Crítica de Gladiator II: colosal puesta en escena para la secuela más esperada del año

Crítica de Gladiator II, la secuela de Gladiator dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Paul Mescal, Pedro Pascal, Connie Nielsen y Denzel Washington. Estreno el 15 de noviembre.
En un año en el que hemos recibido secuelas del calibre de Dune Parte 2, Del revés 2, Bitelchús Bitelchús o Joker: Folie à deux hemos saboreado todo tipo de sensaciones, desde éxitos apabullantes hasta las decepciones mayúsculas. El quid de la cuestión: las expectativas.
Pero si hay una segunda entrega que nos ha traído de cabeza desde hace años es la de Gladiator, una de las películas más celebradas de Ridley Scott, con un guión abrumador, unos personajes entrañables y una historia con "eco en la eternidad", parafraseando una de sus grandes sentencias.
Ni más ni menos que 24 años han pasado desde que nos presentaron al Máximo Décimo Meridio de Russell Crowe y el tiempo ha pasado para todos: para los personajes, a los que retomamos años después del desenlace, y para los espectadores, que estamos ya más que habituados a los efectos especiales y a producciones grandiosas que por aquel entonces eran inusuales.
Así que el reto de sorprender a la audiencia se ha ido volviendo cada día más complicado. Obviamente una secuela como ésta no puede evitar rendir homenaje a su origen pero a su vez tiene que mostrar novedades suficientes como para justificar su existencia y darle un sentido a la trama. ¿Lo consigue? Hasta cierto punto, sí.
El punto de partida de la aventura
Gladiator II no arranca en Roma, sino en Numidia, un pueblo bereber africano donde Lucio ha rehecho su vida tras ser exiliado por su madre para salvar su vida. Por paradójico que parezca, él es uno de los líderes militares encargados de contener a las huestes romanas que tratan de anexionarse un nuevo terriitorio.
A la cabeza, el general Marco Acacio, a quien jura venganza tras ser atrapado y vendido como futuro gladiador gracias a la rabia que le hierve en las venas y su falta de escrúpulos a la hora de luchar por su vida.
Una vez probadas sus habilidades por parte de los sanguinarios Geta y Caracalla, nuestro héroe es arrojado a la arena del Coliseo, donde pronto se ganará el favor de la gente del pueblo.
Entre tanto, su madre Lucilla y Marco Acacio planean una insurrección militar de incierto resultado sin saber que su peor enemigo será Macrino, que tiene sus propios planes para hacerse con el poder.
Decir que Gladiator II es un espectáculo es quedarse muy corto: es una verdadero festín en lo que se refiere a la puesta en escena y a la grandiosidad de las secuencias de acción. Resultan verosímiles dentro de la barbaridad que proponen, están muy bien planificadas y rodadas con mimo.
Los espectadores van a ver enfrentamientos colosales de lo más imaginativos: peleas cuerpo a cuerpo, una naumaquia, simios coléricos y hasta a un rinoceronte embistiendo a Paul Mescal. ¡Y hablamos solo de la arena! Porque ya, para empezar, el asedio de la flota romana a Numidia es formidable.
Podemos decir que, sin exagerar, es uno de los proyectos más ambiciosos de Ridley Scott en lo que se refiere a los efectos especiales, la creación de sets de rodaje y las batallas, superando incluso el músculo que exhibió en Napoleón. Como en aquella, la fidelidad histórica queda relegada a una segunda posición dejado vía libre a una aventura épica.
No todo son laureles para Gladiator II: ni Paul Mescal tiene el carisma de Russell Crowe ni el guión tiene el empaque y la trascendencia de la primera Gladiator.
Es una secuela muy digna (que no es poco, porque el reto era gigantesco), con novedades que le van a volar la cabeza a los espectadores pero que, incomprensiblemente, se lanza en los brazos de la melancolía en su tercio final, perdiendo bastante fuerza.
Queda la sensación de que Lucio no es más que un vehículo para completar la historia de Máximo, cuya misión no era otra que alcanzar el sueño de una Roma unida como la que propugnaba Marco Aurelio.
El problema del guión no es solo que resulta rocambolesco cómo termina el héroe caminando sobre los pasos de Máximo, sino que hay también un cierto exceso de personajes a su alrededor. La sombra de Russell Crowe es alargada, pero también lo es la de Joaquin Phoenix, antagonista absoluto en la entrega anterior.
Pero es que, además la galería de secundarios tampoco termina de eclosionar: la excelente labor de Djimon Hounsou y Oliver Reed y la forma en la que se fijaron en nuestra memoria no es comparable con otros personajes mostrados aquí. Y la prueba está en los propios títulos de crédito iniciales en los que se repasan los momentos más memorables de Gladiator.
Aunque la película ha sabido reunir a algunos intérpretes imprescindibles como Connie Nielsen o Derek Jacobi (él en un papel casi testimonial), también ha querido tirar de talentos actuales como el de Pedro Pascal, Joseph Quinn, Fred Hechinger, Alexander Karim o Peter Mensah. Todos tienen su momento, pero se les saca poco partido.
El que se lleva el trabajo a un terreno completamente distinto y mucho más juguetón es Denzel Washington, sobre quien se posa más el foco para dejarlo brillar... al punto de opacar en ocasiones al protagonista, cuya historia propia queda enterrada bajo la de Máximo primero y la de Macrino después.
En resumidas cuentas, hay muchos motivos para disfrutar de Gladiator II. Puede que los momentos más emocionantes de esta nueva película tengan tanto que ver con la primera (frases icónicas, banda sonora y hasta imágenes) que pueda considerarse una "secuela-altar" pero desde luego no se puede decir que nos den (solo) más de lo mismo.
Sabe diferenciarse y arriesgar. A veces acierta de pleno, a veces no... pero es un hito insoslayable del que hay que gozar en pantalla grande.
Valoración
Nota 78
Ridley Scott revisita una de sus obras más celebradas potenciando la violencia y la espectacularidad con un elenco coral y fuertes ecos de la Gladiator original. La sombra de Russell Crowe es alargada, pero la cinta sirve un espectáculo fastuoso.
Lo mejor
Las batallas dentro y fuera de la arena del coliseo: la toma de Numidia, la naumaquia, el rinoceronte, las peleas cuerpo a cuerpo. ¡Brutal!
Lo peor
El guión está cogido con pinzas en algunos aspectos y la película se embelesa demasiado en el tramo final rindiendo homenaje a Máximo.
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Gladiator II (2024)
Título original
Gladiator II
Género
Acción, Aventura, Drama
Lenguage original
Inglés
Presupuesto
310.000.000,00 $

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

