Crítica de Gen V temporada 2: empieza en suspenso y termina en sobresaliente, para Prime Video

De decepción vaga a sátira juvenil desatada: Gen V es la serie que demuestra que incluso los superhéroes necesitan repetir curso para sacar matrícula.

Qué difíciles son los spin-offs. Estar en la terna de ser un apéndice prescindible, un clon con o sin personalidad, conseguir no sólo elevar la serie principal, sino tener una entidad lo suficientemente carismática como para sobrevivir por tu cuenta...

La primera temporada de Gen V demostró lo último. Y con creces. Un chispazo de frescura que recogía el guante de la sátira sangrienta repleta de humor negro de The Boys, aún manteniendo su dependencia, pero con una riquísima vida propia. La sombra para la segunda era alargada.

Con la triste pérdida de Chance Perdomo, que a todas luces debía ser un elemento principal natural para la segunda temporada, los guionistas han tenido que superar el reto narrativo de mantener el pulso de la serie, rendir homenaje y no traicionar la base que caracteriza al universo.

El examen lo empiezan regular, seamos honestos. Pero no es un estudiante más llegando a selectividad; tienen la experiencia y la confianza para poder salir con un notable por mucho dolor que causen las expectativas sobresalientes a las que apuntaron en la primera.

Llegar a una segunda temporada te resta opciones. Ya no estás tan interesado en ver su creatividad a la hora de explotar nuevos poderes en pantalla, aunque sean un reclamo. Ahora debe dar respuesta a la escalada narrativa natural de la cuarta temporada de The Boys con, precisamente, un buen guión que ponga a rodar el balón para la quinta y última. O incluso para sobrevivirla.

Pues esta temporada de Gen V ha jugado conmigo como un títere más. Sus primeros episodios me hicieron esperar lo peor, pero el revés de los siguientes han terminado confirmando no sólo su calidad, sino su capacidad para mantenerse en pie cuando las llamas arrasen todo en 2026.

El precio de madurar en televisión

El arranque del primer episodio es sorprendentemente anticlimático. Como si te hubieras perdido el episodio real de contexto como nexo entre temporadas. No sólo es que no tenga el brío visceral y furioso de la primera temporada; la historia arranca en tercera, tirando de elipsis y esperando pocas preguntas.

Es como empezar la serie por el tercer episodio, cuando todo está asentado y marchas con la tracción inevitable de la temporada. La presentación de la trama principal con cameo incluido ejemplifica el problema: un empalme narrativo apresurado, una excusa sin convicción. Un planteamiento inexplicablemente vago.

Lo que, como decía al principio, debería sentirse como un momento especial y deseado, termina saboreándose como un trámite burocrático enmascarado por los fuegos artificiales de tener a una estrella del show principal en el spin-off.

A la muesca se suma el vacío dejado por Perdomo, que se hace palpable en cada escena de los primeros episodios. La serie ha optado por no reemplazarlo e integrar su ausencia como parte del relato, un gesto narrativamente elegante y emocionalmente justo. 

Pero las heridas pesan. Y esta, inevitablemente, más. Los guiños a André, aunque breves, buscan recordarnos su importancia, y en parte logran dotar de gravedad a un conjunto que, de lo contrario, correría el riesgo de volverse rutinario.

Quieren transformar la tragedia en un motor narrativo. Yo, personalmente, no comulgo con esa gestión del duelo. No por los intentos de dotarla de un poso emocional; simplemente porque la pieza encaja en el rompecabezas por inercia más que por inteligencia o estilo...

...o eso pensaba en sus primeros episodios. El desarrollo de la temporada hace evidente el patatal a solucionar para que los planes que tenían para Gen V no se fueran al traste con la pérdida de un personaje tan trascendental. 

Y el resultado es el que es: un comienzo trastabillado, incluso decepcionante. Pero como buen alumno aventajado que es, a partir de su cuarto episodio no sólo recupera sensaciones, sino que empieza a fluir con el carisma inherente de su universo en todo su esplendor.

Del caos inicial a la virtud «super»

Pese al tropiezo de los primeros episodios, Gen V sigue teniendo personajes capaces de sostener la trama por sí mismos. Ese es uno de los pilares de esta segunda temporada: deja en los diálogos y las emociones sus opciones para triunfar.

Marie, Jordan o Emma siguen conservando e impulsando el magnetismo de sus personajes en sus subtramas personales, a pesar de que no formen parte de una expansión real de sus límites: seguimos orbitando los mismos escenarios, la misma Universidad Godolkin y en dinámicas similares.

Decía en mi crítica de la primera temporada que "limita con paciencia e inteligencia su campo de acción". Y así es; lo que, una vez más, funciona cuando te lanzas al redil, se vuelve repetitivo y formulaico si no lo aderezas con un crecimiento o una excusa más poderosa que lo justifique.

La Universidad Godolkin se hace harto pesada. Es la sensación de caminar en círculos; un retraso narrativo para que sus personajes lleguen al punto de madurez que empiezan a exponer a mitad de temporada. Los tres primeros episodios son una escapatoria vaga al conflicto externo a la producción.

Un apartado que me ha irritado particularmente es el de esa enfermedad que parece estar extendiéndose en el cine como el V: la sobreexplicación. Cate, en este caso, verbaliza constantemente lo que está pasando, cada pequeña trama, como si sus guionistas esperasen que la mitad del público va a estar escuchando en segundo plano atrapados por el «doomscrolling».

Este experimento de «Barbie Rara», sin embargo, termina dando sus frutos, y junto al excéntrico de Sam Riordan (Asa Germann) acaban conformando un grupo tan disfuncional como atractivo. Este último consigue rememorar la siniestra mirada del Patriota de Antony Starr cuando nunca sabes qué esperar de él.

Ahora, el fichaje de Hamish Linklater (glorioso en Misa de medianoche) como el decano Cifra (Cipher) es el auténtico soplo de aire fresco. Un tipo con un físico absolutamente común que consigue irradiar un carisma siniestro, haciendo vibrar cada uno de sus diálogos con humor sardónico.

Es un robaescenas; me he pasado toda la temporada deseando tenerlo en pantalla. No sólo por la exquisita capacidad que tiene para imprimir humor en sus líneas, sino porque cada vez que aparece en pantalla, la narración visual también gana la chispa y la comedia fresca que necesita la serie.

Igual que daba una de cal, hay que apreciar la de arena. El trabajo de los guionistas en este sentido es soberbio, dotando al personaje de un trasfondo tan rico y embriagador que todo el proyecto Odessa languidece al lado del misterio que oculta el personaje.

¿Hacia dónde quiere ir Gen V?

Gen V hereda de papá The Boys la dependencia de sus villanos; Cifra es el malo de manual que disfrutas odiando, de espíritu apático y manipulador, ocultando capas que estás deseando descubrir. Y no necesita superpoderes para demostrarse imprescindible.

Pero peca de lo que los amantes de la literatura fantástica y de Brandon Sanderson tanto críticamos: la «Sanderstorm». Ese principio efectista de acumular, acumular y acumular para desencadenar todo en un ataque extremadamente poderoso. El efecto Rogue One de Star Wars.

Por suerte, en este caso sólo tendremos que padecer los primeros episodios para empezar a obtener recompensas realmente jugosas. No sólo en forma de conflictos narrativos que huelan a prenda recién estrenada, sino también de lo que todos buscamos en ella: la sátira a la crueldad humana.

Porque si algo nos está demostrando el universo The Boys es que son especialistas en retratar la absoluta depravación perversa y despiadada de la humanidad a través de versiones superheroicas de nosotros mismos.

Una paradoja inteligente enmascarada en lo pueril, el absurdo y lo dantesco. Gen V hace gala de ello y se regocija de su propio espíritu más juvenil respecto a la serie madre cargando como balas la ironía y el humor negro al servicio de su crítica al sistema.

Valoración

Nota 84

La segunda temporada de Gen V no sólo la asienta en el universo The Boys, sino que demuestra su capacidad para sobrevivir a su madre; una sátira juvenil negra cargada a las espaldas de un brillante Hamish Linklater que roba la temporada con su carismático villano.

Lo mejor

El carisma de Cifra y la sátira feroz que sigue reflejando escalofriantemente a una sociedad aún más podrida que la de los supers.

Lo peor

La temporada empieza de la forma más apática posible, resolviendo de forma vaga la desgracia externa para enlazarla con su plan a mitad de temporada.

The Boys (Serie TV)

The Boys (Serie TV)

Compañía

Amazon Studios

Hobby85Muy bueno
Generación V (Gen V) (Prime Video)

Generación V (Gen V) (Prime Video)

Plataforma

Prime Video

Título original

Gen V

Género

Acción, Comedia

Duración

40 min.

Temporada

1 temporada (abierta)

Pais

Estados Unidos

Hobby81Muy bueno
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