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Tully
Análisis

Crítica del drama Tully con una Charlize Theron de Oscar

Jason Reitman dirige Tully, película protagonizada por una Charlize Theron de Oscar, acompañada por Mackenzie Davis, Ron Livingston y Mark Duplass. En cines a partir del 22 de junio de 2018.

No podemos empezar a hablaros de la película Tully sin realizar una pequeña reflexión previa... Hay un momento crítico en la vida de una mujer en el que su carrera profesional, su cuerpo y sus aspiraciones cambian por completo: el día en que se convierte en madre. Puede parecer un cliché, pero cuando tu metabolismo se rebela y estás exhausta, preguntándote si alguna vez volverás a ser atractiva mientras te conviertes en un insomne surtidor de leche portátil, tu autoestima recibe un buen mazazo. 

De repente, tienes que conjugar dos facetas completamente antitéticas: necesitas ser un referente moral, una figura de autoridad y cariño y por otra parte no perder tu esencia, aquello que te hacía ser ágil, divertida y sexy. En la película Tully se aborda todo eso a la vez: cómo cambia la relación de pareja a partir de un momento dado, cómo cambia la autopercepción de la protagonista y el agotamiento que subyace a todo este proceso.

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Y es normal que esto sea difícil de comprender para un hombre, puesto que no tiene que pasar por este trance, al menos, no en el plano físico. De ahí que sea más fácil que el público femenino se sienta identificado con la protagonista y haga suya la película. No es en absoluto habitual enfrentarse a una película que desmitifica de esta manera la maternidad, la cual se nos suele vender como un fin en sí (¿cuántas películas acaban en boda y/o nacimiento de un bebé?) o bien como un idílico paseo por las nubes en el que, una vez superado el parto, todo es felicidad y regocijo.

Tully nos presenta a Marlo (Charlize Theron), madre de tres hijos que acaba de tener a su tercer bebé. A pesar de que todo el mundo la considera una mujer muy fuerte y jovial, empieza a acusar un cansancio preocupante. Su esposo Drew (Ron Livingston) debe viajar constantemente por trabajo, de modo que es ella la que carga con la crianza de los niños y el cuidado del hogar.

En vista de su agotamiento, decide aceptar un regalo que le ofrece su adinerado hermano Craig (Mark Duplass): una niñera nocturna cuyo nombre es Tully (Mackenzie Davis) y que le permite recuperar la ilusión y descansar al fin lo suficiente como para plantearse ponerse en forma e incluso disfrutar de los pequeños placeres del día a día. Aunque al principio Marlo lo ve como una extravagancia, acabará forjándose un fuerte vínculo entre las dos.

Las revistas de moda y de estilo de vida están hablando más bien poco de la película, pero mucho de la transformación física de su protagonista: Charlize Theron está magnífica una vez más, entre otras cosas porque para interpretar el papel llegó a sentirse un poco como la propia Marlo. Y quitarse de encima los más de 20 kilos que cogió para el papel ha sido algo que a sus 42 años de edad le ha supuesto un reto que ha desafiado su autoestima, algo similar a lo que sucede a Marlo.

Se te graba a fuego la secuencia en la que se quita la camiseta y al verla su hija le pregunta: "What's wrong with your body?", mirándola con cara de asco. Ésta es una de las razones por las que esta película es necesaria: por un lado, rara vez se afronta cinematográficamente la etapa posparto y, por otro, estamos acostumbrados a una visión muy poco natural de la maternidad. Las estrías, el sacaleches y las escasas horas de sueño forman parte de una realidad que nada tiene que ver con la de las supermodelos posando con sus perfectas barrigas redondas y su tonelada de maquillaje y Photoshop para vendernos que nada va a cambiar, salvo que llega un querubín al hogar en el pico de la cigüeña.

Tampoco debe interpretarse el guión de Diablo Cody como una llamada de atención para asustar a futuras mamás: no se trata de eso, sino más bien de retratar "la cara oculta de la Luna", es decir, lo maravilloso, lo duro, lo triste y lo complejo que hay detrás de esa suerte de metamorfosis que puede acarrear una verdadera crisis de identidad. Sin un excesivo dramatismo, en la película Tully hay un sustrato interesante, qué duda cabe, pero es a la vez entretenida, intrigante y divertida incluso ya que nos recuerda que ninguna vicisitud en la vida debe alejarnos de nuestra propia esencia. Madurar no es, a fin de cuentas, otra cosa que adquirir responsabilidades, pero sin dejar que esto nos hago olvidar quiénes somos.

Si Charlize Theron está estupenda (¡y cuándo no!), no menos calificativos merece Mackenzie Davis, mientras que la interpretación de Ron Livingston se nos queda un poco a medio gas. En lo que a departamentos técnicos se refiere, cobran gran importancia la banda sonora de Rob Simonsen (encargado también de la de Con amor, Simon, que se estrena esta misma semana), y los de fotografía y montaje a cargo de Eric Steelberg y Stefan Grube, respectivamente. De hecho, la narrativa de la película se basa en un potente giro de guión: si te adelantas, pierde mucha efectividad; si no te adelantas, pasas con desconcierto por una secuencia en concreto que te deja sin palabras. Y la clave para que esto funcione, es el montaje, claro.

Tully es una pequeña joya de las que no abundan en el cine actual: una conmovedora cinta independiente que deja poso y está llamada a hacernos pensar acerca de nuestra propia escala de valores y la forma en la que codificamos socialmente los roles familiares. Es hora de romper los arquetipos y recordar que ser madre no es un estigma, por más que te cambie para siempre.

Valoración

Theron no duda en darse en cuerpo y alma para realizar un retrato de la maternidad profundamente conmovedor. El guión es una genialidad, pero nos queda la duda de si la película llegará a quienes no hayan pasado por un trance similar y hayan experimentado esa sensación de estar rebasado.

Hobby

87

Muy bueno

Lo mejor

Charlize Theron, otra vez de fábula y en una historia emotiva que te toca el corazón escrita por Diablo Cody.

Lo peor

Se habla más de los kilos que cogió Theron que de la peli. Mal. Aspira a sorprender a partir de un giro de guión: si te adelantas, adiós sorpresa.

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