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Malos tiempos en El Royale
Análisis

Crítica de Malos tiempos en El Royale, película de Drew Goddard

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de Malos tiempos en El Royale (Bad Times at the El Royale), la película escrita y dirigida por Drew Goddard y protagonizada por Jeff Bridges, Cynthia Erivo, Dakota Johnson y Chris Hemsworth, entre otros. En cines a partir del 16 de noviembre.

Drew Goddard cosechó críticas mixtas con su debut como director en el largo con La cabaña en el bosque (The Cabin in the Woods) pero lo cierto es que dio un puñetazo sobre la mesa, creando una película que funcionaba a la vez como homenaje y como cinta de suspense/terror de lo más entretenida.

Ahora nos trae un nuevo divertimento: Malos tiempos en El Royale, un collage de personajes que ocultan secretos inconfesables y de situaciones que se muestran desde sus distintos puntos de vista.

La foto fija de qué razones son las que les han conducido al hotel fronterizo,solo llega al final de un larguísimo metraje que tiene ciertos altibajos. Hay personajes cuyo recorrido en la trama es corto y en cierta forma, irrelevante, mientras que otros cambian el rumbo de la historia apareciendo cuando casi está llegando a su final.

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Como experiencia cinematográfica es una verdadera montaña rusa: tiene momentos de intriga, hay gore y tramos sexis y desconcertantes; pero también tiene emoción, sentimiento y llega a tocar la fibra sensible del espectador. A eso hay que sumar una factura técnica magnífica en la que se aprovechan todas las posibilidades de la luz para crear atmósferas diferentes.

No hay mejor ejemplo que la galería de carteles creados para promocionar la película, en la que se puede apreciar que cada personaje aparece en un momento distinto: a plena luz del día, al atardecer o bajo la lluvia. Nunca es casualidad, ya que la climatología aporta tanta información como la acción que se desarrolla en pantalla.

¿De qué trata Malos tiempos en El Royale?

Ésta es una pregunta difícil de contestar, porque es una cinta poliédrica, compleja y quizás también en exceso juguetona. Básicamente, su tesis es que hay una brecha enorme entre lo que pretendemos ser y lo que en verdad somos: es la misma dicotomía que se hace física en el hotel dividido literalmente en dos, entre el territorio de Nevada y el de California. Es decir, el desenfreno y la rectitud; el vicio o la ley. Pero no basta con la declaración de intenciones que supone elegir habitación en un ala del hotel o en la otra, puesto que, como decimos, se trata de ocultar las verdaderas intenciones bajo una identidad falsa.

Malos tiempos en El Royale nos lleva a los años 70, una convulsa época que tiene como referente político a Nixon y al Hotel El Royale, que arrastra cierta leyenda negra. El planteamiento es similar al de una novela de Agatha Christie: una serie de desconocidos aparecen en ese lugar y cada uno toma una habitación. Qué pretenden hacer entre esos muros es una de las grandes incógnitas que irá resolviendo el paciente espectador, conociendo incluso los mismos sucesos desde distintos puntos de vista, algo característico del cine de Tarantino pero que obviamente él no inventó.

Así, la película navega entre la estética noir empapada de suspense y el drama criminal con destellos de crítica social: contiene un poderoso relato antibeliscista, manifiesta una especial sensibilidad hacia la xenofobia e incluso se mete en terrenos más íntimos al tratar la historia de un personaje concreto aquejado de una enfermedad degenerativa. Sabe tocarte la materia gris y la patata, dicho de forma llana.

Malos tiempos en El Royale

Pero en general, su gran problema es que se alarga demasiado: no necesita 146 minutos, en ocasiones prima el aspecto visual sobre la trama y no pocas historias se diluyen funcionando más como mcguffin (es decir, como excusas para el avance del metraje) que como partes necesarias para desarrollar la trama general. El cine parte de la economía visual y Goddard derrocha recursos sin justificación. El clímax también tiene una duración excesiva, presentando nuevas historias de último momento e incluso "engañando" al espectador respecto a lo que daba por sentado. El factor sorpresa es importante, pero también lo habría sido que fuera asequible dentro de una coherencia interna más sólida.

El apartado de la música y el sonido es excepcional: las dos grandes sorpresas de la película tienen momentos sonoros brillantes y la banda sonora funciona de forma perfecta: maravilla de voz la de Cynthia Erivo y son de traca los temas de la jukebox.

Malos tiempos en El Royale

Decir a estas alturas que Jeff Bridges es un fenómeno puede parecer una obviedad, pero ojo a Chris Hemsworth, que poco a poco va afrontando diferentes papeles que están enriqueciendo una filmografía como poco curiosa. La clave: está disfrutando de su faceta como actor y aquí se tira a la piscina, interpretando a al líder de una secta físicamente deseable y espiritualmente deleznable que le va que ni pintado y que consigue confundirnos a tope. Es el reflejo de todas esas contradicciones que pueblan la película y que hacen de Malos tiempos en El Royale una experiencia recomendable.

Valoración

Malos tiempos en el Royale es una montaña rusa de personajes y situaciones en las que el nudo argumental se ensancha demasiado y que, al final del viaje deja una sensación de extrañeza... ¿Cuál es exactamente el mensaje?

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

Las interpretaciones son maravillosas y la puesta en escena no puede estar más cuidada para "juguetear" con las expectativas de la audiencia.

Lo peor

Sigue presentando personajes en la recta final del metraje y tiene giros de guión un tanto inverosímiles.

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