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Gambito de dama
Análisis

Crítica de Gambito de dama, con Anya Taylor-Joy más desafiante que nunca

Crítica de Gambito de dama (Queen's Gambit), la serie creada por Scott Frank (Logan) y Allan Scott (La mujer del predicador) con Anya Taylor-Joy más desafiante que nunca. Ya en Netflix.

Gambito de dama (Queen's Gambit) es una de las mejores series de cuantas lleva estrenadas Netflix este año y, sin embargo, también es muy probable que no la estéis viendo. Al contrario de lo que sucede con producciones mucho más pequeñas e irrelevantes que ésta, no ha tenido ninguna promoción: ni la prensa ha recibido screeners previos al estreno ni una mísera nota de prensa anunciando que llegaba esta joya a la plataforma de streaming. Resumen: es uno de esos sleepers que te encuentras de casualidad.

El indudable gancho que supone tener en el papel protagonista a la magnética Anya Taylor-Joy (que recientemente nos deslumbraba en cines con Emma.) ha aupado la serie al top 10 de los contenidos más vistos en España de forma veloz y así ha terminado acaparando las miradas de la audiencia, que ha caído rendida ante una miniserie de siete episodios que lo tiene todo.

Desde una estupenda banda sonora, hasta un guión afilado con una desafiante protagonista que quema los tópicos respecto a lo políticamente correcto a pesar de ser una mujer en un mundo de hombres. Ni se envuelve en la bandera feminista, ni pretende representar un papel religioso o político, sino que reivindica por encima del todo su independencia y su derecho a ser, sencillamente, la mejor jugadora del mundo de ajedrez.

La miniserie cuenta la historia de Beth Harmon, una joven huérfana que descubre de forma fortuita que posee un extraordinario talento para el juego, aunque sea en parte debido a los tranquilizantes que le procuran de forma constante.

En los años 50, tras un fatal accidente de coche en el que su madre fallece, es ingresada en un rígido orfanato católico en el que la sobremedican y en el que el conserje, el señor Shaibel, la introduce en el mundo del ajedrez enseñándola a mover las fichas en el tablero y las reglas básicas. También le regalará su primer libro de jugadas y será su primer maestro antes de empezar a despuntar de forma notoria.

A medida que su fama empieza a crecer, Beth tiene que luchar contra numerosos oponentes de los que aprende mucho pero, sobre todo, tiene que luchar contra ella misma y su capacidad de autodestrucción dado que arrastra un largo historial de abuso de alcohol y drogas que la sitúan al filo de la navaja en algunos de los torneos ajedrecísticos más relevantes para su carrera.

La ambientación y la puesta en escena, cuidadísima al detalle con unos apartados técnicos fascinantes y unas caracterizaciones también arrolladoras nos lleva a conocer la idiosincrasia de los años 50 y 60 y a una mujer que, desde niña, resulta singular.

Gambito de dama es una carta de amor escrita al ajedrez y al mundo de la competición mostrando los enfrentamientos con una sensibilidad brutal: desde partidas que parecen duelos de pistoleros en el oeste hasta lo que supone un cara a cara con la élite mundial en Rusia, el país en el que han vivido y viven los mejores estrategas pasando por partidas rápidas a la velocidad de la luz, el submundo de las apuestas, los temores ante la llegada de ordenadores que superarían las capacidades humanas o rondas simultáneas que suponen un reto con varios frentes abiertos a la vez.

La elegante realización es un caramelo con un balance sensacional entre lo que supone cada victoria, derrota o resultado en tablas a nivel individual y colectivo y con una perspectiva única sobre un personaje femenino que es todo ambición y se niega a ser encasillada. Hasta tal punto está bien escrita y planificada que muchos espectadores se han preguntado si se trata de una biografía de un ajedrecista real o si será una historia real dramatizada en parte para la televisión... pero el caso es que no, todo es pura ficción.

Gambito de dama adapta la novela homónima de Walter Tevis que se inspiró para crear a Beth Harmon en ajedrecistas reales como Bobby Fischer, Boris Spassky y Anatoly Karpov pero sin que se pueda identificar con ninguno de ellos al cien por cien. El creador de la historia no quería que hubiera sobreinterpretaciones ni segundas lecturas sobre lo que cuenta la historia, de modo que todos los jugadores a los que va conociendo Beth son también inventados. 

Solo viven en la ficción el señor Shaibel al que da vida un emotivo y contenido Bill Camp, los gemelos Mike y Matt a los que dan vida los entrañables Russell y Matthew Dennis Lewis, el gran estratega Benny Watts de Thomas Brodie-Snagster, el altivo Harry Beltik de Harry Melling que tiene una evolución sensacional, el hierático Vasily Borgov de Marcin Dorocinski y el visionario y cautivador Townes, el único que es capaz de ver a través de la inalcanzable Harmon, a quien da vida Jacob Fortune-Lloyd. El universo de personajes secundarios es tan rico y está tan bien delimitado que parece real... o al menos, al espectador le gustaría que fuese real... algo que ya es decir mucho.

Nuestra recomendación: vedla hasta el final, permitid que os emocione, que se os encoja el ombligo y que Anya Taylor-Joy tome el mando de la partida. La tiene ganada.

Valoración

Gambito de dama es una miniserie de siete episodios escrita como una carta de amor al ajedrez con un personaje ficticio como protagonista que te atrapa completamente.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

El diseño de producción, la dirección artística, las interpretaciones, el guión... Es una serie muy redonda.

Lo peor

El ritmo es un poco lento al comienzo: puede que el primer episodio se haga algo largo, pero una vez que despega no te suelta.

Y además