Crítica de La noche siempre llega, asentando Vanessa Kirby en el número 1 de Netflix

Netflix

Crítica de La noche siempre llega (Night Always Comes), el drama dirigido por Benjamin Caron y protagonizado por Vanessa Kirby, Stephan James y Jennifer Jason Leigh. Estreno el 16 de de agosto en Netflix.

No hay duda de que los últimos trabajos de Vanessa Kirby han contribuido a generar interés por La noche siempre llega, que se ha posicionado en el número 1 de las películas más vistas de la plataforma Netflix de manera casi inmediata tras su estreno. A sus espaldas papelones como el de Josefina en Napoleón o el de Sue Storm en Los 4 Fantásticos: Primeros pasos.

Ella es el principal motor de una película que tiene claro lo que quiere contar, porque de hecho la película es la adaptación de una novela homónima Willy Vlautin, pero que se distrae mucho por el camino sin conseguir el aire casi poético de la prosa.

La noche siempre llega es una historia de supervivencia extrema pero también el retrato de una sociedad estadounidense en descomposición con un problema tan duro e incontenible como la práctica desaparición de la clase media y un sistema que no tiende redes para las personas menos afortunadas.

Publicada en 2021, la novela sigue de plena vigencia cuatro años después, porque los problemas que denuncia persisten: la inflación campa a sus anchas, las hipotecas vuelven a ser inasumibles y hay más gente tirada en la calle por haber dejado de pagar sus facturas o por haber caído en la adicción. 

Pero, probablemente lo más doloroso de todo es que la opinión pública generalizada ama de tal manera su sistema capitalista que es incapaz de ponerse en la piel de las personas más vulnerables: caer en la pobreza es estar al fondo de un pozo muy profundo del que es casi imposible escapar porque la gente odia a los pobres y no hay programas asistenciales sólidos.

Descenso a los infiernos

Nuestra protagonista, Lynette, está haciendo todo lo posible por salir adelante tras una dura juventud. Compagina sus estudios con varios trabajos y el cuidado de su hermano dependiente Kenny. Pero por fin, tras muchos esfuerzos, está a punto de lograr algo que marcará la diferencia.

Su sueño es comprar la modesta casa familiar situada en la periferia de Portland en la que viven. Se cae a trozos y requiere reformas urgentes pero les dará a ellos y a su madre un techo seguro bajo el que vivir, sin miedo a ser desahuciados, como propietarios de pleno derecho.

Lynette tiene claro que es el primer paso para un futuro mejor, con una vida digna y más tranquila, aunque le haya costado muchos años de esfuerzos. Cuando su madre la deja tirada y no acude a la firma del contrato, malgastando el dinero que tanto le ha costado reunir, el vendedor le da un ultimátum: tiene hasta la mañana siguiente para aportar el dinero y las firmas o perderá la ocasión.

Sobrepasada por los acontecimientos, se embarca en una misión contrarreloj tratando de recuperar lo que le ha prestado a amigas en el pasado y recurriendo a métodos menos convencionales después, lo que conllevará despertar a muchos de los fantasmas de su pasado en una ciudad inclemente en la que reina la codicia y el individualismo más feroz.

La noche siempre llega tiene la elegancia de no ser explícita de más en la retahíla de aspectos sobre los que te advierte la plataforma en primera instancia y que incluye violencia, violencia sexual, drogas y sustancias tóxicas. Pero basta esto para aseguraros que es una película difícil, my dramática y algo dispersa en lo que se refiere al guión.

También muy precipitada en la escalada de Lynette por la salir adelante porque lo que eran 48 horas en el libro se restringe a apenas 16 en la película. Este recurso permite que la acción transcurra casi por completo por la noche y que el reloj vaya haciéndonos sentir el aliento de la presión en la nuca, pero también que el desenlace resulte muy forzado y anticlimático.

Por más de Kirby sea una excelente actriz y se esfuerce por mostrar la desesperación en la que se ve inmersa el personaje, no resulta creíble: demasiado perfecta para el pasado que arrastra y el viaje en el que se embarca, como si fuese una flor en un vertedero. No consigue que la cochambre la consuma, ni siquiera cuando la vemos más desvalida y contra las cuerdas. 

Lo que es una buena decisión de casting a nivel comercial, porque ella sostiene la película sobre susu hombros y la vende con su simple presencia en el cartel, es una mala decisión artística porque le resta verosimilitud a la propuesta.

El director Benjamin Caron, que ha participado en series como Sherlock, The Crown y Andor (menudo trío de ases) tampoco se le saca demasiado partido a secundarios excelentes como Jennifer Jason Leigh o Michael Kelly, que habrían podido aportar mucho más. En suma, es fácil comprar el "qué" pero difícil concordar con el "cómo".

Valoración

Nota 55

La noche siempre llega sabe qué historia quiere contar, pero pierde fuerza por el camino porque no consigue concentrarse. Aunque Vanessa Kirby es una gran actriz, es demasiado glamourosa para el rol que le toca asumir, no te la puedes creer.

Lo mejor

El discurso que late detrás de la película es tan interesante como pertinente y Vanessa Kirby el motor de la cinta.

Lo peor

Pierde el foco metiendo demasiados temas de soslayo en los que no profundiza pero que distraen del objetivo inicial.

Otros artículos interesantes:

Más información sobre:

Ver sus artículos

Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

Mostrar comentarios