Cartel de Quiero comerme tu páncreas
Análisis

Crítica de la película anime Quiero comerme tu páncreas

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de la ópera prima de Shin'ichirô Ushijima, el anime Quiero comerme tu páncreas (I Want to Eat Your Pancreas), presentado en España en el marco del Festival de Cine de Sitges de 2018. Estreno en cines selectos el 12 de abril de 2019.

Si te gusta el anime de calidad y no te asusta ir al cine con un paquete de pañuelos, prepárate para emocionarte con Quiero comerme tu páncreas, que supone el debut en el largo del director Shin'ichirô Ushijima (One Punch Man). Quiero comerme tu páncreas está basada en un manga del mismo título de Yoru Sumino e ilustrado por Izumi Kirihara que, por cierto, ya tuvo una traslación en live-action en 2017 que no llegó a estrenarse en España. En esta ocasión elabora el guión el propio Ushijima, componiendo una película de cerca de dos horas en la que explora las personalidades, completamente opuestas, de los dos personajes principales.

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Su encuentro es de lo más fortuito: un joven solitario encuentra por casualidad un cuaderno en el hospital. Cuando lo abre, descubre que es un "diario de convivencia con la enfermedad" y que le pertenece a una compañera del instituto. Ella, Sakura, es una chica vivaracha y llena de ilusiones que no quiere que nadie más descubra que está afectada por un trastorno de páncreas y que se encuentra en un estado terminal. Decidida a experimentar el mayor número posible de vivencias positivas antes de sucumbir a la enfermedad, Sakura elaborará un listado de cosas que quiere hacer antes de morir y le escoge a él para pasar ese tiempo a su lado.

Su relación se irá intensificando con el paso del tiempo, cruzando la línea de la amistad y convirtiéndose en algo más profundo. Y no hablamos de amor, sino de trascendencia. El legado de la joven se extenderá, obrando un cambio considerable en las personas que la conocieron y que disfrutaron de su alegría.

La película se presentó en España en el 51 Festival de Cine de Sitges, celebrado en 2018, y obtuvo una nominación a mejor película en la sección Anima't. Si quieres saber en qué cines se estrena Quiero comerme tu páncreas, te lo detallamos a continuación:

Cines Quiero comerme tu páncreas
Cines Quiero comerme tu páncreas

Lo primero que hay que aplaudir de esta película de anime es su belleza formal: es una película preciosa, delicada y que consigue bucear por el interior de los personajes y lo que les atormenta con una delicadeza digna de admiración. Esto es así incluso cuando se equivocan y cometen errores, algo que conduce a algunas situaciones de lo más incómodas que están bien resueltas.

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Nuestro protagonista vive en un ostracismo autoinfligido por su incapacidad de confiar en los demás, de modo que con su actitud cerrada y oscura, no hace más que alimentar comentarios negativos hacia sí mismo. En otras palabras, carece de las habilidades sociales necesarias para relacionarse de una manera sana y prefiere recluirse en sus libros.

Por el contrario, Sakura está aquejada de un mal que podría terminar con ella en cualquier momento, pero sin embargo está llena de vitalidad y energía. No quiere perder ningún tren, de modo que vive en una paradoja: quiere vivirlo todo y muy deprisa disfrutando del momento porque no sabe cuándo se le acabará el tiempo.

¿Cuál es la magia de este drama animado? Que ambos tienen mucho que aprender el uno del otro, precisamente por el hecho de ser tan distintos. Nadie comprende por qué ella escoge pasar tanto tiempo con él y él mismo no se explica cómo acaba cediendo a sus caprichos, pero el caso es que empieza a producirse una influencia mutua que va más allá de los clichés de "la fuerza del destino". La película habla más bien de que tomamos decisiones en base a nuestras experiencias y que tenemos mucho que aprender de quienes nos rodean. 

Así que no, ésta no es otra historia de amores imposibles o de amistades tortuosas, sino toda una lección sobre lo que conlleva de crecimiento personal cuidar a alguien, compartir, empatizar y disfrutar a su lado. Todo un homenaje al hecho de estar vivo, que hace que la película sea muy recomendable para adolescentes.

Quiero comerme tu páncreas es una hermosa película por esta razón, pero también por su armazón artístico, que puede traeros a la cabeza al trabajo de Makoto Shinkai (El jardín de las palabras, Your Name) por el espectacular tratamiento de la luz, los entornos naturales fotorrealistas y su maravillosa dirección artística.

También es cierto que se echa en falta algo más de fantasía y, quizás, de trasfondo para nuestro protagonista principal. Nunca sabemos muy bien qué le ha llevado a ser tan hostil hacia su entorno. Uno de los pasajes más hermosos es el que rinde homenaje a la inmortal y universal obra "El principito" de Antoine de Saint-Exupéry. Mención especial también a la banda sonora de Hiroko Sebu (Marmalade Boy) que termina de ponerte los pelos de punta en los momentos clave.

Sin embargo, la película no está exenta de problemas. El principal es que pasa de cero a cien en materia emocional demasiado rápido, algo que provoca que como espectadores nos veamos algo "forzados" por las circunstancias y, por tanto, nos desvinculemos un poco por la falta de una progresión más natural de los acontecimientos y sentimientos. Por otro lado, se dan ciertos acontecimientos que no queremos desvelar aquí, pero que te dejan con cara de incredulidad total. Una pena, porque podría ser una película aún más redonda, pero aún así es una experiencia cinematográfica que sin duda merece la pena.

Valoración

De gran intensidad emocional, este anime nos habla de las relaciones humanas como forma de trascender la muerte. Delicada y de una belleza abrumadora, esta película recuerda mucho a cintas anteriores, pero sabe cultivar un estilo propio que hace que sea interesante seguir de cerca a Shin'ichirô Ushijima. Quizá es demasiado extrema, eso sí.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

El tratamiento de la luz, los entornos fotorrealistas, el corazón de la historia y el homenaje a "El principito" de Antoine de Saint-Exupéry.

Lo peor

En su afán por crear polos opuestos, la película se va mucho a los extremos, resultando a veces demasiado increíble.