Crítica de Lockerbie, la miniserie protagonizada por Colin Firth sobre la tragedia del vuelo 103 de Pan Am

Crítica de Lockerbie, la miniserie de SkyShowtime de cinco episodios protagonizada por Colin Firth sobre la explosión del vuelo 103 de Pan Am de 1988. Estreno el 28 de febrero.
Después del estreno de dos series de gran calidad como Chacal y La agencia, llega a SkyShowtime la miniserie de cinco episodios Lockerbie, inspirada en hechos reales, aunque ya desde su arranque anuncia que ciertos personajes y hechos se han alterado con fines dramáticos.
Ojo, porque tenía el potencial de convertirse en la nueva Chernobyl, con una tragedia como punto de partida, y una larga serie de consecuencias internacionales, un reparto inspirado encabezado por un impecable Colin Firth y una solvente calidad en los apartados técnicos principales.
Sin embargo, queda varios peldaños por debajo al sobredimensionar la figura de Jim Swire y su capacidad para impactar en el devenir de las consecuencias globales del siniestro y sacar el foco al resto de las víctimas, muy numerosas y de hasta 33 países distintos.
En realidad el punto de vista que adopta Lockerbie en todo momento es el suyo, el de un padre roto por el dolor ante la pérdida de su hija y su incansable lucha por comprender qué fue exactamente lo que pasó durante el vuelo, quienes fueron los causantes de la explosión y por qué razón.
Es la forma de humanizar una historia que de otra manera habría lindado con el género documental, habida cuenta del uso de imágenes de archivo y de la voluntad de mostrarse lo más cercana posible al devenir de los hechos en lo fundamental.
Quince segundos de terror
Exactamente 38 minutos después de su despegue, el vuelo 103 de la compañía Pan American World Airlines que volaba de Londres a Nueva York experimentó una explosión que derribaría la aeronave sobre la localidad escocesa de Lockerbie.
Es el mayor desastre de la aviación de la historia de Reino Unido puesto que murieron tanto los 243 pasajeros como los 16 miembros de la tripulación, además de 11 civiles del lugar en el que se estrelló. En total 270 víctimas en un atentado inesperado, al menos por parte de la opinión pública.
En dicho vuelo había embarcado Flora Swire, la hija del médico Jim Swire, que dedicaría todos sus esfuerzos a partir de ese momento a demostrar la verdad ante la indolencia institucional y las graves deficiencias en la seguridad de los vuelos que, meses después, pondría de manifiesto desplazándose él mismo con una réplica del artefacto explosivo.
Aunque en primera instancia se atribuyó a Irán y a una supuesta represalia por el derribo de un avión por parte de los Estados Unidos, las investigaciones condujeron a dos individuos libios cuyo su líder no estaba dispuesto a entregar para que fueran juzgados por occidente.
Lockerbie es una producción ambiciosa y parte de una recreación realista de la tragedia (es muy espectacular ver la caída del avión envuelto en llamas), pero tiene dificultades en los siguientes episodios a medida que tiene que desenredar la madeja de los intereses cruzados de los implicados y el papel de Swire en la precipitación de los acontecimientos.
Literalmente del primer episodio al segundo pasa de ser un padre coraje de trascendencia local a entrevistarse personalmente con Gadafi, en presencia de su guardia amazónica y terreno libio en un salto de escala que cuesta asimilar.
Así que se puede decir sin titubeos que el crescendo de la serie es demasiado apresurado y el desarrollo increíblemente denso, al punto de perder empaque emocional a pesar de ser una tragedia colectiva de dimensiones considerables.

Por una parte, es satisfactorio que no caiga en el melodrama ni dé demasiadas vueltas alrededor del siniestro (pesadillas aparte), pero se echa en falta algo de emoción más allá de la unidad familiar.
Se antoja algo fría incluso en los momentos claves, como el del enfrentamiento del padre al ver el cadáver de su hija o la desgracia de un niño que se queda huérfano. No hay espacio para el luto ni para la reparación de las víctimas porque no quedan individualizadas ni son reconocibles. Le habría venido bien ser un poco más poliédrica.
Es como si dejara de lado demasiado pronto a las personas para hablar de implicaciones internacionales de gran escala y dándole un protagonismo absoluto a un hombre tan obsesionado con su particular cruzada que llega a participar en situaciones en las que su moralidad es muy cuestionable.
Y la razón es obvia: la serie se basa en el libro que coescribieron el propio Swire junto a Peter Biddulph titulado The Lockerbie Bombing: A Father's Search For Justice. Así que en realidad, se ajusta a lo esperado: es su versión de lo sucedido, contando con buenos valores de producción y con un protagonista de la talla de Firth.
Está bien, pero podría estar mejor con un material más abierto como punto de partida. Para abrir el espectro y ver los hechos desde una óptica más amplia, están las series documentales Lockerbie o la séptima temporada de Mayday además de la película Since the bombing of Pan Am 103.
Valoración
Nota 70
Correcto drama basado en hechos reales, con indudables méritos artísticos pero también ciertos matices. El tema es apasionante, pero el enfoque algo frío.
Lo mejor
La calidad de las interpretaciones y la recreación del atentado.
Lo peor
Se pierde un poco en el desarrollo, restándole fuerza al conjunto.
