La chica del tambor
Crítica de La chica del tambor, ya disponible en Movistar +. Se trata de la adaptación de una novela de John Le Carré a manos del director coreano Park Chan-Wook.

Movistar + lanzó el pasado viernes el primer episodio de La chica del tambor (The Little Drummer Girl), una nueva adaptación de una novela de John le Carré tras el éxito de El infiltrado en 2016. Consta de seis episodios de una hora de duración que irán estrenándose a razón de un capítulo por semana y tiene numerosos atractivos, no solo por el guión adaptado por Michael Lesslie y Claire Wilson, sino también por la realización del surcoreano Park Chan-Wook, responsable de la trilogía de la venganza, Stoker La doncella, entre otras obras maestras.

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La chica del tambor - Promo de la serie de la BBC

A esto hay que añadir un elenco excepcional, encabezado por la actriz Florence Pugh (Lady Macbeth), Michael Shannon (La forma del agua) y Alexander Skarsgård (True Blood) que consiguen mantener el misterio en torno a sus actividades. 

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"La chica del tambor" es la quinta novela de le Carré, el afamado maestro del espionaje inglés, que vio la luz diez años antes que "El infiltrado", en 1983. Se ambienta en los años 70 para abordar la lucha israelí contra el terrorismo palestino. La acción arranca con un atentado en la embajada israelí en la Alemania Federal, que desencadena un operativo para atrapar a los responsables. La idea es dar caza a Khalil, un joven y letal activista palestino que capta a jóvenes occidentales de apariencia angelical a las que utiliza para dejar sus maletas explosivas sin levantar sospechas. 

Esto llevará a Martin Kurtz, el jefe del servicio secreto sionista, a buscar un cebo para Khalil: una actriz londinense que frecuenta los círculos de la izquierda radical y que será captada por el agente Joseph en un viaje que la compañía teatral realiza a Grecia. Allí Charlie caerá rendida a sus encantos justo antes de comprender que está a punto de formar parte de una trama de alcance internacional. En otras palabras, va a aceptar el papel de su vida en el teatro de lo real.

La chica del tambor

No confundas la realidad con la ficción

Cuando finaliza el primer episodio de La chica del tambor, ya tenemos las cartas sobre la mesa, de tal manera que todo está dispuesto para que arranque la función y en ella todos tienen un papel, aunque ninguno tan importante como el de Charlie. 

Lo primero que llama la atención de esta serie de Movistar+, producida para la BBC, es su tempo interno, mucho más pausado y menos trepidante del que nos tienen acostumbradas otras producciones estadounidenses, que brindan una gran importancia a la espectacularidad. En este sentido, queda patente que es una coproducción con Reino Unido y que tiene una voluntad estética más ambiciosa. 

Por otra parte, tenemos la visión de autor desde la realización. Park Chan-Wook se caracteriza por mimar cada detalle a la hora de componer los planos, mover la cámara y buscar la belleza extrema incluso en lo que aparentemente sería vulgar. Ni qué decir tiene que también es un enamorado de la cultura occidental y que rodar en Grecia le ha permitido brindarnos unas secuencias maravillosas, que casan a la perfección con la tragedia que se nos narra.

La fotografía de Kim Woo-Hyung va por el mismo camino, realzando con fortísimos contrastes de temperatura del color la dicotomía en la que se mueve la protagonista. Así los tonos azules y los cálidos se enfrentan a menudo en los cuadros conformando un aspecto visual que nos introduce con gran facilidad en la época, los 70, y a la vez nos da información casi subliminal sobre lo que va sucediendo.

Este thriller de espionaje es de visionado obligatorio en versión original: gran parte del fantástico trabajo que realiza Michael Shannon, se pierde con el doblaje. Su personaje se sale de lo corriente: es un curtido espía veterano que sabe lo que quiere y los recursos que tiene para conseguirlo. Pero no está tan desgastado como para estar de vuelta de todo o para no esgrimir cierto sentido del humor dentro de la gravedad de los hechos. Uno de los aspectos que pueden generar más curiosidad en los espectadores es qué clase de relación tiene realmente con sus compañeros.

La chica del tambor

En suma, con su primer episodio, La chica del tambor promete: es un arranque lo suficientemente interesante como para mantener el interés, aunque es probable que tenga más pegada entre el público cinéfilo que entre el seriéfilo, que entre la pila de series pendientes de visionado puede encontrar relatos más directos que se lo lleven a su terreno de un zarpazo. Esta serie exige una paciencia que cada día es más difícil encontrar en una audiencia aturdida por la oferta, pero sin lugar a dudas, merece la pena dedicarle tiempo aunque solo sea por el talento que reúne delante y detrás de la cámara.

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VALORACIÓN:

Buen punto de partida para una serie que nos traslada a los años 70: se trata de un thriller de espionaje de los que se desarrollan de forma pausada y dejan buen sabor de boca.
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LO MEJOR:

Las interpretaciones, la dirección artística, la foto y el uso de la temperatura del color (fortísimos contrastes de tonalidades frías y cálidas).
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LO PEOR:

Puede desesperar a los espectadores acostumbrados a la frenética narrativa de las series estadounidenses: se sale de la fórmula.
Hobby

75

Bueno

Y además