Crítica de Mariposas negras: activismo medioambiental en clave de animación

Sideral Cinema

Crítica de Mariposas negras, la película de animación de David Baute inspirada en historias reales que recoge el drama de las crisis migratorias por causas medioambientales.

El discurso de Mariposas negras es contundente: estamos ante una película de animación breve, de unos 78 minutos de duración, y con calificación por edades recomendada para mayores de 12 años.

La razón es que nos lleva a conocer las increíbles tragedias humanas que se derivan de los fenómenos climatológicos extremos que se están viviendo en distintas partes del globo.

Debería ser de obligado visionado para los negacionistas del cambio climático para que así quizás comprendan un fenómeno que separa familias, genera violencia (desde guerras hasta trata de personas) y crisis migratorias en las que mujeres y niños son los colectivos más vulnerables y maltratados.

La película se vale de distintas técnicas de animación para mostrar la historia de tres mujeres. Tanit, Valeria y Shaila viven en puntos muy alejados entre sí como son África, la isla de San Martín en el Caribe e India. 

Mientras la sequía azota con fuerza a buena parte del continente africano, que se muere de sed, la subida de las temperaturas eleva la amenaza de los huracanes en el Caribe elevando su potencial destructivo pero además es deshielo del Himalaya provoca el desbordamiento de los ríos en India, amenazando los cultivos y desplazando a miles de personas por temor a la hambruna.

Mariposas negras es un trabajo excelente en lo que se refiere al mensaje que quiere trasladar. Narrativamente se divide en dos partes muy claras: en la primera expone lo que les sucede a tres familias en la actualidad para retrotraerse después al pasado y mostrar cómo y por qué ha cambiado su situación. Como podemos ver, en los tres casos, los fenómenos extremos marcan la diferencia.

Pero no se conforma con "alzar la voz" por las personas que están viviendo estas situaciones, sino que nos muestra sus rostros al final de la película para que comprendamos que no estamos viendo una ficción, sino que hay personas de carne hueso, muy reales, detrás de todo esto. Y es algo que impacta emocionalmente de forma muy fuerte en el espectador.

Digamos que la animación impone una cierta distancia ficcional con lo que nos están contando (a pesar de su crudeza), pero ver a las protagonistas reales, es una bofetada sonora.

Mariposas negras es, por tanto, una película importante. Que nadie se deje cegar por su humildad, dado que no es una enorme superproducción. Su fortaleza reside en su honestidad y en una verdad que va más allá de un somero mensaje ecologista: se habla de temas tan relevantes como la prostitución forzada, las guerras del agua, las imposibles reunificaciones familiares o la esclavitud.

Siempre que hay personas vulnerables, hay otras que por desgracia buscan aprovecharse de ellas, pero también sistemas inoperantes y redes sociales disfuncionales incapaces de tratar con la más mínima humanidad a personas que lo han perdido todo.

Mariposas negras es una película dura, comprometida y resonante pero también un homenaje luminoso a las personas que luchan cada día por sacar adelante a sus familias y labrarse un futuro nadando en procelosas aguas a contracorriente.

Nos da asimismo una perspectiva del mundo privilegiado en el que algunos podemos vivir y una cura de humildad. Cuando se habla de evaluar nuestro impacto medioambiental, de cuidar el único hogar que conocemos y de políticas de sostenibilidad, en realidad lo que nos jugamos es esto: muchas vidas, por ajenas que nos parezcan. 

Ponernos en la piel de estas tres mujeres, pensar qué haríamos si de un momento a otro lo perdiéramos todo y no tuviéramos a dónde ir o nos viéramos forzados a hacer lo que no queremos para subsistir es dolorosamente didáctico,

Es más que necesario conocer el mundo en el que vivimos, cuál es el origen de muchas crisis migratorias y esta coproducción hispano-panameña tiene el corazón y las agallas de mostrárnoslo sin tapujos, pero con elegancia y una belleza formal intrínseca que llega a se abrumadora por momentos.

Mariposas negras es además una película especial en la medida en que además de ser un proyecto de animación original, linda con el tono documental: no nos habla de fantasías, sino de realidades y nos lleva a conocer distintos credos e idiosincrasias y cómo el mundo de las creencias afecta también a las decisiones de la gente respecto a su futuro.

Nos saca de nuestra zona de confort y nos enfrenta a situaciones dolorosas y extremas de las que podemos aprender algo: lo primero de todo, a sentir empatía y a movilizarnos de alguna manera.

Con todo lo expresado anteriormente, que la calidad de la animación no sea la de un gran estudio, con presupuestos muy superiores, es un mal menor. En este caso lo importante no es la fluidez de la imagen sino la fuerza que tienen las emociones que traslada. Y ahí no yerra el tiro.

Valoración

Nota 80

Pertinente, emotiva y didáctica: Mariposas negras cala y tiene el acierto de mostrarnos a las personas reales que han inspirado los personajes, generando un enorme impacto en la audiencia.

Lo mejor

La combinación de distintas técnicas de animación y la aproximación al tema por medio de tres historias aparentemente distantes que comparten tanto.

Lo peor

Aunque los dibujos en 2D son tremendamente expresivos, la animación va a trompicones.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.