Crítica de Dos chicas a la fuga, una comedia que no tarda en descarrilar y nunca se entona

Crítica de Dos chicas a la fuga (Drive-Away Dolls), una comedia irreverente dirigida y escrita por Ethan Coen en colaboración con Tricia Cooke. Estreno el 1 de marzo de 2024.
Estamos habituados a hablar de "los hermanos Coen". De hecho, hay un estilo cinematográfico acuñado por ellos y por algunas de sus más influyentes películas. Es un sello distintivo que conjuga el costumbrismo de la América profunda con un humor negro de lo más particular.
Dos chicas a la fuga es un proyecto en solitario de Ethan Coen y, por tanto, necesita desligarse de esa impronta, haciendo algo distinto... pero sin renunciar del todo a la imagen de marca, claro, porque hay que vender la película.
Así que la idea es un thriller criminal pero desde una perspectiva poco habitual: la de dos jóvenes lesbianas que, cada una por sus propios motivos, se embarcan en un viaje por carretera en el que van a terminar jugándose la vida.
Jamie y Marian no podrían ser más distintas: la primera es una promiscua vividora siempre dispuesta a perseguir faldas mientras que la segunda quedó marcada por una relación y no termina de encontrarse a sí misma. También está bastante harta de su trabajo y no termina de encontrar su lugar en el mundo.
Cuando una ruidosa infidelidad lleva a Jamie a separarse de su pareja, decide acompañar a Marian hasta Tallahassee en busca de un reinicio. Creen que allí tendrán más oportunidades de disfrutar de la vida y los placeres sencillos.
Pero las cosas se complican mucho cuando descubren un maletín misterioso en el maletero de su coche de alquiler. Aún no lo saben, pero su contenido es muy valioso y hay quien está dispuesto, incluso, a matar por él.
Es importante saber parar
Dos chicas a la fuga tiene un problema central del que se derivan otros muchos que es, sencillamente, que resulta mucho menos divertida, ingeniosa y entretenida de lo que cabría esperar. Nadie tiene una fórmula mágica para conseguir alumbrar una película redonda, pero desde luego, se presuponía que Ethan Coen tenía algunas pistas para hacer algo al menos aceptable.
Por el contrario, la cinta nunca encuentra el tono: a veces resulta muy cartoon, otras veces (demasiadas) tira de un humor escatológico bastante naif y tontorrón y lanza gags que no consigue rematar de forma satisfactoria. Es un constante quiero y no puedo.
Es difícil saber durante cuanto tiempo se puede sostener una película haciendo chistes de penes, pero 84 minutos son demasiados. Dos chicas a la fuga se termina haciendo muy larga...

El estupendo reparto de la película queda por tanto desaprovechado: Margaret Qualley (Pobres criaturas), Geraldine Viswanathan (Miracle Workers) o Beanie Feldstein (Lo que hacemos en las sombras) son tres actrices muy bien dotadas para la comedia, pero sus personajes no consiguen alcanzar el nivel necesario (culpa toda de un guión deficiente).
Las acompañan haciendo breves intervenciones y cameos actores como Colman Domingo, Pedro Pascal, Matt Damon o Bill Camp, así que ninguna pega para el departamento de casting, que ha hecho los deberes para hacerse con un buen elenco. El problema es que no hay mucho que contar.
El mismo batiburrillo que se percibe al contemplar el cartel principal, es el que deja traslucir la película: no parece que esté al frente alguien tan experimentado como Ethan Coen. Los insertos psicodélicos sesenteros resultan particularmente repetitivos y desconcertantes, por más que terminen justificándose a nivel argumental.
En cualquier caso, Dos chicas a la fuga deja constancia de que la comedia es algo muy serio y que, dentro de los géneros cinematográficos, es siempre uno de los menos valorados a pesar de la enorme dificultad que entrañan.
En conjunto, decepciona y sabe a oportunidad perdida: podría haber sido un gran trampolín para una carrera en solitario, pero se queda en resbalón de consecuencias impredecibles.
Valoración
Nota 45
Muy irregular, esta comedia en clave de road-movie podría haber apuntado mucho más alto habida cuenta del talento del reparto tan interesante con el que cuenta. Se queda a medias en todo e incluso se hace larga.
Lo mejor
El arranque. Puntualmente hay alguna gracieta que sí despierta una carcajada.
Lo peor
Demasiado metraje dedicado a chistes de penes y secuencias psicodélicas.
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Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.
