Crítica de The Office: Australia: Prime Video trae una versión mucho más digna que otras, pero demasiado dependiente

Prime Video

He llegado a ver The Office: Australia con la guadaña lista para no dejar títere con cabeza, y resulta que me ha sorprendido para bien.

Las versiones británica y estadounidense de The Office son, en muchos sentidos, la cima de las sitcoms ambientadas en lugares de trabajo. David Brent y Michael Scott tienen un listón muy alto y complicado de alcanzar.

Cuando Prime Video anunció The Office: Australia, ese soplo de aire fresco que prometía, junto a la promesa nostálgica de devolver a la pantalla una de las mejores series de la historia, entusiasmó a los fans.

Luego llegó el tráiler y empezaron a volar los cuchillos como si Dwight Schrute hubiese entrado en modo rabia y estuviese arrasando con todo. Dejémoslo en que fue un mal tráiler y vayamos a lo importante…

Hoy, en HobbyCine, te traemos nuestra crítica de The Office: Australia, que ya está disponible íntegramente en Prime Video.

Bienvenidos a Australia

Por si no tienes controlada la premisa de The Office: Australia, nos lleva a una sucursal de Flinley Craddick, una compañía dedicada a la fabricación y venta de envases de todo tipo. 

La serie creada por Jackie van Beek, Jesse Griffin y Christiaan Van Vuuren verá a la jefa de sucursal, Hannah Howard, hacer todo lo posible por evitar el cierre de la sucursal, obligando a los empleados a abandonar el plan de trabajo flexible con el que llevan teletrabajando sin problema la tira de tiempo.

A regañadientes, los empleados de Flinley Craddick volverán a la presencialidad con un objetivo aparentemente imposible y abandonarán el estilo de trabajo que habían abrazado para, entre otras cosas, no estar cerca de su jefa.

Se trata de una premisa interesante que ofrece una hoja de ruta para la serie, pero toca ver si The Office: Australia logra prosperar en los demás ámbitos.

Un calco demasiado descarado

La mayor virtud es, a su vez, la mayor pega que le podemos encontrar a The Office: Australia, pues se apoya descaradamente en la versión estadounidense tanto en estética como en interpretaciones.

En la oficina de Flinley Craddick, uno mira a su alrededor y casi se siente como en la sucursal de Dunder Mifflin de Scranton. Hasta la distribución es casi calcada a la de la serie americana.

Cuando vemos una versión de The Office, podemos esperar los típicos clichés que nos acompañan desde la serie británica de Ricky Gervais y Stephen Merchant: el jefe, el empleado bromista, el que mira a los demás por encima del hombro

El problema es que The Office: Australia calca de forma directa a los personajes de la versión estadounidense: Es imposible no ver a Dwight en las escenas de Lizze Moyle (Edith Poor), a Jim Halpert en Nick Fletcher, el personaje de Steen Raskopoulos, o a Pam Beesly en Greta King, a quien interpreta Shari Sebbens. Y así un largo etcétera.

También se calcan muchas situaciones episódicas, como el insufrible amigote de Hannah Howard, el establecimiento romántico de la relación romántica más famosa de su homóloga estadounidense o el mundo aparte que es el almacén. Fiestas, reuniones, comités, odios internos dentro de la oficina, casi todo es un calco con otros rostros.

No todas las copias son malas

No se me asoma la idea de sugerir que The Office: Australia está a la altura de la serie original o de la versión estadounidense, pero tiene sus cosas buenas.

Como sitcom en el lugar de trabajo, el resultado es bastante digno, aunque posiblemente sea más disfrutona si no has visto la serie americana, cosa que deberías hacer en esta vida.

Si logramos superar las siempre odiosas comparaciones, The Office: Australia es una versión interesante que plantea algunos conflictos que no se dieron en la serie original o su contraparte americana, empezando por esa premisa del teletrabajo.

No hemos citado antes a Felicity Ward porque queríamos dedicarle elogios aparte por ser la versión "aussie" de Michael Scott por excelencia: alguien con tanto interés por caer bien, que resulta despreciable. ¿A la altura de Steve Carell? No, pero tiene mucho mérito.

Sí que hay algunas interpretaciones del reparto sobreactuadas, y pienso que se debe a ese énfasis general en parecerse a la serie de Greg Daniels, limitando a los actores a no construir un personaje propio dentro de unos parámetros. Ahí, el caso más cantoso es el de Lizze Moyle.

Me habría gustado ver algo más "australianizado" en esta versión, no solo un clon con ligeras variaciones. La brillantez de la versión estadounidense es que adaptó la serie original para la audiencia norteamericana, aunque después conquistase el mundo entero.

No estoy seguro de si esta versión de The Office tendrá mucho recorrido en Prime Video. No es el desastre que esperaba, pero puede que divida mucho a los fans de la serie por no saber encontrar su propio tono y enfoque. Se deja ver y entretiene, pero de momento no logra ser memorable y se mantiene bajo la alargada sombra de Michael Scott y su gente.

Valoración

Nota 70

Una versión que pudo dar mucho más de sí, pero que no es el desastre que parecía anticipar el tráiler. Tiene destellos de brillantez que no logran tirar por completo de su dependencia.

Lo mejor

Consigue actualizar algunos conceptos y Felicity Ward consigue convencer como "la Michael Scott australiana".

Lo peor

Es un calco demasiado descarado de la versión estadounidense que ni se molesta en localizar conceptos para el público australiano.

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Plataforma

Prime Video

Título original

The Office

Género

Comedia

Temporada

1 temporada

Hobby70Bueno

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Javier Cazallas

Redactor

Javier Cazallas es redactor y crítico de HobbyCine desde 2016. Está especializado en cine y series, así como en todo lo relacionado con la cultura pop.

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