Ha nacido una estrella
Análisis

Crítica de Ha nacido una estrella, con Lady Gaga y Bradley Cooper

Por Raquel Hernández Luján

Lady Gaga protagoniza Ha nacido una estrella, la cuarta adaptación de esta historia. Bradley Cooper dirige y también protagoniza esta historia sobre superación en la música y el amor.

El recorrido por el circuito de festivales de la película Ha nacido una estrella, la cuarta plasmación cinematográfica de esta trágica historia, nos ha dejado impresiones de todos los colores: hay quien se ha rendido a sus pies y quien la despelleja sin piedad. En el epicentro de la dicotomía, la fiera de la canción y musa del pop Lady Gaga, en su primer papel protagonista, después de que la viéramos en American Horror Story.

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La camaleónica intérprete vocal tiene ahora por delante el reto de sostener una historia en la que se supone que su personaje sufre una increíble metamorfosis: del anonimato al éxito. Como señala un personaje en un momento dado del metraje "el gusano se transforma en mariposa". Solo que esa evolución nunca se ve: Lady Gaga es una artista de tal calibre que nunca consigue esconder su talento, o pretender que está emergiendo. Tampoco Bradley Cooper nos convence nunca de no estar en el pozo (de hecho, la película arranca con un plano en el que lo vemos consumiendo alcohol y barbitúricos antes de un concierto masivo) y la química entre ambos a duras penas consigue cuajar, una vez termina el primer acto de la película.

No obstante, es imposible hacer una crítica de Ha nacido una estrella sin alabar el prodigioso diseño de sonido, que a buen seguro reportará un Oscar a la película.

La banda sonora está llena de hits (unos más facilones y explotados que otros) pero es la calidad del sonido y la paleta de emociones que transfiere al espectador lo más valioso de la película: Steve Morrow, el editor de sonido de La La Land. La ciudad de las estrellas, ha formado parte del equipo y vaya si se nota. Cuando el espectador se introduce en un concierto multitudinario, puedes sentir cómo te vibra la butaca y casi cómo debe fluir la adrenalina al artista que está a punto de lanzarse al estrellato.

Ha nacido una estrella

Esta película musical nos presenta a Jackson Maine, un veterano músico aquejado de una enfermedad auditiva, cuya carrera empieza a declinar. Por casualidad, una noche, tras uno de sus multitudinarios conciertos, conoce a una joven camarera llamada Ally cuando realiza un número en un local de variedades. Ella sueña con triunfar en el mundo del espectáculo y él, impresionado por sus cualidades, su forma de componer y su voz, decide convertirse en su mentor y darle la oportunidad con la que siempre ha soñado, a la par que inician un apasionado romance. Poco a poco, no obstante, el carácter autodestructivo del cantante dificultará el ascenso de Ally y pondrá a prueba su relación.

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Ha nacido una estrella es una nueva versión de la original del 37 del mismo título dirigida por William A. Wellman y protagonizada por Janet Gaynor y Fredric March. Posteriormente se realizarían dos remakes, el de 1954 protagonizado por Judy Garland y James Mason y el de 1976, que contaba con Barbra Streisand y Kris Kristofferson. Esta revisitación adapta la historia a nuestros tiempos, en los que la agenda musical la marcan los Grammy y la visita a late shows que sirven de plataforma para darse a conocer, así como el "diseño" de los artistas cuya estética, estilo musical y presentación son moldeados como arcilla para llegar al número uno.

Ha nacido una estrella

Entre sus cualidades positivas más relavantes, el hecho de que los temas musicales se hayan rodado, en su mayoría, en vivo, aportando una enorme fuerza a la banda sonora, que se lanzó de forma simultánea a la película el 5 de octubre y cuenta con 19 canciones originales. Además de Lady Gaga, que aprovechó su presencia en el Festival de Coachella para rodar algunas de las secuencias de Ha nacido una estrella, han participado en su elaboración Nick Monson, Lukas Nelson o Diane Warren, entre otros, que ya habían colaborado con ella en Joanne o ARTPOP, dos de sus álbumes anteriores.

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Respecto a la historia, no podemos ser tan benevolentes: después de arrancar con una soltura y naturalidad muy reseñables, cae en picado, en gran parte por el elevado narcisismo de ambos protagonistas, que poco a poco va vampirizando una película que, si bien es entretenida en su conjunto, no puede evitar caer en cierto tedio y melodrama barato por su obsesión por convertirse en el vehículo de lucimiento personal de la pareja en la ficción.

Con todo y con eso, donde sí despunta es a la hora de mostrar cómo funciona la industria de la música, dejando muchas veces el arte y la autenticidad de lado y apostando por la fórmula del hit para triunfar. Es un poco lo mismo que le sucede a la película en sí, aunque adrede rescate anécdotas reales que ayudan a humanizar la historia, como los problemas que tuvo la propia Stefani Joanne Angelina Germanotta (leéreis su nombre tal cual en los créditos) por su físico antes de dar un puñetazo sobre la mesa y dejar que su brillo opacara cualquier duda sobre su talento vocal y como show woman. De paso, hemos descubierto al mejor Bradley Cooper hasta la fecha: con una voz rasgada y un personaje nada agradecido, que construye con verdadera pasión con más fortuna desde la interpretación que desde la dirección.

Ha nacido una estrella no es ni de lejos la mejor película que va a desfilar por las carteleras en estos meses, ni se puede elevar a los altares, pero sí que gracias a su arranque y a algunas secuencias puntuales (la mayoría de los números musicales, incluyendo la horripilante canción popera que constata el momento en el que un artista vende su alma al diablo) se merece un visionado: puede que la historia sea hasta simplona, pero secundarios como Sam Elliot o Michael Harney despiertan una gran ternura y la música toca al espectador por más que no lo consiga el clímax de la cinta.

Valoración

Una película muy funcional creada para arrastrar a las masas: una de esas películas musicales que narra una historia de amor trascendental, el cual no es otra cosa que un vehículo para el lucimiento de Lady Gaga y el propio Bradley Cooper.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

El diseño de sonido y los ecos biográficos que se han colado en el guión acerca de las dificultades de la diva para convertirse en una estrella.

Lo peor

Que arranque con tanta frescura y naturalidad y termine de una forma tan relamida y artificiosa. Va de más a menos.