Jurassic World El reino caido
Análisis

Crítica de Jurassic World: el reino caído, de Juan Antonio Bayona

Por Raquel Hernández Luján

La nueva película de la franquicia Jurassic Park llega a los cines. Os presentamos la crítica de Jurassic World: El reíno caído, en la que el director Juan Antonio Bayona dirige a Chris Pratt y Bruce Dallas Howard. Veremos si se convierte en la película de dinosaurios definitiva.

El viernes 7 de junio se estrena en España la secuela de Jurassic World y al fin podemos ofreceros nuestra crítica de Jurassic World: el reino caído (Jurassic World: Fallen Kingdom). Eso sí, ¡sin spoilers! Podéis leer sin miedo a que os destripemos información importante. Os refrescamos el tráiler final de Jurassic World 2, la película dirigida por Juan Antonio Bayona que ha contado con Colin Trevorrow y Derek Connolly como guionistas y con la bendición de Steven Spielberg. 

De nuevo, sus protagonistas son Chris Pratt (Vengadores: Infinity War) y Bryce Dallas Howard (La joven del agua), pero el reparto además cuenta con Toby Jones (Sherlock), Rafe Spall (Mi amigo el gigante), la debutante Isabella Sermon, Daniella Pineda (Los originales) y Ted Levine (Shutter Island), además de reincorporar a Jeff Goldblum (Thor: Ragnarok) como el doctor Ian Malcolm y a BD Wong (Gotham) como Henry Wu.

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Los humanos son importantes en esta película, claro está, pero las verdaderas estrellas son los dinosaurios. Ninguna otra película anterior había reunido a tantas especies diferentes en pantalla y, sobre todo, nunca antes habían compartido planos tan distintos: terrestres, acuáticos, escenas de lucha... Aquí tenéis el listado completo de las especies de dinosaurios, saurios voladores y acuáticos que veréis en Jurassic World: el reino caído. Y no solo en planos nocturnos, por cierto.

Si en Jurassic World el as en la manga era el Indominus Rex, ahora toca el turno a un nuevo híbrido temible: el Indoraptor, cuyas características y habilidades os detallamos en este reportaje.

Como os comentamos en la videocrítica que nos va a servir de calentamiento para entrar en materia, la película se divide en dos partes muy bien diferenciadas: la primera tiene lugar en la Isla Nublar y la segunda se desarrolla prácticamente por completo en la mansión Lockwood. Las dos localizaciones de rodaje marcan a las mil maravillas el cambio del tono de la película, que se mueve del terreno conocido (el parque temático, ya comido por la naturaleza) al desconocido.

La sinopsis de Jurassic World: el reino caído os permitirá haceros una composición de lugar: tres años después de que el lujoso complejo turístico Jurassic World fuese arrasado por sus moradores, los dinosaurios devueltos a la vida por medio de la ingeniería genética, éstos han colonizado la Isla Nublar, sobreviviendo por sí mismos en libertad, si bien parece que la amenaza que suponen está contenida en ese hábitat.

Cuando el volcán de la isla despierta, los humanos se enfrentan a un nuevo dilema moral... ¿Deben dejar que perezcan en la catástrofe que se avecina y por tanto que la madre naturaleza se corrija a sí misma o bien deben rescatarlos, aunque ello suponga ponernos en peligro a los humanos como especie? Claire Dearing, que lidera un movimiento activista para su protección, será contactada por Eli Mills, el representante de Benjamin Lockwood y excolega de John Hammond, para recuperar el mayor número de ejemplares posible, antes de que sea demasiado tarde, y transportarlos a una nueva isla acondicionada para alojarlos. Para esta tarea volverá a contar con el experto Owen Grady (Chris Pratt)... Y hasta aquí podemos leer.

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A nivel de realización, Juan Antonio Bayona da un recital, poniendo sobre la mesa todas sus habilidades e incluso creciendo un poco más como director: por una parte, se puede reconocer su impronta en esa primera apocalíptica parte en la que hay algo de Lo imposible y en la segunda os vendrá a la cabeza El orfanato. Pero sobre todo, es digno de quitarse el sombrero cómo maneja las sombras, las expectativas del espectador, cómo coloca la cámara y la interpretación que saca a la joven Isabella Sermon, la cual no había hecho ni siquiera un spot de televisión antes de ponerse ante la cámara, tal y como recalcó el propio Bayona en la rueda de prensa de presentación de Jurassic World.

El caso es que también lleva la franquicia por terrenos completamente inexplorados: los planos acuáticos, por ejemplo, son espectaculares, comenzando por la secuencia inicial y contando también con la del giroscopio hundido en plena erupción volcánica.

Pero quizás lo más bonito es que consigue hacernos sentir como niños grandes disfrutando de la reunión-sauria, de las peleas entre especímenes e incluso de esos planos dentro de la habitación que nos adelantaron en el tráiler, en los que el Indoraptor se cuela como si de una pesadilla infantil se tratara... No es el único guiño al cine clásico de monstruos... Ver bramar al Indoraptor a la luz de la Luna o esos dioramas en los que se reproducen los hábitats prehistóricos en los que se camufla el inteligente híbrido son también muestras de la cinefilia y el amor de Bayona al trabajo de genios como Steven Spielberg... Así que no es de extrañar que éste le llamara para felicitarlo por su trabajo, en el que consigue equilibrar las referencias con el estilo propio y crear algo nuevo para que la saga siga explorando nuevos campos.

El reino caído es justo lo que necesitaba la franquicia para seguir expandiéndose, a pesar de que tiene algunos flecos que el guión no consigue resolver de forma satisfactoria como, por ejemplo, el destino de esa niñera a la que da vida Geraldine Chaplin. La elección de la actriz es ya en sí misma una declaración de intenciones de lo que Bayona quiere conseguir en este tramo que él mismo califica como "un cuento de hadas moral con su torre, su castillo y su princesa. Quería llevarlo a una peli de terror gótica en los pasillos de una mansión".

Ojo, porque nunca antes el mensaje ecologista había sido tan claro: aquí hay momentos en los que el paralelismo entre dinosaurios y humanos es tan claro que es difícil establecer la diferencia en lo que a importancia como individuos, sufrimiento o periplo vital respecta.

El meollo de Jurassic World: el reino caído vuelve los ojos a las novelas de Michael Crichton para enfrentarnos a nuestra responsabilidad moral respecto a nuestros actos: jugar a ser dios tiene un coste. De hecho, el regreso del doctor Ian Malcolm es uno de los cartuchos mejor tirados de la película: como siempre, sus soliloquios marcan la brújula ética, pero es un personaje tan potente que es muy fácil que se descontrole y su aparición está bien contenida para que pueda jugar sus cartas sin arruinar la fiesta o desviarnos del camino.

Entre las partes más meritorias de la película, además de la realización, están la banda sonora de Michael Giacchino y la fotografía de Óscar Faura, colaborador habitual de Bayona.

Sí que acusaréis bastante el hecho de que es la segunda parte de una trilogía y que, por tanto, la trama queda muy abierta al final y en el momento más interesante.  Puede que incluso el cambio de ritmo os pille por sorpresa, porque el final es bastante precipitado.

En cualquier caso, una de las razones por las que pasa de largo a su predecesora es que hay una conjunción mucho mayor entre los efectos digitales y los analógicos: se han recuperado incluso animatronics de la trilogía de Jurassic Park... pero esto os lo contamos con más detalle en las claves de Jurassic World: el reino caído. En fin, disfrutadla, degustadla y volved a la infancia más pura para maravillaros con las criaturas fieras, enormes pero también sensibles, familiares y salvajes que han poblado desde siempre nuestra imaginación.

Valoración

Bayona obra un milagro: recupera el espíritu spilbergiano de la saga a la vez que le imprime a la película un fuerte sello personal apelando al niño que hay dentro del espectador. A pesar de las licencias del guión de Trevorrow, la película es una gozada.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

La perfecta integración de los efectos especiales artesanales y digitales, el mensaje ecologista de la cinta y todo el tramo de la mansión Lockwood.

Lo peor

Los cambios de ritmo son muy acusados: el final se precipita bastante y hay flecos que el guión no resuelve como el destino de algunos secundarios.

Y además