Insatiable
Análisis

Crítica de Insatiable, la nueva serie de Netfix

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de Insatiable, la nueva serie de Netfix acusada de body shaming disponible en la plataforma de streaming desde el pasado 10 de agosto 2018.

Netflix vuelve a abrazar la polémica con una nueva serie que ha conseguido ser estigmatizada antes de su estreno por la crítica estadounidense y por su público objetivo. No es para menos: como ya sucediera con Hasta los huesos, de nuevo la plataforma intenta internarse en un terreno farragoso desde una óptica extraña. Un guión tiene que ser muy inteligente para abordar problemas como los de Insatiable en clave de comedia negra.

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Y cuando hablamos de polémica, lo hacemos con letras mayúsculas: se recogieron 200.000 firmas de personas que pedían la cancelación de la serie antes de su estreno y los avances de la misma ya hicieron saltar todas las alarmas.

¿De qué trata exactamente Insatiable (Insaciable)? Narra la historia de "Patty la gorda" (Debby Ryan), una joven que ha sido víctima de bullying en el instituto por su peso, y su repentino cambio de aspecto físico, que marcará un antes y un después en su vida. De regreso a las clases, la nueva Patty, delgada y esbelta, pondrá inicio a su venganza contra sus antiguos acosadores, que la tratarán de forma muy diferente.

Por el camino se aliará con un coach con quien comparte un pasado similar que la encumbrará como estrella en competiciones de belleza locales.

Acción-reacción: a Netflix no le ha quedado más remedio que defender la llegada del proyecto a la pantalla. "El fat-shaming está en el ADN de la serie, pero el mensaje final es que lo más importante es sentirse cómodo", ha expresado Cindy Holland, vicepresidenta de la plataforma. "La creadora (Lauren Gussis) se sintió muy convencida de explorar estos temas según sus propias experiencias, pero satíricamente, de una manera muy exagerada".

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Para quienes no estén al día de neologismos, lo que ha propiciado un tsunami mediático es ese fat-shaming, o, dicho de otra manera, que la serie convierte el exceso de peso una diana: los gordos/as son tratados como enfermos, con una relación con la comida no solo tóxica sino repugnante y deben avergonzarse de su aspecto y aspirar a transformarse mágicamente hasta alcanzar el ideal de belleza actual, con el que de hecho conseguirán abrirse puertas (queda patente desde el primer episodio que el físico es ante todo un arma que sirve tanto para ganar un juicio como para embelesar a un incauto como para, aquí lo más preocupante, vengarse de los demás). La forma en la que se trata la sexualidad, merecería una tesis doctoral aparte por ser especialmente enfermiza.

La propia Gussis también quiso entrar en el debate, revelando los profundos problemas que tuvo cuando era una adolescente. "Cuando tenía trece años, intenté suicidarme. Mis mejores amigos me dieron de lado y yo quería vengarme. Pensé que si me veía guapa por fuera, sentiría que era suficiente. En cambio, desarrollé un trastorno alimenticio... y el tipo de ira que hace que quieras hacer cosas oscuras. La serie sirve como historia de advertencia", expresó la creadora de la serie.

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Así que parece ser que la serie pretende exactamente lo contrario de aquello de lo que la acusan... ¿Qué ha pasado? ¿Es el enfoque que le han dado lo que ha propiciado su fracaso en ese objetivo de ser ejemplarizante? Pues que más allá de su tratamiento sobre la obesidad o sobre la autoimagen de la protagonista adolescente y aquellas personas de las que se rodea, Insatiable es un producto deficiente. No es que sus bromas estén en límite de lo políticamente incorrecto (parece que de hecho vivimos en una época en la que pasamos del blanco al negro con facilidad pasmosa: o nos pasamos por exceso o por defecto de celo) y que por tanto puedan ofender a determinados colectivos de espectadores, sino que el humor no funciona para nadie. No es una serie divertida, los personajes no son lo suficientemente complejos, imprevisibles o atractivos como para engancharnos a sus historias y los diálogos carecen de frescura e hilaridad.

Todo el revuelo que ha armado Insatiable antes de su estreno está más que justificado una vez vista al completo pero habría que añadirle otros muchos problemones de calado: mofarse de la pederastia (no hay forma humana de conseguirlo y menos en este momento), del abuso de determinadas sustancias, de las distintas opciones sexuales de los personajes que pueblan esta absurda y revanchista historia o incluso hablar de poliamor de una forma tan fallida, hacen que la serie parezca de lo más rancia, obsoleta a pesar de estar recién estrenada, como si su libreto se hubiera escrito hace tres décadas.

Tampoco es que las interpretaciones sean memorables: forman parte del reparto Alyssa Milano y Dallas Roberts constatando que están en horas bajas.

Si pretendía convertirse en una serie de espíritu afín a Por trece razones pero llegando a conclusiones similares de diagnóstico y tratamiento de problemas enquistados en nuestra sociedad desde la comedia, no podría estar más lejos de alcanzar esta meta. Ni para adultos, ni para adolescentes. Nadie que aprecie su tiempo debería perderlo voluntariamente con los doce episodios que conforman esta primera y, esperemos, última temporada.

Valoración

Muy insatisfactoria como comedia y más aún como drama de valores sociales, Insaciable es una serie con graves problemas que la convierten en un pequeño martirio.

Hobby

40

Malo

Lo mejor

El enfoque satírico busca la exageración y la desmesura y en alguna ocasión muy puntual tiene algo de gracia (poca, la verdad).

Lo peor

Es de largo una de las peores series originales de Netflix: ni su puesta en escena kitsch ni su guión consiguen su propósito cómico.