Crítica de Fundación temporada 3, la consolidación de la epopeya temporal

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Crítica de la tercera temporada de Fundación, la serie que se inspira en la obra magna de Isaac Asimov y se ha convertido en uno de los buques insignia de Apple TV+. Estreno el 11 de julio.

Si Apple TV+ es una superpotencia en materia de ciencia ficción es gracias a su enorme capacidad para absorber empresas que parecían imposibles por su complejidad como es el caso del lore creado por Isaac Asimov en sus novelas.

Fundación ha sido siempre un reto y en su tercera temporada demuestra que sigue estando a la altura de las circunstancias y que no hay miedo a la hora de arriesgar, aunque no le salga perfecto todo lo que intenta.

Ojo, que se suma a una oferta muy rica que incluye las exitosas Separación, Silo. Invasión o Matabot, recién renovada por una segunda temporada. A día de hoy es, probablemente, la plataforma que aglutina una mayor cantidad de proyectos de alta calidad, estrenando a un ritmo más pausado pero muy constante auténticas joyas.

Si vives lo suficiente, el tiempo se termina convirtiendo en un arma

Tenemos sobre la mesa un buen puñado de novedades ahora que la serie ya está bien establecida gracias a sus 20 episodios previos y da por hecho que el espectador se ha familiarizadi lo suficiente con los personajes y las reglas internas de su universo como para abrazar la acción desde el primer momento.

Y el conflicto está servido nada más empezar la tercera temporada con la aparición estelar y destructiva de El Mulo, un señor de la guerra interpretado por Pilou Asbæk (reemplazando Mikael Persbrandt) cuya finalidad será gobernar el universo a través de la fuerza militar y el control mental.

Supone una temible amenaza para la galaxia entera porque desafiará al Imperio pero también a la Fundación y no dejará de atormentar a Gaal Dornick a través de sus pesadillas.

El primer terreno en liza será la franja independiente situada entre los terrenos adscritos al Imperio los que maneja la Fundación, que trata de mantenerse neutral. Allí se encuentra el planeta Kalgan donde se presentará El Mulo para desatar su poder ante las fuerzas del archiduque Bellarion (Ralph Ineson).

Nos encontramos muy cerca de la Tercera Crisis de Hari Seldon siendo su rol en la historia una vez más definitorio, con lo que eso conlleva: esta tercera temporada se liega más a la letra impresa y en concreto a Fundación e Imperio, segunda novela de la trilogía original.

Los territorios controlados por la Fundación seguirán evolucionando, pero no sin atravesar vicisitudes y turbulencias: superada la fase religiosa, ven prosperar a la clase de los comerciantes que, liderada por los denominados Príncipes Mercaderes, va a ser una nueva fuente de problemas y les conducirá al borde de la guerra civil.

Por su parte, la dama Demerzel vivirá con angustia la nueva predicción del Radiante con el que le obsequió Hari Sheldon. Compartirá sus inquietudes con Despunte mientras que le confesará su naturaleza robótica a la sacerdotisa Zephyr y cómo la guerra de los robots auspiciada por el gran cambio en las leyes de la robótica la convirtió en la única superviviente como trofeo de Cleón I.

Demerzel se cuestiona sus propias motivaciones ante el más que obvio declive del Imperio con Despunte desprovisto de autoridad en el Consejo, Día entregado a los placeres del autoexilio en Trántor (y al consumo de sustancias recreativas) y Descenso consciente y concernido por su inminente desaparición. La corrupción se abre paso en este trío que ha dejado de estar sincronizado.

Lo dicho, Fundación pone toda la carne en el asador para que el común de los mortales pueda acceder a esa aventura en formato de space ópera sofisticada y de alto presupuesto. No hace falta que nadie sea psicohistoriador para adentrarse en esta historia repleta de giros, traiciones y profecías autocumplidas.

Por ponerle un "pero" al arranque de la temporada, tenemos que hacer mención a Haven, el asfixiante planeta de los comerciantes donde la luz de su estrella es abrasadora y tiene lugar una persecución con speeders poco convincente que nos trae a la memoria algunos deslices de Star Wars.

Es rupturista y original, pero la pantalla verde esta vez se hace notar demasiado y la iluminación no ayuda.

Veremos cómo se configura el futuro de la serie con el cambio de showrunner que se hará efectivo a partir de la próxima temporada, cuando Ian Goldberg sustituya a David S. Goyer. Es preocupante que la razón que le ha llevado a tomar distancia sean las desavenencias con la producción por los presupuestos asignados a la serie. Fundación es cara porque necesita ser cara, no es un capricho.

De facto, la grandiosidad del diseño de producción es una parte indispensable de su ADN habida cuenta de que estamos ante una escala galáctica con distintos planetas, hábitats y usos y costumbres.

Esa riqueza estética unida al carisma de los personajes es uno de los ejes fundamentales de Fundación. La historia es muy buena y está envuelta con esmero para lucir con todo el esplendor que merece. Crucemos dedos para que esto se mantenga.

Valoración

Nota 80

Fundación mantiene el listón muy alto introduciendo novedades y buceando en muchos de los conceptos de ciencia-ficción de las novelas de Asimov con sus carismáticos personajes.

Lo mejor

La serie exhibe un músculo increíble en lo que se refiere al diseño de producción e indaga también en algunos conceptos fundamentales emocionantes.

Lo peor

Algunas tramas son más endebles que otras, como viene sucediendo desde la primera temporada.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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