La peste
Análisis

Crítica de La peste, la nueva serie original de Movistar+

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de La peste, la nueva serie original de Movistar+ dirigida por Alberto Rodríguez y protagonizada por Pablo Molinero, Paco León y Manolo Solo. Disponible bajo demanda desde el 12 de enero de 2018.

Pocas veces una serie ataca a la víscera de manera tan directa: La peste es una clara apuesta más de Movistar+ por la calidad. Es su tercera serie de producción propia tras La zona y Vergüenza y va a convertirse en su buque insignia. Ya sabemos que habrá una segunda temporada, de modo tal que se han debido cumplirse los objetivos de la plataforma desde su lanzamiento el 12 de enero de 2018.

Nosotros ya os ofrecimos unas primeras impresiones tras visionar los dos primeros episodios y, ahora que hemos degustado la serie completa, podemos ofreceros una valoración más profunda y libre de spoilers.

Pero primero, unas pinceladas acerca del argumento: nos situamos en la segunda mitad del siglo XVI, cuando Sevilla era el epicentro cultural del mundo occidental gracias al comercio con las Indias. La riqueza florecía gracias a esos grandes intercambios entre continentes que, no obstante también creaba fortísimas diferencias sociales.

En medio de un brote de peste, varios miembros destacados de la sociedad sevillana aparecen asesinados. Mateo, un hombre condenado por la Inquisición, debe resolver esta serie de crímenes diabólicos para lograr el perdón del Santo Oficio y así salvar su vida. Una investigación a vida o muerte en un entorno de represión pública y hedonismo privado; de misticismo y caos; de conventos relajados y burdeles reglamentados; de cárceles como escondite; de hospitales como tumbas; de traiciones y lealtades.

Y os daré también algunas cifras: 300 minutos 130 decorados naturales, 2.100 figurantes y 10 millones de euros, bien invertidos para entregar un producto final con vocación de ser exportado y de incluso ser didáctico en bastantes momentos.

Dibujando la oscuridad

La peste, miniserie de seis episodios de 50 minutos aproximadamente dirigidos por Alberto Rodríguez, el responsable de éxitos como Grupo 7, La isla mínima y El hombre de las mil caras, cuenta con un guión coescrito por él mismo junto a Rafael Cobos y Fran Araújo. En él encontramos distintas capas: la trama principal, en torno a la gestión de una crisis de una magnitud tan grande como un brote de peste; varias intrahistorias entre las que destaca la búsqueda de la redención de nuestro protagonista y la de cierta libertad de maniobra para una mujer oprimida por razón de su sexo, entre otras y la lectura actual que se puede hacer de todo este entramado: la forma en la que los corruptos tratan de aprovecharse incluso de los momentos de mayor flaqueza de una sociedad.

Descubre La isla mínima, la obra mejor valorada de Alberto Rodríguez

Oscura, sórdida y plagada de personajes complejos (menudo plantel de actores para darles vida, por cierto), cada episodio de La peste, es una película en sí mismo en lo que a diseño de producción, ambientación, vestuario y peluquería se refiere. No hay detalle que no esté cuidado al máximo, lo que hace que sea tremendamente inmersiva para el espectador si bien no será un producto "cómodo" de ver para el gran público. 

Carteles promocionales de la serie 'La Peste', de Movistar +.
Carteles promocionales de la serie 'La Peste', de Movistar +.

Empezando por la parte más obvia: el retrato inmisericorde de la pobreza, y terminando por la más profunda: la denuncia de las prácticas de los acaudalados que buscan solo su propio beneficio. En otras palabras: la corrupción tiene una larguísima tradición en nuestro país y la serie, viajando al pasado, pone el dedo en la llaga señalando la especulación, la malversación y las desigualdades sociales.

Del añil de los nobles, al carmesí de los prostíbulos

La serie adopta el tono de thriller de época mostrando lo que podríamos calificar como una suerte de "policiaco en el siglo XVI". La idea es bastante audaz y la plasmación en pantalla no menos interesante gracias a la fotografía de Pau Esteve Birba que busca en todo momento las bajas luces, ya sean naturales o apenas titubeantes velas tratando de reflejar la realidad del momento.

La ignorancia es la peste. Es lo que acabará con el hombre

La dirección artística es otro de los puntos fuertes de La peste: queda patente la escrupulosa labor de documentación para recrear vestimentas, objetos, estancias y usos y costumbres. Los tonos tierra se adueñan a menudo de la pantalla porque todo está manchado de fango pero también hay concesiones al color, que proviene sobre todo de personajes como el de Luis de Zúñiga y Celso de Guevara interpretados respectivamente por Paco León y Manolo Solo.

Se nos dan pinceladas históricas para comprender un periodo clave de nuestra historia y la idiosincrasia de aquella época (los nuevos frutos traídos de América como el tomate, las costumbres populares, las supersticiones, esos "luceros" o niños maltratados criados en las calles...) pero sin renunciar a personajes femeninos interesantes como es el caso de la artista que firma con pseudónimo masculino Teresa Pinelo (Patricia López).

La música de Julio de la Rosa sin embargo se antoja un tanto repetitiva y escasa. Es probable que esto sea algo completamente intencionado, ya que la banda sonora irradia una austeridad que no puede ser sino buscada, pero aún así, se echa en falta algo más de color en el plano auditivo.

Descubre las mejores series que llegan en 2018 a las plataformas

Por lo demás, La peste nada tiene que envidiar a cualquiera de las mastodónticas producciones estadounidenses: tiene una historia interesante, una calidad desbordante en todos los apartados y arroja una mirada carente de cinismo o fingida misericordia a una realidad social fea que es retratada tal cual, sin tapujos ni sensiblerías. 

Una imagen de la serie 'La Peste'.
Una imagen de la serie 'La Peste'.

¿Hay espacio para la esperanza?

Los tiros de cámara de Rodríguez y la puesta en escena consiguen que no pocas veces congelando la imagen estemos ante lo que podría ser cualquier lienzo de la época. Eso sí, que nadie espere un ritmo trepidante; la trama se cuece a fuego lento y el paseo por esta Sevilla desoladora es moroso hasta llegar a la resolución, en la que todo queda muy bien atado. ¿Por dónde crecerá la serie en su segunda temporada? ¿Serán las cíclicas plagas de la peste el hilo conductor o nos enfrentaremos a nuevas consecuencias de la epidemia?

La peste huele a vino avinagrado, al polvo de los libros malditos, a sangre seca y sudor viejo. Pero también a piña fresca, a la brisa de los barcos que navegan hacia el Nuevo Mundo y a espliego purificador. 

Valoración

Movistar + apuesta por la calidad con un guión contundente, un elenco brillante y una verosímil puesta en escena. El trabajo como director de Alberto Rodríguez es excelente y la trama se cierra de forma razonablemente satisfactoria.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

Pablo Molinero es un descubrimiento: comunica tanto cuando habla como cuando calla. La fotografía de Pau Esteve Birba es excepcional.

Lo peor

Es muy desagradable y sórdida en todos los sentidos: la podredumbre se traslada de las calles enfermas a las corruptas clases pudientes. Es muy lenta.

Y además