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La mujer en la ventana
Análisis

Crítica de La mujer en la ventana, con Amy Adams, Julianne Moore y Gary Oldman

Crítica de La mujer en la ventana, un thriller dramático que adapta la novela homónima de AJ Finn con Amy Adams, Julianne Moore y Gary Oldman. En Netflix a partir del 14 de mayo de 2021.

Llega a Netflix la película La mujer en la ventana, una nueva adaptación literaria, en este caso basada en la novela de AJ Finn del mismo título. La dirige Joe Wright (El instante más oscuro) en base al libreto escrito por el actor Tracy Letts, que ejerce de guionista. 

Se trata de una película de intriga gira en torno a la doctora Anna Fox, una mujer separada y solitaria que padece de agorafobia y pasa los días encerrada en su casa de Nueva York. Entre sus hobbies están aprender francés a distancia, revisionar películas de misterio y cotillear la vida de los vecinos que viven al otro lado de la calle.

Sus hábitos se romperán cuando irrumpa en su casa Jane Russell, una vecina a la que conoce de forma fortuita y con la que tiene una complicidad casi instantánea.

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Poco después, un horrible grito de mujer la alarmará. Al mirar por la ventana, verá a su vecina Jane discutiendo con su dominante marido y siendo acuchillada. Pero cuando llega la policía, no solo el marido de Jane desmiente lo sucedido, sino que una mujer completamente diferente a la que conoce Anna se presenta como Jane Russell. ¿Ocultan algo o es la medicación y su afición al vino lo que la hace alucinar?

Uno de los mayores atractivos de La mujer en la ventana es, sin lugar, a dudas el plantel de intérpretes convocados: solo por eso es probable que llame poderosamente la atención del público. Comparten cartel Amy Adams (La Liga de la Justicia de Zack Snyder), Julianne Moore (The Glorias), Gary Oldman (La posesión de Mary), Anthony Mackie (Falcon y el Soldado de Invierno), Wyatt Russell (El pájaro carpintero) y Fred Hechinger (Noticias del gran mundo). La novela en la que se basa es además todo un best-seller traducido a 38 idiomas y con un impacto importante, sobre todo a raíz de las declaraciones de Stephen King, que la calificó como "excepcional".

Habiéndola devorado en un par de días, solo podemos darle la razón al maestro del terror. Finn declaró en su día que su inspiración partió de su profundo amor por el cine clásico, en especial el de Hitchcock, y los relatos de suspense en la línea de Patricia Highsmith pero también de su experiencia personal luchando contra la agorafobia y la depresión. Buena parte de la novela, de hecho, nos lleva a meternos en la cabeza de la protagonista, de modo tal que como lectores "sufrimos" con ella tanto por lo que le ocurre por lo que se hace a sí misma dejándose caer en una espiral de adicciones interminable.

Lamentablemente, toda esa introspección en la mente de Anna Fox, una mujer alcohólica y hundida, con pavor a la luz, a los espacios abiertos y a las injerencias del exterior, no terminan de trasladarse a la película con éxito. Aunque la dirección artística y la fotografía está tratada con mimo, incluso dando un doble salto mortal con la idea deshacerse de los clichés del género para insuflarle color y texturas a las imágenes, la puesta en escena es en exceso teatral y poco creíble (recuerda en este sentido a su versión de Anna Karenina).

En una cinta en la que la protagonista principal es una mirona, definir los espacios y las distancias es algo esencial para comprender en qué grado se expone o hasta qué punto consigue pasar desapercibida. Nada de esto funciona como debería. La película está llena de preciosas estampas (la sombra del encaje de las cortinas en el rostro de Amy Adams, su perfil recortado sobre el fotograma de una película en blanco y negro, las composiciones cromáticas de colores complementarios con vivos rojos, naranjas y azulones), pero la solución que se da al espacio es siempre muy irreal y bastante confusa. Si no quieres que te pillen, máxime cuando sospechas que tu vecino es un psicópata, lo normal es no exponerte de una forma demasiado obvia. Esas incongruencias lastran la credibilidad de la historia.

Da la sensación de que no se ha sabido exprimir el potencial de la novela, de la que se han suprimido no solo detalles relevantes sino también subtramas muy relevantes. Esta versión de La mujer en la ventana es reduccionista, mucho más simplona y predecible que el libro e infinitamente torpe a la hora de marcar los tiempos, el ritmo y trazar las relaciones que hay entre los personajes... con algún momento además que es casi un exabrupto más propio de un telefilm o una cinta de serie B.

Sin embargo, dentro de su imperfección, también tiene cierto encanto. El principal giro de guión está tratado de una forma bastante poética que casa mejor con el carácter de la novela y, a pesar de que la película pedía a gritos oscuridad y un desenlace mejor hilvanado y coherente con los personajes, tiene un punto de originalidad indiscutible.

Valoración

Sentimientos encontrados con La mujer en la ventana: por una parte es original a la hora de zafarse del tono de novela negra de la obra que adapta pero por otra simplifica demasiado y no le saca todo el partido. Daba para mucho más.

Hobby

60

Aceptable

Lo mejor

La dirección artística y la fotografía así como el reparto principal.

Lo peor

Es una mala adaptación: la novela dosifica mejor la información y aborda aspectos como el alcoholismo, la dependencia o la agorafobia en profundidad.

Y además