Crítica de Maspalomas, la notable película de los Moriarti sobre el sexo homosexual en la tercera edad

Crítica de Maspalomas, la película de Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi que narra la vida personal y sexual de un homosexual en la tercera edad.

Entre los directores más importantes de las dos últimas décadas de nuestro país se encuentran los Moriarti, en esta ocasión Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi. Son los creadores de La trinchera infinita o Handia, por ejemplo.

Con poca promoción vistos los últimos meses en los que se ha hablado tanto de Sirat o El cautivo, Maspalomas ha llegado a los cines esta semana, la del Zinemaldia de San Sebastian, el gran evento del cine en el País Vasco.

Si alguien se pregunta por qué ha hecho tan poco ruido esa película, lo primero a apuntar es que está rodada en euskera. Los personajes son vascos y el grueso de la trama se desarrolla en una residencia de Gipuzkoa.

Una vez disfrutada, creo que tenemos mucha suerte con estos directores que pueden presumir de ser más que regulares en calidad. Hay largometrajes buenos y sobresalientes, pero no malos. Y eso es algo complicado cuando se trata de una filmografía que estrena títulos a buen ritmo.

Maspalomas se promociona como una película que nos enfrenta al mundo gay en la tercera edad y los prejuicios que sigue viviendo el colectivo LGTBIQ. Protagonizada por José Ramón Soroiz, puede ser todo un reto para algunos espectadores por el tema a tratar, algunos momentos de sexo casi explícito (no estamos acostumbrados a desnudos de cierta edad) y el estar en euskera.

La edad no frena el deseo

En todo caso, Maspalomas empieza en la isla de ese nombre contando la vida del protagonista, quien vive inmerso en la comunidad gay en lo que para él es un continuo festejo de cruising, raves, discotecas, alcohol... hasta que sufre un ictus.

Entonces la película salta a una residencia de la tercera edad y el reencuentro con su pasado, la hija a la que abandonó 25 años antes (su exmujer murió) y volver a ocultar su condición para no ser juzgado, algo que ocurre con mayor severidad en las personas mayores.

La trama se rueda con un estilo sobrio y certero, en el que son tan importantes los silencios como los diálogos entre los protagonistas. No hay momentos de grandes clímax, sino que la situación avanza sin edulcorar ni tampoco caer en el melodrama gratuito. Se narra como si hubiese una verdad a contar, describiendo unas vivencias que en gran parte podrían ser universales.

Pero no quiero transmitir una sensación de película pesada. No es un pasatiempo, pero los 115 minutos de Maspalomas pasan sin agotar a los espectadores.

Es curioso que la película concuerda con otra de uno de los mismos directores, 80 egunean (En 80 días), aunque Jose Mari Goenaga la dirigió en esa ocasión con Jon Garaño. En ella también contaba una relación homosexual en la tercera edad, aunque esta vez entre mujeres.

Más allá del factor denuncia que pueda haber por medio y la necesidad de mostrar una realidad que es más cruel de lo que se puede imaginar, a nivel formal también es una película muy valiosa que llega a emocionar. Pero habría que destacar a José Ramón Soroiz.

El actor de 74 años se carga la película a sus espaldas y los distintos momentos por los que pasa el personaje, no solo a nivel físico, también emocional. La capacidad de transmitir que muestra espero que le sitúe como un firme candidato en los próximos premios Goya. Maspalomas es un aprendizaje que gracias al actor vasco no necesita de subrayados.

Cabe destacar que los primeros minutos de película cuentan con una serie de escenas que pueden impactar a espectadores. Pocas veces se ven desnudos casi integrales de personas de 70 años, más aún realizando prácticas sexuales.

En definitiva, estamos ante una película de gran valor. Es posible que algunos elementos vayan en contra de un mayor recorrido en taquilla, pero quien la vea disfrutará de una obra notable.

Valoración

Nota 84

Maspalomas no teme afrontar espacios ocultos, o silenciados, de nuestra sociedad al hablar sobre la homosexualidad en la tercera edad. Con tono sobrio y un sobresaliente José Ramón Soroiz, nos cuenta una historia llena de humanidad sin apartar la mirada ni en los momentos más íntimos e incómodos. Otra gran película de los Moriarti.

Lo mejor

José Ramón Soroiz está sobresaliente, la película es sincera y no evita los rincones más incómodos.

Lo peor

No es apta para todos los espectadores por temas y tono. Ellos se lo pierden.

Otros artículos interesantes:

Más información sobre:

Ver sus artículos

Ekaitz Ortega

Redactor jefe

Ekaitz Ortega es redactor jefe de HobbyCine desde 2022. Está especializado en literatura y cultura Gestiona el vertical dedicado a los sectores del cine y las series.

Mostrar comentarios