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Judas y el mesías negro
Análisis

Crítica de Judas y el mesías negro, nominada a 6 premios Oscar

Crítica de Judas y el mesías negro (Judas and the Black Messiah), dirigida y escrita por Shaka King en colaboración con Will Berson y nominada a 6 premios Oscar.

Judas y el mesías negro nos presenta un drama inspirado en hechos reales que sirve a su vez como biopic de Fred Hampton, uno de los líderes locales de los Panteras Negras en los años 60 convertido en símbolo de la represión en base a la traición que aquí se relata.

Su poder: el de ser en efecto un mesías con la capacidad para reunir en torno a sí mismo a diferentes facciones políticas para trabajar por un proyecto común.

Se trata de una película reivindicativa y de gran calado político que está llamada a convertirse en un nuevo himno del movimiento Black Lives Matter y que ha conseguido tener una gran repercusión mediática, sobre todo al alzarse con cuatro nominaciones en los BAFTA y seis nominaciones a los Oscar entre los que se incluyen mejor película, guión original, mejor fotografía, mejor canción original e, incomprensiblemente, dos nominaciones a mejores actores secundarios para Daniel Kaluuya (Black Panther) y LaKeith Stanfield (Puñales por la espalda), aunque ambos defienden (y muy bien) dos papeles protagonistas principales.

Judas y el mesías negro comienza mostrándonos una recreación de la única entrevista realizada a cámara por parte de William O'Neal para el documental Eyes On The Prize 2 y que podéis ver íntegra aquí. Así nos presentan a un hombre que, a finales de los años 60, tras hacerse pasar por un agente del FBI para robar coches, es captado como informante a cambio de no ser imputado.

Su misión será infiltrarse entre los Panteras Negras para descubrir qué estrategia va a seguir Fred Hampton, un rebelde que lucha por la libertad de su comunidad y que tiene como objetivo frenar el asesinato de personas negras por parte de los agentes de la policía, a los que llama despectivamente "cerdos" en sus multitudinarios mítines, además de proveer a los individuos más desfavorecidos de servicios básicos como programas de desayunos gratuitos para niños pobres o sanidad gratuita para quienes no pueden costearse un tratamiento.

Tampoco descarta la lucha armada, lo que lo convierte en un objetivo primordial del controvertido Hoover, quien lo considera una amenaza más firme que la del comunismo ruso.

Además de tener mucha labia y el don de la palabra, Hampton cuenta con otra cualidad: es capaz de llegar a acuerdos con otros movimientos similares al suyo. Así, llega a fundar una organización política multicultural conocida como la "Rainbow Coalition" o "Coalición Arco-iris" que agrupa a distintos colectivos como los Young Lords y los Young Patriots además de otras organizaciones socialistas como los Brown Berets, los integrantes del American Indian Movement y el partido Red Guard.

Por fortuna, todo esto está integrado de una forma muy orgánica en la cinta y no estamos en sí ante un relato excesivamente tedioso o didáctico sino que, con bastante ritmo, vamos comprendiendo la deriva política de Hampton, algo radicalizada a partir de su injusto encarcelamiento en 1967 pero sobre todo con la mirada puesta en el largo plazo para conseguir el poder que emana de la unión de fuerzas. 

Sin embargo, aunque Judas y el mesías negro habla de integración (esa coalición deja claro el espíritu aperturista del líder) resulta bastante maniquea y parece incluso justificar el uso de la violencia. William O'Neal es el personaje central de la trama y el principal ingrediente de suspense, es saber cuál será el bando por el que se decante finalmente. ¿Permanecerá fiel a sus ideas? ¿Preferirá limpiar su nombre y salir indemne de sus delitos?

En este sentido, las dos interpretaciones principales son las que vertebran todo el relato: LaKeith Stanfield trabaja de forma sensacional mostrando esa división interna y Daniel Kaluuya, a pesar de no guardar ningún parecido físico con el personaje real, sí que consigue hacernos creer que tiene el carisma como para levantar largas ovaciones con sus discursos incendiarios.

Por lo demás, la dirección de Shaka King es muy eficiente demostrando, con su segundo largometraje, que sabe cómo guiar al elenco y rodar escenas tanto íntimas como llenas de acción. Puede que al conjunto le falte algo de emoción, pero la bofetada final, mostrando el legado de Hampton y el destino de O'Neal, no dejará a nadie indiferente.

Llama la atención que en pleno 2021 el discurso de Judas y el mesías negro siga siendo de tan rabiosa actualidad. Retrata hechos sucedidos hace más de 50 años, pero queda aún mucho por hacer para alcanzar la soñada meta de Martin Luther King y de tantos otros activistas que se dejaron la vida intentándolo.

Valoración

El drama biográfico Judas y el mesías negro mete el dedo en la llaga al retratar la lucha de los Panteras Negras en la turbulenta década de los años 60 y cómo una traición selló el destino del activista Fred Hampton.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

La interpretación de LaKeith Stanfield y la forma en la que el guión va sumergiéndonos en la historia para comprender el calado de su traición.

Lo peor

Es una película muy maniquea en la que no hay un solo personaje blanco positivo, se habrían agradecido más matices.

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