientemente poderoso mediante la profundidad de sus personajes como para opacar la meta.

Esta idea está presente durante la temporada, pero ese equilibrio, que ya viene lastrado por unos cuantos puntos negativos de elegancia, se rompe definitivamente con un guión que espera recoger las migas de pan sembradas por la melancolía del pasado.

Vamos a hacer una ronda de Escuchamos, pero no juzgamos: nunca he seguido a Dexter Morgan. Pero forman parte de la cultura popular sus escenarios llenos de papel film, sus miradas aviesas y esa tormenta de repulsa interna para quien se reconoce en sus propias víctimas.

El Dexter de Patrick Gibson es joven e inocente, por difícil que pueda ser asociar la palabra a un perfil como el suyo. No encaja con los demás y se esfuerza por hacerlo, pero su Dexter es más peculiar externa que internamente, mucho más expresivo y necesitado de aprobación del espectador.

Aún así, a mí, que soy un absoluto hereje de la teología Dexter, me convence. Sé que no es Michael C. Hall, pero Gibson consigue añadirle unas salpicaduras de psicópata torpe que consiguen mantener a flote la funcionalidad principal de la serie: todo tiene un comienzo.

Hay muchísima grandilocuencia en algunas resoluciones de los asesinatos y las motivaciones de los villanos a los que pasa por la quilla son absolutamente básicas y faltas de pulso si su objetivo es el de hablar sobre la maleabilidad de la moral humana, pero el ritmo de la serie es apropiado y su reparto, fuera del acierto más fanático, consigue mantenerla a flote.

Dexter: Pecado Original no es el desastre que habrás leído; tampoco es un triunfo. La serie avanza con la inercia de la franquicia, impulsado inevitablemente por el deber de existir en el mercado que por la creatividad narrativa de querer contar algo nuevo.

Borra el nombre del personaje protagonista y tendrás una serie que te hará pasar el rato, pero de la que recordarás poco dentro de unos meses. Hay propuestas más refrescantes sobre asesinos, como You, que han cubierto el hueco demostrando que si hay algo más peligroso que dejar pistas en el escenario del crimen, es crear una historia que no deja huella.

Valoración

Nota 60

Dexter: Pecado Original no es un desastre, pero tampoco un éxito. Es una serie funcional que podría pasar desapercibida de no ser por su reparto y la inercia de la franquicia que la sostiene.

Lo mejor

El carisma del reparto, el ritmo y la fotocopia visual de la original la mantienen viva.

Lo peor

La falta de independencia narrativa y su excesiva necesidad de la nostalgia con un guión muy poco inspirado.

Dexter: Pecado original

Dexter: Pecado original

Plataforma

SkyShowtime

Título original

Dexter: Original Sin

Género

Crimen, Drama, Suspense, Thriller

Duración

50 min.

Temporada

1 temporada

Pais

Estados Unidos

Hobby60Aceptable

Más información sobre:

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