Crítica de Estado eléctrico, la superproducción de Netflix: mucha pirotecnia y poca emoción

Netflix

Crítica de Estado eléctrico, la película de los hermanos Russo para Netflix que adapta un cómic y está protagonizada por Millie Bobby Brown y Chris Pratt. Estreno el 14 de marzo de 2025.

Netflix ha apostado a lo grande con Estado eléctrico. Esta es una de las películas más caras del año, dirigida por esos expertos en blockbusters que son los hermanos Russo y protagonizada por estrellas como Millie Bobby Brown y Chris Pratt. Además, cuenta con la participación de Giancarlo Esposito, Ke Huy Quan, Jason Alexander, Woody Harrelson...

Como se puede entender, Estado eléctrico apunta a ser una de las películas del 2025, más todavía al tomar en cuenta la promoción que puede darle Netflix. ¿Cumple con las expectativas? Es complicado decirlo con pocas palabras.

Pero antes de continuar, el trailer de la película sirve para hacerse una idea del tono que se ha intentado dar a la historia: una mezcla de acción y humor salpicada con multitud de robots.

Estado eléctrico está situada en los años 90, pero muy distintos a los que fueron en realidad. En la narrativa de la película, se ha vivido una guerra entre los robots y la humanidad que ganaron los segundos. Como consecuencia, los robots están recluidos en una cárcel gigantesca en el centro de Estados Unidos. Es tan grande como un estado, desértica y delimitada por un muro.

Tener robots está prohibido; sin embargo, no la tecnología. La mayoría de las personas son adictas a la realidad virtual y viven con las gafas de VR puestas, ignorando en lo posible lo que ocurre fuera. Aunque no es un entorno futuro como el de Wall-E, más bien se muestra el decadente medio oeste estadounidense.

En ese contexto vive el personaje interpretado por Millie Bobby Brown. Una joven adoptada que perdió a su familia en un accidente de coche. Un día recibe la visita de un robot (prohibido, tal como decimos) que afirma ser, al menos en parte, su hermano pequeño. Desde ese momento, empieza una travesía.

Humor y acción para toda la familia 

Las dos horas que dura Estado eléctrico están repletas de ritmo, música, diálogos y avances en la trama. Cada 15 minutos o menos cambia el entorno y los protagonistas suman otra aventura más.

Por el camino, se encuentran al personaje de Chris Pratt. Alguien que se dedica a la venta ilegal de material tecnológico, también acompañado de otro robot. Estos dan el punto más cómico a la película. 

Este personaje parece mejor creado, o es más carismático, aunque tampoco es que sea un papel memorable. Es inevitable compararlo con Guardianes de la galaxia, donde el intérprete tiene una personalidad más destacada.

Las distintas localizaciones van acompañadas de los numerosos protagonistas de la película, nombres como Giancarlo Esposito, Ke Huy Quan, Jason Alexander y Woody Harrelson que aportan más dinamismo que calidad. Pero Anthony Russo y Joseph Russo han querido sumar otras presencias: los robots.

En pocas películas se verán tantos robots. Todos ellos con un diseño distinto que transmite cierta personalidad. Un trabajo muy destacado que quizá sufre la misma pega de Star Wars: gran número no significa que se despierte cariño hacia los personajes. Ocurre con los mismos personajes humanos... así que con estos se multiplica el problema.

Quizá uno de los mayores problemas de Estado eléctrico se encuentra en el acto de adaptación de la novela gráfica. Más allá de imágenes puntuales, la traslación de la historia, con sus añadidos, satura la narración de dos horas, que casi podría ser episódica.

En cuanto al tono buscado, destaca el uso del humor que hace, personalizado ante todo en Chris Pratt. Las bromas son constantes, pero descafeinadas, y sumadas a la violencia blanda hacen de este largometraje un producto para toda la familia que quizá guste más a jóvenes que a adultos

Otro de los conflictos de la película está en el modo de afrontar el trauma y el luto, pero no alcanza a emocionar por una dirección sin sorpresas y unos actores que no transmiten en pantalla.

¿Merece la pena ver Estado eléctrico? No podemos olvidar que ante todo es un blockbuster carísimo que entretiene. No hay que buscar mucho más, solo desconexión. 

Aquí tal vez pegaría decir que sobre todo es un espectáculo para pantalla grande, pero tendrá que limitarse a la que cada uno tenga en su casa, porque solo será posible verla en Netflix. Curiosa circunstancia con una película que ha costado más de 300 millones de dólares.

Valoración

Nota 61

Estado eléctrico es un blockbuster para la pequeña pantalla a pesar de sus imágenes espectaculares. Un largometraje que busca conquistar a toda la familia y evita cualquier riesgo, lo que la convierte en excesivamente predecible. Desgraciadamente, los hermanos Russo no consiguen alcanzar el nivel de sus mejores películas.

Lo mejor

La película es ante todo entretenida y cada uno de los (muchos) robots tiene un diseño distintitvo.

Lo peor

Las interpretaciones y la sensación de estar ante un producto fácil de olvidar, a pesar de su presupuesto.

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Ekaitz Ortega

Redactor jefe

Ekaitz Ortega es redactor jefe de HobbyCine desde 2022. Está especializado en literatura y cultura Gestiona el vertical dedicado a los sectores del cine y las series.

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