Crítica de Monstruo: La historia de Ed Gein, con Charlie Hunnam en el papel más incómodo de su carrera

Crítica de Monstruo: La historia de Ed Gein, la tercera entrega de la saga antológica de Ryan Murphy con Charlie Hunnam, Laurie Metcalf y Leslie Manville. Estreno el 3 de octubre.
Si estáis tardando tanto en leer la crítica de Monstruo: La historia de Ed Gein, es por dos razones básicas: la primera es que no se nos dio acceso anticipado al contenido para poder comentarlo antes del estreno y la segunda es que las aproximadamente ocho horas de duración de la serie son un verdadero calvario por su nivel de sordidez y por dar vueltas sobre las mismas ideas una y otra vez.
Después de Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer y Monstruos: La historia de Lyle y Erik Menendez se nos presenta el "monstruo definitivo", que no solo se definió por los crímenes que le dieron el sobrenombre de "el carnicero de Plainfield" sino que también alimentó las pesadillas de Hollywood durante décadas, siendo reinterpretado en cada ocasión con distintos fines.
Así, sería uno de los puntos de partida fundamentales para la creación de Psicosis, el clásico de culto de Alfred Hitchcock que marcó a Anthony Perkins, pero también ayudaría a Tobe Hooper a vehicular su particular crítica a la sociedad estadounidense en La matanza de Texas o a Ezra Cobb explotar de forma sensacionalista sus crímenes en el falso documental Trastornado: Deranged.
Ni que decir tiene que trascendería mucho más allá sirviendo también de inspiración para el personaje de Buffalo Bill de El silencio de los corderos o para la película de Rob Zombie La casa de los 1000 cadáveres.
Las muchas caras de Ed Gein más allá del propio Ed Gein
Monstruo: La historia de Ed Gein peca de querer contar demasiadas cosas: la propia historia del personaje, versionada de manera muy libre (sobre todo en lo relativo a su relación con su amiga, compañera sentimental platónica y confidente Adeline Watkins); las intrahistorias de la creación de las películas nombradas, imbricadas en el montaje y las de sus creadores (actores y cineastas).
Abarca demasiado pero aprieta poco: es un compendio de historias pobremente desarrolladas y peor unidas que solo deja constancia de la enfermiza fijación de Hollywood con un referente nacido de la represión sexual, el exceso de control, la figura de la madre castradora, la demencia y la pulsión de matar alimentada por los horrores de la Segunda Guerra Mundial y el culto a la obscenidad.
Aunque las dos temporadas anteriores de esta serie antológica incorporaron mucho material ficcional con la recreación de la intimidad de los protagonistas, cambios respecto a la realidad por motivos dramáticos y adopción de puntos de vista determinados, a veces muy sesgados, aquí hay mucha más ficción que realidad y también cierta carencia de interés en ceñirse a ella en pro del morbo.
Y es una pena si tenemos en cuenta que la serie cuenta con excelentes intérpretes como Charlie Hunnam, Laurie Metcalf, Vicky Krieps, Tom Hollander o Leslie Manville, entre otros. El visionado resulta un verdadero viacrucis.
No es que sea necesario edulcorar o restar impacto a los sucesos, sino que recrearse constantemente en los mismos leit motiv sin más propósito que crear impacto termina teniendo el efecto contrario. A base de mostrar senos, vulvas disecadas, amputaciones y profanaciones de cadáveres, cualquier rastro de sensibilidad hacia las víctimas termina perdiendo su sentido.
Tampoco es que las recreaciones de algunas de las secuencias más emblemáticas del cine como la de la ducha de Psicosis o la de la motosierra de La matanza de Texas resulten demasiado brillantes.
Hay un conato de realizar un trabajo artístico pero no es más que un eco lejano de la maestría de los creadores originales, sin alma ni razón de ser. Como una colección de estampas macabras en las que no hay más nexo en común que la fuente original de inspiración pero sin el respaldo de un estilo propio ni la capacidad de despertarnos los mismos sentimientos. Fotocopias de peor calidad.
Si acaso, Monstruo: La historia de Ed Gein sirve para reivindicar una idea sencilla pero eficaz: cómo a veces la ficción se aferra a lo que no puede explicar para crear distintas reflexiones y con lecturas muy distintas en función del objetivo de su creador.
Thriller, slasher, terror... Lo perverso, lo prohibido y lo atroz pueden ser también el germen de la genialidad, aunque a la serie le haya sido imposible encontrar la inspiración para conseguir algo similar.
Valoración
Nota 55
El capítulo más flojo de la colección hasta la fecha: Murphy juega a entremezclar la realidad y la ficción en una narración repetitiva y estomagante que muestra fascinación enfermiza hacia uno de los asesinos en serie más perturbadores de todos los tiempos
Lo mejor
Profundiza en la influencia que ha ejercido este individuo en el imaginario colectivo estadounidense y cómo cada creador lo ha adaptado a sus fines.
Lo peor
El cisionado es tortuoso, con unos índices de depravación constantes que hacen que haya momentos insufribles y repetitivos.

