Crítica de Los pecadores: Ryan Coogler rueda su Abierto hasta el amanecer

Warner Bros.

Crítica de Los pecadores (Sinners), un thriller de terror dirigido por Ryan Coogler con Michael B. Jordan en un doble papel y una potentísima banda sonora. Estreno el 16 de abril.

Uno de los directores más influyentes y rompedores del panorama regresa con nueva película y saliéndose por completo de los estándares. Ryan Coogler, que viene de triunfar con las dos entregas de Black Panther y Creed está causando sensación con Los pecadores contando de nuevo con su actor fetiche Michael B. Jordan.

La razón es que Los pecadores es una película "tutti frutti". Incurre en el género del terror pero también tiene elementos de thriller, acción, gore y drama social. Son muchas cosas las que mueve en la coctelera pero siempre con un elemento que se mantiene firme en segundo plano cuando no irrumpe con toda la artillería: la música.

Es muy disfrutable que el hilo vertebrador sea la banda sonora a cargo del polifacético compositor Ludwig Göransson, ganador del Óscar por Oppenheimer pero también capaz de ser muy evocador en sus trabajos tan distintos entre sí como The Mandalorian, Red o Tenet.

Sin embargo, no resulta del todo satisfactorio para la evolución de la trama en sí misma, porque a veces el plano sonoro, al ser tan potente, asfixia los diálogos y no deja respirar la trama. Y teniendo en cuenta la duración de la película, que se alarga hasta los 137 minutos, llega a ser abrumadora por su omnipresencia.

Michael B. Jordan x 2

Los hermanos gemelos Smoke y Slack regresan de Chicago en 1932, tras haber hecho fortuna codeándose con gángsters y haber cometido todo tipo de delitos.

Su idea es invertir sus ganancias en montar un club nocturno en Clarksdale, Mississippi, una localidad rural en la que la gente corriente pueda disfrutar de música en directo, tomar unos tragos y apostar después de las duras jornadas de extenuante trabajo en los campos de algodón.

Su presencia no deja a nadie indiferente: se reunirán con familiares como su sobrino, el talentoso músico hijo del predicador; reavivarán la llama de antiguos amores y tendrán que superar un pasado que no deseaban recordar. 

Pero no solo se enfrentarán al reto de reunir a los músicos y la mano de obra diseminada por la región para llevar a cabo su proyecto.

Los alrededores están infestados de amenazas: desde grupos de supremacistas capaces de lo peor bajo las capuchas del Ku Klux Klan hasta vampiros sedientos de sangre dispuestos a diseminar su peste, liderados por un despiadado hombre de origen irlandés llamado Remmick que sembrará el caos en la noche de inauguración.

Los pecadores congrega a equipo técnico y artístico estupendo: el director de fotografía Autumn Durald Arkapaw, la oscarizada diseñadora de producción Hannah Beachler, el montador Michael P. Shawver y la oscarizada diseñadora de vestuario Ruth E. Carter. 

Tiene muchas virtudes como la de poner toda la carne en el asador y no tener miedo al ridículo, pero precisamente por ese arrojo, incurre en ciertos momentos que resultan, como poco, discutibles. Uno de los leit motivs de la cinta es que los músicos realmente grandes tienen la capacidad de llamar al presente y al futuro, pero la traslación visual de esta idea, dista de ser perfecta.

Estilísticamente es un popurrí: aunque con ciertas notas de terror (flashbacks atronadores mediante), arranca hablando de la segregación racial y de las paupérrimas condiciones de vida de la población afroamericana para después adoptar un tono más ligero al presentar a los gemelos mafiosos y solo transcurrida una hora de metraje se interna en el tema vampírico y se vuelve loca de remate.

Así pues se sitúa en un terreno intermedio un poco complicado: los amantes del terror pueden quedarse a medias mientras que quienes busquen una película de entretenimiento, puede que se lleven el chasco de ver algo más violento y sanguinoliento de lo esperado.

La mezcla tonal es uno de sus aspectos más desconcertantes y originales... con el handicap de que no siempre funciona. Duele pensar que con unos cortes en la sala de montaje podría funcionar como una locomotora.

¿Y qué hay del reparto? El mayor reclamo comercial, que es Michael B. Jordan, es quizás el talón de Aquiles de la película. Da la sensación de estar fuera de su zona de confort y, a pesar del esfuerzo de interpretar dos papeles distintos, no consigue diferenciar a los personajes más allá de su vestimenta y las personas con las que se relacionan (sí, como pasaba en The Alto Knights).

Hay una apuesta decidida por un reparto multitudinario en el que brillan con luz propia secundarios como Wunmi Mosaku, Delroy Lindo y Jack O'Connell y el debutante Miles Caton da el do de pecho con su voz profunda y su talento para tocar la guitarra.

Aviso importante a los espectadores: hay una secuencia final poco después del inicio de los títulos de crédito que es fundamental para comprender la película y darle una dimensión en el tiempo. Está protagonizada por una leyenda viva del blues como es Buddy Guy y le da una nueva lectura a la aventura que se muestra en el metraje.

Vamos, que es imprescindible y abunda en la idea que está en el corazón de la película: la música es arte, abandono y desenfreno, una experiencia trascendental más allá del plano físico por medio de la cual expiar los pecados o conjurar al demonio. Lo que te salva, en suma, o te condena. ¡Mola!

Valoración

Nota 75

Compleja, intrincada e irregular: Los pecadores tiene momentos deslumbrantes y otros mucho menos interesantes que dan cuenta de la dificultad de meter en la coctelera tantos géneros y estilos diferentes. La música es bestial. De hecho, la música ES la peli.

Lo mejor

El apartado musical de la película es impresionante, con piezas que lucen despampanantes y una mezcla curiosa de estilos.

Lo peor

Es demasiado larga, tarda en entrar en faena y a veces se coquetea con lo ridículo por no haber sabido recortar en montaje.

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Título original

Sinners

Lenguage original

Inglés

Duración

2h 17m

Presupuesto

90.000.000,00 $

Hobby75Bueno

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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