Crítica de El ocaso de los dioses: Zack Snyder lleva a Netflix la versión femenina de God of War

Crítica de El ocaso de los dioses, creada por Zack Snyder, Jay Oliva y Eric Carrasco. La serie de animación cuenta con la voz original de Sylvia Hoeks, Lauren Cohan, Peter Stormare y Kristofer Hivju, entre otros. El estreno de El ocaso de los dioses en Netflix España es el 19 de septiembre de 2024.
En el ocaso de Rebel Moon, Zack Snyder vuelve a alzarse de la mano de Netflix para proponer una estimulante serie sobre los mitos nórdicos con el sello de su visceralidad y la belleza nostálgica de la animación: El ocaso de los dioses.
Acompañado por Jay Oliva, artista que ha trabajado en obras como Deadpool o Batman: La broma asesina, y Eric Carrasco, el director de La Liga de la Justicia estrena la contraparte directa y en la misma plataforma de Sangre de Zeus: mortales y dioses enfrentados en su faceta más cruda y plástica con una nueva historia que se salpicará de mitos nórdicos.
Una parte de mí ansiaba ver al creador de 300, al adaptador de la novela gráfica creada por Frank Miller que nos regaló una de las mayores obras del cine bélico plasmando viñeta a viñeta su luz y su dinámica en un universo que, como los mitos, cabalga entre realidad e imaginación.
El ocaso de los dioses se convierte en un nuevo lienzo en el que Snyder plasma, una vez más, su interés por imágenes poderosas y escenas rebosantes de violencia estilizada.
Y esto, por tibio que pueda ser su calado narrativo, es interesante para quienes se interesen por su mitología con fuertes licencias creativas por delante. Siéntate y disfruta como el niño adulto que ve la larga sombra que proyecta la inocencia.
La versión alternativa más despiadada de Thor
El rey Leif Völsung abre la serie contando a sus hombres cómo conoció a su prometida, la feroz Sigrid: en plena batalla invernal, la guerrera pelirroja vuela entre sangre, espadas y lanzas para salvar la vida de Leif. Sigrid, hija de un gigante, se abre paso con una habilidad sobrenatural, veloz y precisa como la misma muerte.
Espalda contra espalda, rey y futura reina combaten hasta el agotamiento aupados por la banda sonora original de la leyenda «himself» Hans Zimmer. Pero cuando ambos acuden al hogar de Sigrid para celebrar su boda, toda su familia será masacrada ante sus ojos. Así empieza su historia de venganza: junto a un selecto grupo de héroes tendrán que matar a un dios.
La estética de la serie, más siendo animación, vuelve a ser protagonista del trabajo. La razón tiene un nombre: Xilam, el estudio de animación responsable de la nominada al Óscar ¿Dónde está mi cuerpo? (Jérémy Clapin, 2019).

La compañía francesa vuelve a hacer gala de una animación ligera y suave, pero plagada de suficientes matices como para despertar nuestra nostalgia por un estilo que ahora queda en nuestras mejores memorias.
Lo podéis ver en las imágenes que acompañan estas líneas: sencillo, pero práctico y desprovisto de toda distracción innecesaria. Acompañados del sello Snyder, que también dirige el primero y el último de sus episodios, te puedes preparar para un camión de slow-motion dramáticos que, entre espadas y lanzas volando, parecen decir: «Sí, soy yo, el de los espartanos».
No es, ni por asomo, un alarde cinematográfico como los planos de orfebrería de la obra magna a la que hago referencia. Pero en su incursión en los formalismos de la animación, Snyder consigue otorgar su estatus majestuoso a dioses y guerreros no a través de la composición, sino a través de su característica violencia estilizada. El eco llega en las emociones, que trato más adelante.
Los diez episodios de la primera temporada de El ocaso de los dioses son pura épica fantástica rodeada de violencia, humor adulto-juvenil y sexo.
Sigrid, que coquetea en fondo y forma con ser la versión femenina animada de Kratos, es un títere con el que sus creadores pueden disfrutar de una divertida y enriquecedora libertad creativa para rodearla de los mitos de personajes nórdicos no siempre tan reconocidos.
Desde el conflicto entre Aesir y Vanir, hasta leyendas como Fáfnir o Mimir y monstruos como Jörmundgander o Fenrir, con la reinterpretación propia de un cómic, la serie se da un auténtico festín de historias narradas como en un viejo cuento animado para niños, pero con toda la vehemencia en la crudeza de un mundo tan salvaje como el de los vikingos.

Pero los cuentos en voz hablada que hacen crepitar las hogueras del invierno nórdico deben ir acompañados no sólo de una buena historia, sino de emociones. Y aunque El ocaso de los dioses es una serie ágil, con personajes interesantes y un humor que los hace francamente divertidos, su calado y su trasfondo son igualmente simples.
Nadie esperará algo fuera de lo común en el arco narrativo de la venganza; tampoco se lo pido. Pero la serie tiene la forma, el contexto e incluso nuevos personajes que bien podrían aprovecharse de un trabajo más fino en la composición, que no en su estética, para darle la profundidad emocional de la que carece siendo una leyenda de mortales y deidades.
Incluso parece tener momentos en los que discute consigo misma sobre este punto. Hay una subtrama con Loki que precisamente hace hincapié en su propia humanidad. Su fragilidad. El juicio permanente al que lo someten los humanos por sus propias funciones en el equilibrio. Un tramo pequeño, casi insignificante, pero que permite saborear la ambigüedad emocional tan mortal de los dioses.
Bajo los acordes de Hans Zimmer la pantalla se queda pequeña
El ocaso de los dioses tiene momentos visuales muy poderosos con una estética brutal, es ágil y extremadamente sencilla de digerir bajo los acordes de Hans Zimmer, pero se queda en lo funcional: una serie atractiva, bien ejecutada, pero con una huella igualmente frágil en el recuerdo del espectador.
La venganza de Sigrid, el arrepentimiento de Leif, el yugo de Loki, las emociones están ahí, pero narradas desde una distancia irrecuperable. Aún así, no está exenta de méritos: la riqueza de su contenido en mitos nórdicos, por creativos que sean en su concepción, acompañados de su estilo de animación, son su baza más apetecible.
Zack Snyder sigue construyendo imágenes poderosas, pero lejos de la eternidad de sus primeras obras. Porque los dioses caen en el Ragnarök en un estruendo tan épico y devastador como silencioso en su final.
Valoración
Nota 70
Una serie visualmente poderosa, con una animación que evoca la nostalgia en lenguaje de cómic, ágil y entretenida, pero con un objetivo de calado emocional por debajo de las capacidades que le da su contexto.
Lo mejor
Las imágenes hablan por sí solas de su brutal atractivo estético.
Lo peor
Su profundidad emocional se queda en la superficie, priorizando el espectáculo sobre la narrativa.
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El ocaso de los dioses
Plataforma
Netflix
Título original
Twilight of the Gods
Género
Acción, Animación, Fantasía
Duración
30 min.
Temporada
1 temporada (abierta)
Pais
Estados Unidos
